La noche también arropa a aquellos sueños que nunca serán recordados, porque habitaron alguna vez en nosotros y de alguna manera nos hicieron ser lo que somos.
Hay sueños que no mueren. Se empeñan
en ser sueños.
Ajenos a la comba de la esfera
y a las operaciones de los astros,
trazan su propia órbita inmutable
y, en blindadas crisálidas, se protegen
del orden temporal.
Por eso es que perduran:
porque eligen no ser.
Negándose se afirman,
rehusando se mantienen, como flores de cuarzo,
indestructibles, puros, sin dejarse arrancar
de su durmiente ínsula.
Ana Rossetti
De: Punto umbrío, 1996
Recogido en: Señales y muestras- Antología 1980-2016
Ryuichi Sakamoto Trio: Fukushima #1 (Live at Royal Festival Hall/London November 1, 2011)
Cuando se escucha Fukushima #1, resulta difícil separar la música del contexto histórico que la rodea. La obra pertenece a una etapa especialmente significativa en la trayectoria de Ryuichi Sakamoto, marcada por el impacto emocional y político que tuvo en él el accidente nuclear de Fukushima Daiichi tras el terremoto y tsunami que sacudieron Japón en marzo de 2011.
A partir de entonces, Sakamoto adoptó una postura pública crítica respecto a la energía nuclear y comenzó a explorar un lenguaje musical cada vez más austero. Sus composiciones fueron desprendiéndose de elementos superfluos para acercarse a una expresión basada en el silencio, la resonancia y la fragilidad del sonido. En lugar de buscar grandes desarrollos melódicos, muchas de sus obras de este periodo parecen detenerse a contemplar el espacio que existe entre las notas.
Fukushima #1 es una muestra especialmente reveladora de esa transformación. La pieza avanza con una delicadeza extrema, dejando que cada acorde se desvanezca lentamente antes de dar paso al siguiente. Más que una narración, transmite una sensación de suspensión, de reflexión y de duelo contenido. La música parece habitar un territorio donde conviven la incertidumbre, la memoria y la esperanza.
Miles Davis: Générique / Louis Malle: Ascenseur pour l'Échafaud.
Bajo la lluvia de París, el rostro de Jeanne Moreau parece flotar entre luces, sombras y silencios. La trompeta nocturna de Miles Davis convierte cada calle vacía en un pensamiento suspendido, cada mirada en una herida elegante.
Ascenseur pour l'Échafaud de Louis Malle no solo redefinió el noir francés, sino también la relación entre jazz e imagen: una música improvisada frente a la pantalla, nacida en una única noche parisina de 1957, que todavía hoy sigue sonando como el eco de una ciudad insomne.
La verdadera caridad da miedo.
Como la poesía: un buen poema,
por más bello que sea será cruel.
No hay nada más. La poesía es hoy
la última casa de misericordia.
When I am among the trees,
especially the willows and the honey locust,
equally the beech, the oaks and the pines,
they give off such hints of gladness.
I would almost say that they save me, and daily.
I am so distant from the hope of myself,
in which I have goodness, and discernment,
and never hurry through the world
but walk slowly, and bow often.
Around me the trees stir in their leaves
and call out, “Stay awhile.”
The light flows from their branches.
And they call again, “It's simple,” they say,
“and you too have come
into the world to do this, to go easy, to be filled
with light, and to shine.”
Andrei Tarkovsky: Nostalghia / Arvo Pärt: Spiegel im Spiegel
En la película Nostalghia (1983), el genial director Andrei Tarkovsky convierte una acción mínima en una de las imágenes más poderosas de su cine: un hombre, una piscina vacía y una vela que debe permanecer encendida. Andrei Gorchakov, interpretado por Oleg Yankovsky, no realiza una hazaña espectacular, sino un gesto silencioso, casi absurdo en apariencia, que poco a poco adquiere una densidad espiritual extraordinaria.
La fuerza de la escena nace precisamente de su desnudez. Tarkovsky no busca explicar, sino hacer sentir el peso del tiempo: la respiración del personaje, la inestabilidad de la llama, la lentitud del desplazamiento y la posibilidad constante del fracaso. La vela se convierte así en una presencia frágil pero obstinada, una pequeña forma de luz sostenida frente al cansancio, la duda y la intemperie interior.
Más que una simple metáfora sobre la fe o la perseverancia, la secuencia puede entenderse como un acto de entrega. Gorchakov avanza como quien cumple una promesa íntima, sin garantías y sin recompensa visible. Al llegar al otro extremo y desplomarse, el gesto queda suspendido entre el sacrificio y la revelación. Tarkovsky logra que una imagen aparentemente cotidiana se transforme en una experiencia de enorme profundidad poética, donde la fragilidad humana encuentra, por un instante, una forma de trascendencia.
Anna Clyne: DANCE I. when you're broken open (Inbal Segev · London Philharmonic Orchestra · Marin Alsop).
Anna Clyne inicia DANCE con “when you’re broken open”, un título de resonancia íntima cuya traducción literal podría ser “cuando estás roto por dentro” o “cuando te has abierto por la herida”. Desde esa imagen de fractura emocional, la compositora construye una pieza para violonchelo y orquesta de una sensibilidad profundamente contenida, interpretada por Inbal Segev junto a la London Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Marin Alsop.
La escritura de Clyne evita el dramatismo excesivo y se apoya en una orquestación transparente, de enorme delicadeza tímbrica. El violonchelo aparece casi como una voz humana: vulnerable, serena y suspendida sobre un fondo orquestal de texturas etéreas y respiración lenta, donde cada gesto parece cuidadosamente medido.
El resultado es una música elegante, sobria y emocionalmente intensa. “when you’re broken open” no busca deslumbrar mediante el virtuosismo, sino abrir un territorio de escucha interior, donde la fragilidad se convierte en una forma de belleza serena y profundamente conmovedora.
Alain Resnais: Hiroshima mon amour / Max Richter: Mercy
"Hiroshima mon amour", directed by Alain Resnais and written by Marguerite Duras, is one of the most representative works of the French New Wave, standing out for its innovative treatment of time, memory, and cinematic narrative. The film merges the personal with the historical, the intimate with the collective, through a fleeting encounter between two lovers —a French actress and a Japanese architect— in the city of Hiroshima, scarred by the aftermath of the atomic bombing.
From the very beginning, the film challenges traditional cinematic conventions by introducing a non-linear structure, where memories of the past intertwine with the present. Resnais masterfully employs editing, alternating images of Hiroshima’s destroyed body with the skin of the lovers, creating a striking parallel that underscores the duality between love and devastation. Through impeccable black-and-white cinematography, the film captures the tragic beauty of a city and its people, while Duras' poetic dialogue reflects the fragility and complexity of human memory.
The central theme of the film is the impossibility of forgetting. The French actress (brilliantly portrayed by Emmanuelle Riva) relives her memories of the German occupation in France and her forbidden love with a Nazi soldier, experiences that resonate with Hiroshima’s devastation. In this way, the film explores how individual and collective traumas coexist, how past wounds persist in the present, and how love becomes a desperate attempt to reconstruct identity in a fractured world.
"Hiroshima mon amour" is not simply a romance; it is a visual essay on memory and forgetting, a reflection on history and the need to remember in order to heal. Through this work, Alain Resnais succeeds in humanizing suffering and evoking deep empathy, creating a film that remains timeless and revolutionary, both for its emotional depth and its aesthetic form.
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