Atraída por su brillo, he pensando en los miles de miradas, que esta noche han contemplado esta misma luna; Luna de los esturiones, Luna de maíz, Luna de la cosecha, Luna de las cerezas negras…miles de palabras, la misma voluntad. Unas habrán sentido un inexplicable poder, otras, habrán pasado de largo ocupadas en sus instantáneos egos, o tal vez, otras, se habrán desbordado en un salado caudal de vulnerabilidad. Humilde sentir ante lo desconocido, lo inesperado, lo irremediable. He caminado la playa íntima de la noche, escuchando su voz regalándome ayer caminos diferentes.
Si, me siento vulnerable ante su deslumbrante luz, su sabiduría, su pureza, su influjo eterno de musa despertando el amor, inspirando poesía y canciones nuevas. Así, con los pies en la arena, la palabra en el mar y el corazón delatado, te canto las canciones que mi alma olvidó, para poder tener, siempre, un lugar al que regresar.
(Foto paseos pausados)



















