El Grupo de Causalidad Usach se constituyó en mayo de 2010, animado por un proyecto Dicyt-Usach (Nº 031053QP). A partir de entonces, se ha consolidado como un grupo de reflexión e investigación permanente y aspira a convertirse en un referente nacional en el estudio de la causalidad.
Una condición necesaria para la ocurrencia de un fenómeno, hecho o evento, es un factor sin el cual dicho fenómeno, hecho o evento no podría ocurrir. Una condición suficiente para la ocurrencia de un fenómeno, hecho o evento, es un factor cuya sola ocurrencia basta para que ese fenómeno pueda ocurrir. Para poder inferir la causa de un fenómeno a partir de su efecto, debe ser una condición necesaria para dicho fenómeno (un investigador descubre las huellas de un sospechoso de un crimen en el cuchillo con el que se cometió, e infiere que el sospechoso es el asesino). Para poder inferir el efecto de un fenómeno a partir de su causa, la causa debe ser una condición suficiente para el fenómeno (la ingestión de un kilo de cianuro es un factor suficiente para la muerte de una persona, aun cuando tenga diabetes, o insuficiencia renal, etc.).
Un conjunto de propiedades (o hechos) A superviene en otro conjunto B de propiedades (o hechos) solamente en el caso que ninguna de dos cosas puedan diferir con respecto a las propiedades-A sin tener que diferir también con respecto a sus propiedades-B. El slogan clásico es “no puede haber una diferencia-A sin una diferencia-B”.
Fuente histórica en D. Davidson (1970)
“Aunque la posición que describo niega que haya leyes psicofísicas, es consistente con el punto de vista de que las características mentales dependen en cierto sentido, o supervienen, de las características físicas: tal superveniencia podría tomarse en el sentido de que no puede haber dos eventos parecidos en todos sus aspectos físicos pero diferentes en algún aspecto mental , o de que un objeto no puede alterarse en algun aspecto mental sin que se altere en algun aspecto físico. La dependencia o superveniencia de este tipo no implica reducibilidad mediante una ley o definición”
En la literatura se distinguen varios tipos de superveniencia. Por ejemplo (Kim 1984. Horgan 1982):
a) superveniencia débil,
b) superveniencia fuerte,
c) superveniencia global,
d) superveniencia regional.
A veces se caracteriza la SD y SF como tipos de superveniencia entre propiedades de individuos y como opuestas a la SG y la SR que aplicarían a propiedades de colecciones de individuos (los que sean).
Revista Culturas Científicas Revista del Departamento de Filosofía de la Universidad de Santiago de Chile, USACH. Convocatoria abierta hasta el 31 de agosto 2017
La revista Culturas Científicas es una iniciativa editorial que surge con el propósito de fomentar el diálogo y difusión de distintas perspectivas sobre ciencias y tecnologías a nivel internacional y admite por ello contribuciones que las aborden desde un punto de vista sociológico, filosófico, político, epistemológico, histórico, lógico, económico, jurídico, didáctico, antropológico y ético.
La revista publica textos en castellano e inglés. Para asegurar la calidad de los artículos cuenta con un comité científico internacional y también con un proceso transparente de arbitraje con revisión ciega.
Para nuestro Primer Número, invitamos a la comunidad a enviar manuscritos inéditos que aborden o dialoguen con los propósitos de la revista, desde cualquiera de los ámbitos y perspectivas señalados anteriormente.
– Fecha de cierre de recepción de artículos: 31 agosto 2017. Se notificará sobre los manuscritos aceptados para publicación a fines de Septiembre.
– Fecha esperada para la publicación del primer y segundo número:Revista Culturas Científicas respectivamente.
Se solicita encarecidamente que los manuscritos sean preparados siguiendo las normas editoriales adjuntas. Se podrá hacer envío electrónico del manuscrito a: [email protected]
Normas editoriales
Todos los textos enviados deben ser inéditos y no deben estar en fase de evaluación en ninguna otra publicación o revista. Los artículos serán sometidos a un proceso de evaluación de Los artículos serán publicados en línea en orden de aceptación. Cada número de la revista se compone de seis artículos y tiene carácter periódico (se publicarán números cuando se alcancen los seis artículos aceptados). Todos los derechos de los artículos publicados pertenecen a sus autores.
Preparación del manuscrito
Se aceptan artículos escritos en letra Times New Roman 12, espaciado simple, hoja tamaño carta, con un máximo total de 15.000 palabras, incluyendo bibliografía. No se aceptarán artículos con más de 15.000 palabras. Todos los artículos deben incluir un resumen (abstract) en castellano e inglés.
Se requiere también un documento independiente con la información del autor para uso exclusivo de los editores. Dicho documento debe contar con la siguiente información: nombres, apellidos, filiación institucional, correo electrónico, una breve introducción del autor (CV breve e intereses de investigación) y 6 palabras clave sobre el manuscrito.
La revista es interdisciplinaria, por lo tanto, es importante el uso de un lenguaje claro y conciso. La estructura del texto debe estar bien organizada para facilitar la comprensión de lectores no familiarizados con estilos muy específicos de escritura. Los textos deberán ser divididos en secciones (introducción, secciones, conclusión y bibliografía).
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Referencias
Todas las referencias bibliográficas se tienen que insertar en el texto principal como se indica en los siguientes ejemplos:
Cuando se citan dos o más textos de un autor publicados en el mismo año:
Cuando se citan monografías o textos con más autores:
Con más de tres autores:
(Pickering, 1999; 2008).
(Pickering, 1999a; 1999b); (Woolgar, 1991b, p. 54)
(Shapin, Shaffer, 1985, p. 70)
(Galison et al., 2008)
Bibliografía
La bibliografía se debe insertar al final del artículo en orden alfabético.
Ejemplos:
Galison Peter (1987), How Experiments Ends. Chicago: Chicago University Press.
Libro con editor(es):
Capítulos en libros:
Artículos en revistas:
Referencias recursos electrónicos:
Riskin Jessica, ed. (2007): Genesis Redux: Essays in the History and Philosophy of Artificial Life, Chicago: Chicago University Press.
Goodman David (1998): “The Scientific Revolution in Spain and Portugal”. En Roy Porter and Mikulás Teich (ed), The Scientific Revolution in National Context, Cambridge: Cambridge University Press.
Goldstein Bernard, 1979, “Medieval Observation of solar and Lunar Eclipses.”. Archives Internationales d’Histoire des Sciences 29:101-156.
Aristotle, (2007) Poetics. Trans. S. H. Butcher. The Internet Classics Archive. Web Atomic and Massachusetts Institute of Technology, Consulta el 15 Abril 2010 <http://classics.mit.edu>
Se pueden usar notas a pie de página solo como aclaración del texto principal.
En este artículo nos proponemos describir, a partir de hechos y situaciones históricas, la transición que ha experimentado la noción de éter en filosofía y ciencia, y su potente relación con las ideas de materia, espacio y vacío. En primer lugar, mostraremos, como representante de la filosofía griega, el trabajo realizado por Aristóteles al respecto; en segundo lugar, avanzaremos hacia la transición que sufre el concepto mismo de éter en la modernidad, y cómo este renovado concepto se asienta como soporte explicativo ad hoc en algunas teorías científicas modernas, particularmente en mecánica y óptica. Finalmente, expondremos la nueva transformación que experimenta la noción de éter, en su transitar desde las teorías modernas (mecánica y óptica), hacia la teoría electromagnética. En virtud de esto último mostraremos cómo la supuesta sustancialidad del éter, después de haber sido buscada intensamente por la ciencia teórica y experimental, como un marco de referencia absoluto y soporte de ondas electromagnéticas, quedará completamente desechada a partir del trabajo revolucionario de Einstein, en 1905. Sin embargo, concluiremos que la hipótesis del éter no termina del todo aquí, ya que al considerar el contenido de la disertación del físico Paul Ehrenfest (realizada en 1912), se verá que la puerta teórica parece quedar abierta para que esta hipótesis retorne nuevamente a hacer sentido a algunas investigaciones contemporáneas.
Abierta la Convocatoria para la presentación de Comunicaciones y Simposios para el V Congreso de la Asociación Chilena de Filosofía
14 al 17 de noviembre, 2017 Valdivia, Chile País invitado: Argentina.
A partir del dia 1 de marzo de 2017 ha quedado abierto al plazo para presentar propuestas de comunicación o de simposios para el V Congreso Nacional de la Asociación Chilena de Filosofía, que tendrá lugar en Valdivia entre el 14 y el 17 de noviembre de 2017 bajo el título general Filosofía Hoy: límites y rupturas, y en el que el país invitado será Argentina.
En el caso de los simposios, el o la responsable deberá enviar un título del simposio propuesto, junto a un resumen general (entre 6 y diez líneas), así como los títulos y resúmenes (entre 6 y 10 líneas) de las cuatro comunicaciones que lo integran y los nombres y CV breves (máximo diez líneas) de quienes vayan a exponer en el mismo.
En el caso de comunicaciones individuales se deberá enviar igualmente un breve CV de las mismas características junto con el título y el resumen con una extensión entre 6 y 10 líneas.
En todos los casos los resúmenes deben ir acompañados de una breve bibliografía de cinco o seis referencias principales.
Ante las consultas recibidas queremos señalar que no existe restricción temática para la presentación de propuestas, bastando con que se produzca un abordaje del tema a partir de las distintas áreas propias de la filosofía.
El plazo para la presentación de propuestas finalizará el día 31 de mayo a las 12 PM.
Las propuestas, de las que se acusará recibo, deben enviarse a la dirección de correo habilitada al efecto para el Congreso, que es la siguiente:
Las propuestas enviadas, tanto de simposios como de comunicaciones individuales, serán evaluadas mediante un sistema de revisión por pares que será coordinado por el Comité Académico del Congreso. Los resultados del proceso de evaluación se comunicarán de forma individual a los interesados o interesadas antes del 15 de julio de 2017.
El coste de inscripción y certificación del Congreso es de 35000 pesos chilenos, que en el caso de los socios o socias de ACHIF se considerará como pago de la cuota de socio. Para los estudiantes le coste de inscripción y certificación es de 10000 pesos chilenos, e igualmente en el caso de los socios o socias estudiantes de ACHIF se considerará como pago de la cuota de socio.
Not only causation in the physical world: pseudocausation also matters
Quezada, W., Pavez, L., (2016) No solo causalidad en el mundo físico: ontología y metodología pseudocausal, Journal of Humanities of Valparaiso In Honorem Roberto Torretti, n°8: año 4, 163 - 204
Journal of Humanities of Valparaiso
An International Journal for Philosophy, Arts and Literature
No 8 (2016): Año 4, 2016, 2do semestre, N° 8
http://revistas.uv.cl/index.php/RHV/index
(2015) XVI Jornadas Rolando Chuaqui Kettlun Filosofía y Ciencias
Entre el 26 y el 29 de agosto en la Universidad de Santiago de Chile se desarrollaron las décimo sextas Jornadas Rolando Chuaqui Kettlun de filosofía y ciencias. En esta oportunidad el grupo de Causalidad de la Universidad de Santiago presento 5 ponencias y 6 comunicaciones en las áreas de causalidad mental, causalidad física y causalidad en biología y genética.
A continuación un listado con los trabajos presentados en dicha jornada
Ponencias:
Aptitudes de uso o funciones: ¿es posible explicar el concepto “función” de forma no teleológica?
Autor: Santiago Castillo.
Del verum – factum a la biología sintética: una reflexión filosófica sobre la relación entre conocer y hacer.
Autor: Maurizio Esposito.
Relatividad general, estatus de las leyes de conservación y mundos físicamente posibles.
Autor: Manuel Herrera.
La noción de simultaneidad y la realidad del ahora en la teoría de la relatividad especial.
Autores: Luis Pavez y Wilfredo Quezada.
Experiencias mentales y efectos físicos: discutiendo sobre la clausura causal y epifenomenismo.
Autores: Wilfredo Quezada y Alfredo Muñoz
(Abril 2014) Análisis causal del gigantesco incendio en Valparaiso
Por W. Quezada
El 12 y 13 de abril de 2014 se registró en el puerto de Valparaíso, uno de los magnincendios urbanos más importantes de los últimos cien años en Chile. Probablemente el más grande de toda la historia del país. Se destruyeron más de 2.900 viviendas, 12.500 personas quedaron damnificadas y se registraron 15 muertes y alrededor de 500 heridos. Algo peculiar a este incendio es que su inicio se registra fuera del radio urbano y luego, convertido en un incendio forestal de tamaño regular, avanza hacia los sectores habitados del puerto ingresando por una de las quebradas que da acceso a varios cerros habitados de la ciudad. De una manera fatídica, un cúmulo de factores causales –atmosféricos, orográficos, ambientales, socio-económicos, y administrativos- hace que finalmente el incendio se extienda a todos los cerros adyacentes por dos días seguidos. Irónicamente, este conjunto tan complejo de factores, junto con la génesis misma del evento, lleva a concluir que muchos de los conceptos, teorías y problemas que sólo a los filósofos de la causalidad le pueden interesar o seducir, se vieran reflejados en esa tragedia. En este improvisado e imperfecto análisis – a días de ocurrido el incendio- se puede obtener una primera idea de por qué es interesante verlo -más allá de los entendibles sentimientos asociados a él- desde esa perspectiva.
1) Causación:
Si es correcta la explicación más seria que se ha dado del origen del incendio (que la causa eficiente fue la electrocución de dos pájaros sobre cables de alta tensión, lo que provocó chispas que entraron en contacto con material reseco en el suelo), implica una falsación directa de las teorías antropomórficas clásicas de manipulación o agency. No hay intencionalidad de intervención en la acción de los pájaros, no hay finalidad en el efecto. Una forma de salvar esto es aceptar una manipulación sin intención y sin agency (Woodward 2003) con todos los problemas que eso implica. Sin embargo otras teorías están disponibles. Por ejemplo, la teoría INUS de J. Mackie está disponible (hemos descubierto que los pájaros electrocutados pueden ser parte también de una condición INUS para el evento de un incendio). Las teorías probabilísticas lo están de la misma manera aunque debemos reformular nuestras probabilidades condicionales (necesitamos dos condicionalizaciones con A: electrocución de pájaros, B: chispa eléctrica y C: fuego por contacto con chispas: p(B/A) y p(C/B) y chequear que no hay screening off entre A y B para C). Sin embargo, si uno introduce un análisis físico un poco más fino en A podría terminar con una condicionalización demasiado baja: si uno agrega -como parece razonable- “posarse sobre cables de alta tensión por pájaros” (D), no obtendremos una condicionalización con alta probabillidad de la electrocución de ellos pues los pájaros lo hacen continuamente en todo el planeta y no se electrocutan (es decir, normalmente p(A/D) < p(¬A/D)) y eso afectará obligadamente ese análisis causal. Las teorías contrafácticas se complican por razones parecidas: la dependencia contrafáctica y causal entre posarse en cables de alta tensión y la electrocución de pájaros está basada en una baja similaridad entre los mundos posibles donde eso ocurriría y nuestro mundo y, por otro lado, la similaridad entre los mundos posibles donde los pájaros no se posan en cables de alta tensión y no ocurren incendios forestales por contacto por chispas y nuestro mundo es mucho menor que la similaridad de nuestro mundo con mundos en que los pájaros no se posan y sí ocurren incendios por contacto por chispas generadas por los cables. Desde el punto de vista físico el análisis varía: nótese que necesitamos analizar adicionalmente las causas físicas de la electrocución en las condiciones señaladas. Esto requiere que especifiquemos aún más la condición D señalada arriba: no basta -como se sugirió- con que los pájaros se posen sobre cables de alta tensión para obtener su electrocución pues ellos lo hacen regularmente, lo interesante es que se debe haber creado una diferencia de potencial en la conducción para generar el electro shock. Por eso es fundamental la presencia de dos pájaros. Ya que normalmente son dos los cables de alta tensión que van posteados, por razones que aún no están claras, los cables (esto es una hipótesis desde luego) deben haber estado suficientemente cerca para que los pájaros -ubicados cada uno en cables diferentes- hubiesen hecho contacto y creado un puente. Luego los electrones buscaron el paso de menor resistencia y finalmente generaron, a través de los pájaros, la descarga en la forma de chispas que alcanzó, como es ley, la tierra. La explicación -más allá de los detalles físicos- es hermosamente transparente. Ya que la explicación implica condiciones iniciales o de borde muy azarosas, al menos en el nivel singular, todas las concepciones regularistas clásicas (generalistas) pueden estar amenazadas y, por contraste, las concepciones empiristas localistas funcionan bastante bien.
2) Causalidad negativa:
Obviamente el incendio en la parte habitada de la ciudad se puede explicar por causalidad negativa también. La ausencia de un cortafuego estructural entre el camino de La Pólvora y la propagación por las quebradas de los cerros aledaños es una prevención por omisión muy clara: la falta de un obstáculo permitió el ingreso del fuego al sector habitado y la estructura orográfica, la acumulación de desechos y la conducta de los vientos ahí (la velocidad se duplica) impidió la sofocación de las llamas. Desde luego, sabemos que todo puede ser redescrito con causalidad positiva, pero lo interesante es el componente modal o contrafáctico aquí, que hace referencia a los aspectos agenciales y, por ende, puede implicar responsabilidad moral o al menos administrativa: en el caso de la omisión, por ejemplo, podemos reformularla contrafácticamente como “si se hubiese dispuesto de un cortafuego el fuego no habría ingresado a terreno habitado” etc. Los componentes de imputación de responsabilidad moral o legal me parece que están claros.
3) Sobredeterminacion y multicausalidad:
Es evidente que en un incendio forestal encontramos un ejemplo normal de sobredeterminacion lineal y vectorial: cada punto de la línea de propagación del frente de fuego es un resultado de sobredeterminación de numerosos procesos -combustión, oxidación, gasificación, etc- que suma mas sobredeterminación a la línea y a la masa de fuego en su totalidad (en la medida que las condiciones sigan siendo las mismas). Sin embargo, una peculiaridad especial del incendio de Valparaíso es que se verificó sobredeterminacion global compuesta: varios cerros quemándose al unísono (conjuntos sobredeterminados avanzando en la dirección del viento) contribuyeron a expandir el incendio a otros cerros incrementando la masa de fuego. Finalmente, una cuestión sólo interesante para filósofos es si el avance de la línea es causal o pseudocausal. Es claro que (en la concepción de cantidades conservadas de P. Dowe y W. Salmon) la línea misma es causal pues cada punto de fuego (por decirlo de algún modo) interactúa radialmente con todos los puntos circundantes e intercambia con ellos, por tanto, cantidades físicas. Esto hace pensar que la línea es causal (alguien podría pensar que se reistra en ella hay transitividad también). Sin embargo, el punto es si hay un movimiento genuino de la masa de fuego. Eso parece filosóficamente debatible.
Bueno espero que este análisis no le haga pensar a quien lo lea que los filósofos de la causalidad tienen complejo de bombero. Sólo se busca transmitir la convicción que el análisis filosófico puede estar mucho más conectado con la realidad que lo que piensan los alcaldes, los gobernantes, los planificadores urbanos y, por supuesto, los bomberos.
Si uno habla de causalidad en su propio derecho, qué duda cabe que las dos disciplinas que vienen a la mente de una persona medianamente educada es la filosofía y la, así llamada, ciencia natural. Sin embargo, es sorprendente que tanto en la primera como en la segunda las conceptualizaciones pueden ser muy diversas y a veces divergentes.
En el caso de la ciencia natural es evidente que ello dependerá de la disciplina científica que, cayendo bajo ese rótulo, se elija. Por ejemplo, la forma de examinar y conceptualizar el vínculo causal en física puede ser muy distinta (si uno no toma una posición abiertamente fisicalista) de aquella en que se lo haga en biología, química, geología, o incluso en disciplinas de alcance práctico como la medicina o la ingeniería. Y, como es sabido, en la misma física, como está constituida contemporáneamente, podemos encontrarnos con sorpresas en sus propios desarrollos internos, siendo el caso más dramatizado por los divulgadores científicos el de la relatividad especial y el de la física cuántica.
En el caso de la filosofía, encontramos algo semejante entre sus propias subdisciplinas. Ha sido algo tradicionalmente aceptado que la causalidad es una noción que pertenece a la metafísica, sin embargo ella emerge en casi toda disciplina filosófica. Encontramos exámenes y conceptualizaciones de la causalidad en epistemología, ética, filosofía de las ciencias, filosofía del lenguaje, filosofía de la mente, teoría de la acción, filosofía del derecho, entre otras. Esto último sugiere que la relación causal se comporta transversalmente en filosofía y que ella está presente en la discusión de muy diversos tópicos, desde leyes naturales, tiempo, universales, géneros naturales o determinismo, hasta llegar a temas como libre albedrío, identidad personal, o consecuencialismo.
Se piensa normalmente que este interés transversal en el vínculo causal en filosofía surgió con filósofos formidables como Platón y Aristóteles. En particular, en el caso de este último el antecedente inevitable es su bien conocida teoría de las cuatro causas y su vinculación con su concepción de las leyes y su teoría de la demostración. Sin embargo, como el mismo desarrollo de la historia de la filosofía ha mostrado, la concepción causal aristotélica sólo puede ser vista como una fase preliminar a una concepción filosófica genéricamente madura de la causalidad. Lo mismo puede decirse de las reflexiones medievales sobre dicha relación.
Sólo con el advenimiento de la ciencia moderna se registra entre los filósofos un impulso profundo por reflexionar detalladamente sobre el vínculo causal. Esto genera una maduración inevitable en la reflexión filosófica sobre dicha relación al enfrentar al menos cuatro cuestiones fundamentales:
Qué es o cómo se define la causación (la cuestión lógica).
Qué ítem es relacionado con qué ítem mediante la causación (la cuestión ontológica de los relata causales).
Cuál es la relación que guarda la causación con el resto de nuestro conocimiento (la cuestión epistemológica).
Cómo, si es que es posible, arribamos a las leyes causales a partir de la causación (la cuestión metodológica).
Respuestas a estas cuatro cuestiones tendrán un impacto inmediato sobre otras cuestiones directamente emparentadas, por ejemplo, el determinismo causal, el realismo físico, etc.
A dicha clarificación fundamental de las mencionadas cuestiones contribuyeron de una u otra manera todos los filósofos y científicos modernos fundamentales, entre ellos, Galileo, Newton, Boyle, Descartes, Leibniz, Malebranche, Hobbes, Gassendi y Kant. Pero sin lugar a dudas el impacto –tanto negativo, como positivo- más profundo sobre las preconcepciones causales recibidas fue aquel que resultó del penetrante análisis de la causalidad realizado por el filósofo escocés David Hume. El atrevimiento de dicho análisis hizo más por hacer madurar la filosofía de la causalidad que mucha de la discusión previa.
Una convicción central que animaba el análisis filosóficamente fundamental de la causalidad realizado por Hume era que tal análisis, para ser correcto, debía ser formulado sobre la base de supuestos estrictamente empíricos, esto es, estrictamente no metafísicos. Por otro lado, si bien el análisis de Hume rebaja, como se sabe, el status de la causalidad a simple regularidad, la filosofía y la psicología que respaldaban dicha concepción no suponía sin embargo que la causalidad debía ser considerada necesariamente como un facilismo idiomático que finalmente se disolvería en otras nociones, relaciones o funciones pertenecientes al lenguaje científico. Para decirlo con otras palabras, el reductivismo causal de Hume era filosófico, no cientificista. La misma convicción animó también a algunos de los filósofos que asumieron posteriormente el causalismo de Hume. Sin embargo, después de constatar el fracaso de los sueños inductivistas de Mill, una actitud reductivista cientificista hacia la causalidad pareció imponerse.
Así, a comienzos del siglo XX, Russell advirtió primero que “la razón de que la física haya dejado de buscar las causas consiste, en realidad, en que no existen tales causas”, sentenciando luego “que la ley de la causalidad como mucho de lo que vale para los filósofos es una reliquia de edades caducas y que, al igual que la monarquía, sobrevive porque erróneamente se supone que no perjudica”. La actitud antimetafísica de Russell hacia la causalidad retratada en estas famosas palabras representa una opción metodológica que muchos filósofos y epistemólogos han defendido explícitamente durante el siglo XX: es la actitud que recomienda que cualquier concepción de nociones metafísicamente densas (como verdad, realidad, tiempo o conciencia) debe ser reducida acríticamente a lo que los científicos y su discurso nos pueden decir acerca de ellas.
En oposición a esta tendencia, presenciamos hacia fines del siglo pasado un interesante revival de defensas de base claramente metafísica de la causalidad. Este despertar metafísico debe gran parte de su empuje al trabajo fundamental de David Lewis y a la escuela australiana de metafísica analítica con la que Lewis estuvo estrechamente asociado. Así, ambas tendencias en filosofía de la causalidad, la cientificista o reduccionista y la metafísica, han generado una avalancha de nuevos trabajos, conceptualizaciones y teorías. Y tal vez lo más importante para cualquier filósofo o epistemólogo interesado por la causalidad, una pléyade de nuevos y apasionantes problemas, por ejemplo, acerca de relatas causales, leyes, explicaciones, emergentismo, generalismo y probabilidad, entre otros.
Licenciada en educación en Filosofía y Profesora en Estado en Filosofía de la Universidad de Santiago de Chile. Se desempeña actualmente como profesora del Liceo A-52 José Toribio Medina, como miembro del comité editorial de la Revista Internacional de Filosofía Mutatis Mutandis y como miembro del grupo de investigación Causalidad USACH en las áreas de Física y Metafísica. Ayudante de lógica período 2014-2016. Áreas de interés: filosofía política, ética y metafísica.Fin de la conversación
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Dos (o más) factores que son por ley suficientes para generar un cierto efecto ocurren al mismo tiempo sin que por tanto podamos saber cuál es el factor efectivamente responsable por el efecto, por ejemplo, en un fusilamiento múltiple.
Uno de los dos ítems –causa o efecto- conectados por la relación causal. Los candidatos posibles a ser relata son variados: eventos o sucesos, hechos, estados de cosas, proposiciones, objetos, propiedades, tropos, o procesos, entre otros. La discusión sobre cuál es el candidato correcto da origen al problema filosófico de los relata, inaugurado con la concepción de Hume de la causalidad.
El enunciado de la ley general de causación; este enunciado puede obviamente aceptar tantas formulaciones como filósofos de la causalidad hayan, por ejemplo, la misma causa produce el mismo efecto, causas semejantes producen efectos semejantes, los efectos siguen invariablemente en el espacio y en el tiempo a sus causas, un suceso es una causa de otro si no es posible imaginar un mundo posible donde produjese (se siguiese, etc.) un suceso distinto del segundo, etc.[1]
[1] Nótense dos cosas. Primero, los principios pueden parecer los mismos de filósofo a filósofo pero pueden variar fundamentalmente cuando ellos mismos explican qué es lo que consideran ser las causas y los efectos (impresiones, ideas, sucesos, hechos, propiedades, objetos, etc.). Segundo, el principio causal es distinto a una ley causal; en realidad es un principio de segundo orden, mientras que la segunda uno de primer orden; más formalmente, una ley causal vincula (del modo que sea) conjuntos de individuos (del tipo que sean estos) mientras que el principio causal habla o trata del conjunto de tales conjuntos (Wittgenstein por ejemplo habla del principio causal como la “forma de una ley”, aunque con esto en realidad él quiere decir que no es ni un principio lógico, ni empírico ni una combinación de ambos).
Relación causal mediante la cual un evento resulta ser la causa de que otro(s) evento(s) no ocurra(n). Ejemplo: "la maniobra del conductor impidió el accidente". Puede haber doble prevención: “el esquive a tiempo de la roca permitió que el caminante siguiera su paso” (el esquive impidió que la caída de la roca impidiera la marcha del caminante, es decir hubo prevención de un preventor), “el aviso oportuno de un transeúnte de la caída del puente hizo posible que ningún automóvil cayera al río” (el aviso impidió que la caída del puente impidiera el paso seguro de los automóviles).