En que momentos dejamos de ser nosotras?
A veces me pregunto en qué momento empezamos a medirnos. No con reglas ni exámenes, sino con miradas, con silencios, con la sensación de que en un grupo siempre hay alguien que brilla más.
Crecemos creyendo que ser “esa chica” es algo que se nace siendo. La más segura. La más linda. La que siempre sabe qué decir. Pero nadie te cuenta que muchas de ellas también dudan frente al espejo o releen mensajes antes de enviarlos.
En un grupo de amigas, todas jugamos un papel. La graciosa, la tranquila, la intensa, la que escucha. Yo me pregunto si alguna vez nos detenemos a pensar cuál elegimos… y cuál nos pusieron.
Ser yo, hoy, no significa tener todas las respuestas. Significa atreverme a hacer preguntas. Vestirme como me siento. Decir lo que pienso aunque la voz me tiemble un poco. Tal vez ser esa chica no es llamar la atención al entrar a un lugar, sino dejar algo cuando te vas.
Y mientras sigo aprendiendo quién soy, me quedo con esta idea: no vine a encajar en moldes ajenos, vine a escribir mi propia versión de la historia.
Y tú… ¿estás viviendo para encajar, o para ser recordada?












