Soltó una risa breve, baja, casi como si no quisiera que nadie más allá del pasillo la escuchara. Observó con atención la vuelta que dio la joven, notando el equilibrio que mantenía pese al atuendo, la forma en que sus movimientos eran precisos sin parecer forzados. Profesional. Fingiendo, tal vez, pero con gracia. “crítica número uno: definitivamente no pareces perdida,” dijo, acercándose un par de pasos con una calma estudiada. Tenía ese andar despreocupado de quien ha aprendido a no mostrar prisa, como si siempre supiera exactamente dónde debería estar, aunque no tuviera idea. “crítica número dos…” la observó con una ceja ligeramente alzada, su tono adoptando una ligera ironía afectuosa. “podrías intimidar a medio equipo de producción si caminas así por los pasillos, aunque supongo que ese es el punto.” luego bajó la voz un poco, no en secreto, sino en complicidad. “fingir es parte del trabajo, solo que a veces se nos olvida cuándo dejar de hacerlo...el truco es no creérselo demasiado, el personaje, el papel, el yo público.” se encogió de hombros, la sonrisa aún jugando en la comisura de sus labios. “pero si fingir es lo que se te da mejor, te diré algo…” hizo una pequeña pausa dramática, como si evaluara el impacto antes de continuar, “…lo estás haciendo bien.” la miró un segundo más, luego al pasillo que se abría frente a ellos. “¿vamos, o fingimos que estamos esperando a alguien más importante primero?”