“Sí… algo así como una prueba” asintió mientras fruncía el ceño y mostró los dientes apretados, cuestionándose si podía clasificarse como tal cosa “Aunque fuese algo de manera improvisada, es verdad que me valió para saber si era trigo limpio” esbozó una sonrisa, de alguna manera Lauren conseguía que recordase aquello con diversión y como un suceso trágico debido al brusco desenlace y se mordió el labio inferior mientras reía por su reacción. “De verdad que tú también me estás cayendo genial. Mira que conozco a gente, pero tú eres diferente: eres como…” miró a su alrededor y no tardó en encontrar un objeto digno de comparación “¡Como eso!” exclamó, señalando con su dedo índice hacia la bola de espejos que colgaba del techo “¡Eres como una bola de discoteca! Destacas igual” se le escapó una risa.
Tras el momento de risa, recuperó la compostura y de nuevo su semblante lució serio. “Sí, a ver… Se hace daño igual, pero la persona es consciente ¿no? Las cartas están sobre la mesa y conoce el riesgo, así que decide si jugar o no y las consecuencias que conlleva” suspiró con pesar y posó una mano sobre el hombro de la contraria “No te conozco de mucho, pero ya sé que vales tu peso en oro, no dejes que tu corazón sea un juguete o sí, pero solo si tú quieres y puedes soportarlo. Creo que me molestaría verte mal, si te soy sincera” torció los labios en una mueca triste. “No hace falta que lo digas, nena, seguro que salgo ahí fuera y tengo que mirar hacia arriba para ver dónde acaba tu moral” bromeó, haciendo amago de volverse hacia la salida, pero sin llegar a hacerlo. “Pues ahora que mencionas los chupitos, venga ¡que marche la primera ronda!” se animó, dando una palmada. Dejó que su nueva amiga la tomara del brazo y que la llevara consigo hacia la barra “Hmmm a ver cómo te lo explico, es como quemar una herida para que cicatrice” resolvió y prestó atención ante lo que le fuese a contar. “No soy tan peliculera” bufó y rió entre dientes, moviendo después una mano como si le quitase importancia “Seguro me parecerá igual de interesante” aseguró y la escuchó. Cuando le mencionó a su hermano puso una mueca de sorpresa y negó automáticamente con la cabeza. No obstante, pareció pensárselo mejor. “Bueno, si insistes en enseñarme la foto, tampoco voy a decir que no a alegrarme un poco la vista” dijo con guasa “Espero que no te ofenda, era broma” añadió rápidamente mientras colocaba una mano sobre su brazo con apuro, aunque no creía que le hubiese molestado. Fue a quitar la mano, pero tras lo siguiente que contó no se atrevió, así que aprovechó para darle un pequeño apretón “Debió ser duro, lo siento. Yo… Bueno, no he vivido lo que tú, pero sí algo parecido, así que me hago una idea” le hizo saber para que se supiese comprendida “¿Pero entonces sigues con tu hermano o ya estás por independiente?”.
Escuchar a Ashley compararla con una bola de discoteca la hizo reír a carcajadas. Nunca antes le habían dicho algo así y le pareció graciosísimo hasta el punto de no poder hablar durante casi un minuto entero. - No se lo digas a la gente no vayan a querer colgarme del techo. - bromeó cuando fue capaz de recomponerse del ataque de risa, que hasta un poco de tos le había dado.
Luego, cuando la conversación tomó un rumbo más serio, asintió dándole la razón en sus opiniones. A esas alturas, ya había perdido la cuenta de la cantidad de cosas que había mencionado la contraria y con las que estaba totalmente de acuerdo. - Ay, eres muy mona. - sonrió mirándola con ternura tras escuchar su consejo y buenos deseos para ella. - Te juro que te abrazaría otra vez y no te soltaría nunca. - ensanchó la sonrisa al máximo. Y, aunque normalmente cuando decía estas cosas lo hacía con cierto trasfondo sexual, con Ashley no se trataba de eso. Ella le parecía adorable de corazón y nunca antes había conocido a nadie similar. - No te preocupes, Ash, mi corazón está a salvo. - quizás debería decir “amurallado”, pero no era consciente de hasta qué punto. - Nunca he estado mal por esas cosas y nunca he tenido una relación seria ni pretendo tenerla. - añadió convencida. Y, si llegaba en algún momento de su vida, se enfrentaría a ello cuando tocase. Su filosofía de vida no le permitía pensar en el futuro. Carpe diem llevado al extremo. - A mi moral hay que ponerle nombre y a lo mejor invitarla a una copa. Es una más por si misma. - añadió a su broma riendo para luego asentir a lo de los chupitos. - ¿Tequila? - propuso entusiasmada.
- Aaaah, vale. Es una cosa de médicos, ¿no? - comentó satisfecha al entender lo que era cauterizar. Luego pasó a hablarle de su hermano y, cuando Ashley negó, iba a insistir por puro cotilleo (quería saber si era su tipo o no) pero no tuvo que hacerlo, pues ella misma le regaló aquel “si insistes” que sirvió como aliciente para que Lauren sacara el teléfono y localizara una de las fotos que había en él. - Mira, este es Jeff. ¿Por qué iba a molestarme? - rió de nuevo negando. - Si te parece que está bueno, yo te lo presento cuando quieras y te alegras la vista en persona. - sonrió, esta vez con algo de picardía alzando una ceja. - No... bueno, duro no sé. Lo único que puedo decirte es que me enfadé muchísimo. - narró sobre su experiencia con un encogimiento de hombros. - ¿De verdad has vivido algo parecido? - indagó, no por cotilleo sino porque no conocía a nadie con vivencias similares y esto había hecho que sintiera siempre que nadie la iba a comprender del todo. - Sigo viviendo con él, pero nos vemos poco porque yo duermo de día y él de noche.