Al escucharla decir que podía abrazarla siempre que quisiera, la sonrisa de Lauren se amplió al máximo. ¡¿Cómo podía ser tan adorable?! - Lo tendré en cuenta. - no solía tener expectativas con las personas que iba conociendo a diarío (que eran bastantes considerando el entorno en el que se movía), pero con Ashley estaba empezando a pensar que tal vez había encontrado una potencial amiga. Una de las de verdad. Las cosas que le decía le encantaban, sobre todo cuando comentó que esperaba estar ahí para levantarle los ánimos como había hecho ella. Sus bromas también eran bastante graciosas, especialmente la de decirle a su ego que entrase para bautizarlo. ¡Esa le encantó! - No aceptaré ningún nombre que no esté relacionado con Nicki Minaj, que es algo así como mi diosa. De hecho, creo que lo llamaré Anaconda. - respondió riendo luego a carcajadas.
Un poco más tarde, tras decidir ambas que tomarían tequila y charlar un poco más sobre otros temas, entre los que se incluía el hermano de Lauren, Ashley dejó entrever que le había parecido interesante y la galesa sonrió como si acabase de ganar un premio o algo así. - No somos los únicos. Faltan dos más que siguen viviendo en Inglaterra. - respondió sobre eso de ser hermanos guapos. - Somos cuatro en total. Dos chicos y dos chicas. - resumió sin querer ponerse a hablar de todos y cada uno de ellos por separado o se tiraría horas. - ¿Tú tienes hermanos o hermanas? - indagó antes de que la conversación siguiera fluyendo, esta vez a un tema más serio. Oírla decir que a ella la habían adoptado y nunca había conocido a sus verdaderos padres la dejó pensativa. Ella era algo así, pero solo con su padre; todavía no lo había conocido. Solo lo había visto en fotos y oído hablar de él. - Pero, ¿no te lo han dicho porque no sabían nada o porque no querían? - trató de comprender mejor la comparación entre ambas historias. En su caso, su madre decidió callarlo frente a toda la familia, pero era consciente de que la persona que la dejó embarazada no fue su marido. - Yo, si mi madre no hubiera sabido nada, creo que no me habría enfadado tanto. - encogió los hombros. - Pero, ¿sabes qué? ¡A la mierda!- añadió sonriendo antes de coger los vasos de chupito de la barra y acercarle uno a la mano a ella para que pudieran brindar.
Arqueó una ceja cuando mencionó a la cantante, incrédula, pero lo que sin duda la sorprendió del todo fue el nombre. “¿Anaconda?” repitió entre risas “¿No hay una película de terror también llamada así?” bufó, volviendo a reír.
Tras unas risas más, cuando se calmó de nuevo la conversación, se dedicaron a hablar un poco más sobre los hermanos de Lau. Ashley recordó la fotografía que le había mostrado su nueva amiga y pensó que bien cierto era lo que había dicho. Jeff parecía un hombre interesante y... Bueno, para qué negarlo. También atractivo, pero le daba apuro por Lauren mostrar interés. No quería desilusionarla ni mucho menos, pero... ¿y si la cosa no salía como esperaba? Y luego estaba ella, que durante un largo tiempo no le había abierto su corazón a nadie y justo cuando lo estaba haciendo se había llevado aquel golpe que no había llegado a romperlo, pero sí lo había quedado bastante magullado. Se las vio y deseó para que aquellas dudas no se reflejasen en su expresión como si de un espejo se tratase y se centró en lo que decía la contraria.
“Cuatro hermanos ¡madre mía!” no pudo evitar exclamar “¿Y qué tal te llevas con esos dos?” se interesó, negando después con la cabeza. “Yo nunca he tenido hermanos” sonrió con una pincelada de pena “Lo más parecido que he tenido a uno es una amiga a la que quise mucho durante mi estancia en el orfanato...” sintió como si un cristal, un fragmento de espejo, como el que se rompió aquella noche, arañase su pecho y el escozor hizo que pusiera una mueca. Rápidamente movió la cabeza “Hasta que me adoptaron mis padres. No he vuelto a saber de ella, quién sabe dónde estará” se encogió de hombros, notando cómo el escozor ardía un poco más en su interior. Entrelazó los dedos de sus manos. Realmente no estaba mintiendo. “Ay, perdona, es que... fue una parte dura de mi vida” se disculpó. “No, nunca me han dicho nada. Creo que es información confidencial que el orfanato no podía dar, así que dudo que mis padres adoptivos supieran nada, pero yo les culpaba injustamente porque siempre se necesita ponerle cara a un culpable ¿no?”.
Tras decir aquello, incluso pareció que quería añadir algo más, pero realmente todo había quedado dicho, por lo que cuando Lauren, en lo que entendió que era un intento de que el ánimo no decayera, se arrancó y se armó con los vasos de chupitos, pasándole el suyo con una sonrisa, la correspondió. “¡Síiiii! Que le den a todo” dijo, recuperando el buen humor. Cuando el tequila fue servido, junto con la sal y las rodajas de limón, miró a su compañera de chupitos y alzó el vaso “Brindo por haber tenido la suerte de conocer esta noche a tremenda cañera” bromeó.