Namaka etsanu.
Río Marañón, Condorcanqui, Amazonas - Perú

#extradirty
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

Janaina Medeiros

JBB: An Artblog!
he wasn't even looking at me and he found me
styofa doing anything
taylor price

Origami Around
Cosimo Galluzzi
Three Goblin Art
Alisa U Zemlji Chuda

祝日 / Permanent Vacation
One Nice Bug Per Day
$LAYYYTER
🪼
Not today Justin
todays bird
will byers stan first human second

No title available
Sade Olutola

seen from United Kingdom

seen from Malaysia

seen from Canada

seen from United States
seen from Uzbekistan

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Azerbaijan

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
@cermn-thais
Namaka etsanu.
Río Marañón, Condorcanqui, Amazonas - Perú
I don't care If all of the mountains Turn to dust in the air ♪ ♫
Ya no pido que me llames, ni espero con ansias que me escribas. Se acabó por agotar mi yo en tu ser, o más bien tú en mi ser. Poco a poco y casi imperceptiblemente entraste al fondo, a conocer los recovecos que ni siquiera a él le mostré. Ganaste una confianza muda, un cariño sordo a reclamos – y vaya que los hubo- aprovechando una situación real de abandono de yo misma. Todo mi ser se desmorona, mi identidad se ha perdido en tus órdenes imperceptibles. Mi confianza se ha la ha terminado por llevar la maleta que viaja sola, que no volverá.
Aquí, sentada, sola, escribiendo palabras que alguien ordena a mi mente, percibo mis sentimiento esconderse o correr lejos de mí, y finalmente me cuestiono, valía tanto la pena. Y pregunto a mi ser interno, qué pasó, a dónde fue su coraza de marfil, cómo te dejó entrar tan al fondo para que hurgaras en mi ser, en mis secretos y huyeras.
Lo más terrible de la vida es el dolor, y el dolor más intenso es el que provoca el sentimiento de pérdida, mi yo interna, aquella piltrafa que ha quedado de las relaciones anteriores, a la que con tanto esfuerzo hemos tratado de proteger, lo sabe mejor que nadie, sus cicatrices y heridas habían curado poco a poco. Hoy, otra vez se retuerce en el piso, con nuevas heridas, en el rostro, en la mente, en el vientre. Temo que no se recupere. Temo que nos lleve a la muerte.
Hoy, como tantos días de antaño vivo en una realidad que se fusiona con la ficción, creo estar soñando cuando vivo, y viva cuando sueño. Hoy, en lo más hondo se abrió una puerta para salir que ella tomó. No era el momento, no eran buenos tiempos. Por qué abriste la puerta, si no ibas a quedarte. Por qué dejé que entraras si sabía que no tenías lo suficiente para llenarme, cuestiono.
En esta encrucijada de dolor y desgracia interna, los mensajes, las palabras no parecen ser más que heridas añadidas, rasguño sobre rasguño. Los manotazos de ahogado van a caer sobre la misma herida, sobre el área negra de sangre muerta. Voy esta vez sola, sin posibilidad de agarrarme al brazo del que me ha sostenido por tanto tiempo, por seguir tus celos. Voy sola viendo alejarse el camino, alguna vez hubo alguno?
Y me cuestiono, una y otra vez, por qué dejé que entraras, mi vientre adolorido no lo comprende ya, mis piernas ansían tu retorno, y mi mente solo quiere seguir durmiendo, quiere que el remezón se acabe para, por fin, volver a su cripta, a intentar sanar con el recuerdo frágil. Acaso podrá?
Ya no sé si pedir que te quedes o te vayas, que tengas misericordia del caído o seas cruelmente fuerte. Y sinceramente, no encuentro qué decirte desde mi rincón golpeado y abandonado. Si soportar la soledad y el sentimiento de pérdida es mejor que verte volver sin la más mínima gana de reconocer que existe un yo interno, o que mi yo interno sufre y no sabes qué hacer.
Ahora, sentada, solo espero, a que mi consciencia o mi inconsciencia se vuelva real. A que los delirios de persecución finalicen con la cacería de brujas que iniciaste. Que me veas tan dañada y decidas dejarme, que entiendas que yo no puedo ser feliz.
I was raging, it was late In the world my demons cultivate I felt the strangest emotion but it wasn't hate, for once Yes I'm changing, yes I'm gone Yes I'm older, yes I'm moving on And if you don't think it's a crime you can come along, with me Life is moving, can't you see There's no future left for you and me I was holding and I was searching endlessly But baby, now there's nothing left that I can do so So don't be blue There is another future waiting there for you I saw it different, I must admit I caught a glimpse, I'm going after it They say people never change, but that's bullshit, they do Yes I'm changing, can't stop it now And even if I wanted I wouldn't know how Another version of myself I think I found, at last And I can't always hide away Curse indulgence and despise the fame There's a world out there and it's calling my name And it's calling yours, girl it's calling yours too It's calling yours too, it's calling yours too, it's calling yours too It's calling out for you
Arise and walk, come through Someone beyond that door is calling out for you Arise and walk, come through It's calling out for you Arise and walk, come through Someone beyond that door is calling out for you.
Visita
Te observo, miro tus ojos y el aire se enrarece. Son grandes y brillantes, más oscuros de lo que recordaba. Me abrazas, con esos abrazos fríos, de brazos caídos, y siento extrañamente una familiaridad, aunque nunca hayamos probado esto.
Me besas y me siento incomoda, no recordaba esos labios así, putos. Un olor extraño, a “usado muchas veces”. No importa, pienso y comenzamos el ritual. Tú de repente te levantas y vas por una de aquellas bolsas en las que llenas tu miembro y vuelves, yo, estirada en la cama y guardando un secreto extremadamente doloroso, te observo, te espero. El momento llega, el dolor es extrañamente insostenible, tus movimientos son calculados, como el de tu mejor amigo antiguo, buscando tu propio placer. Quién sabe si realmente te enteras que el otro es también una persona, también siente y puede gemir, lamer, besar, excitarse. Me estremezco y me encojo, tú te erectas, te expandes, coges mis piernas y vas más rápido. ¿En qué momento acabas? No lo sé. El dolor extraño me impide saberlo, reconocerlo.
Pero te observo, me pierdo en esos ojos tuyos, que ahora observo negros, antaño marrones, hermosos, hoy no reflejan nada y son una puerta cerrada. Tus pestañas que adornan el rededor y las ojeras bajo tus ojos. Me siento mal, quiero llorar, pero sé que ante ti no me puedo permitir una debilidad así. Ante ti, todo lo fuerte posible. “¿No tienes que ir a trabajar?” pregunto, dices “más tarde”, contigo siempre es la postergación de todo excepto el placer. Y continuas abrazándome, un gesto que no recordaba más que en los momentos más difíciles.
Pronto volverás a abrazarme, volveremos a jugar, a extrañarnos, a los de antes, a ti y a mí, los de antaño, los que no estaban dañados. Te volverás a aburrir de mí, una y otra vez, a empujarme a las sensaciones de alivio después del riesgo, aquellas a las que yo solía empujarte, las que no me daban el miedo que me infunden ahora. Volveremos una y otra vez a enredarnos en nuestros pensamientos, en nuestras bromas pesadas, de las que solo nosotros conocemos. Yo me pregunto si realmente esto pasa de esta manera, o es un paraíso aparte donde los demás no tienen la injerencia que tuvieron en nuestra vida juntos. Si al volver a la ciudad, a solo pisar esa caótica Lima gris y nublada, de nuestros amores de antaño, no se fundirá de nuevo en el recuerdo de lo que no fue.
Ahora, lejos, recuerdo tu reacción, ¿decepción? ¿tristeza? No lo sé. Escucho el tema de guitarra, compuesto por aquella banda que nunca vimos, la tuya y la mía, de historias separadas y compuestas. La guitarra que perfeccionaste, en mis oídos, en tu piel desnuda, blanca, en mi dolor de vientre, lleno. Antes que tus abrazos se apaguen, como antes, como siempre. Ahora, a la distancia, te vuelvo a observar los ojos, orlados de pestañas, negros y cerrados a mi curiosidad. Quién sabe si un día volveremos a entendernos tan mal, pero entendernos.
23:55
Hoy hace cuatro años estábamos juntos. A un día apenas del inicio del fin. Me acompañaste al paradero, luego de un fallido – como siempre- intento de acercarnos. Volví corriendo, la primera vez-, y dije que no era posible, que ya era tarde. Ese fue quizás el anticipo de lo que vendría a ser todo después. O quizás simplemente quería seguir un tiempo más a tu lado, como siempre, como ahora, y tú me mandaste de vuelta, sin comprender, como siempre, como ahora.
Un día después comenzaríamos lo que llamaste nuestra/mía/ “tormentosa” relación. Aún no puedes escapar? Me pregunto, todavía estoy ahí cada vez que volteas? Has visto acaso algo ahora último?
Has mencionado una corrupción aural, hace poco. Y pensar que serían 4 años y no llegamos ni a uno. Imagina cuando cumplamos diez. Feliz no aniversario.
***
Ella no quiere responder. Calla y voltea el rostro, cuándo fue? Poco antes ha de suponer. Dónde fue? Como siempre, todo sucede en el paradero más próximo a donde empieza y termina su relación.
Se lo pide otra vez: “ya, pues, léeme la mano”. Ella se niega, él ríe, como siempre, con su risa entrecortada y burlona. Sonrisa de gato de Cheschire. Vamos.
Todo el día, o deberíamos decir tarde, ha estado pidiendo eso, piensa, quizás solo la citó por ello. Hace unos días antes de salir para una fiesta ella se ha encargado de leer las líneas de la mano de todos sus compañeros. Estrés, dolos, sufrimiento y una larga vida, es lo que les depara el futuro. Será que todos están destinados a lo mismo, conectados, no solo por la carrera que ya acaba, sino también por un gris futuro. Pocos tienen la línea del sufrimiento separada de la línea de la vida y uno que otro la ha sorprendido con esa línea que entrecruza el amor y el dolor.
Ella teme. Teme tomar esa mano, sentir esa piel, que sus células se alboroten, justo ahora que está con gripe y le lagrimea el ojo. O es que le brotan lágrimas por encontrarse ahí a más de un año del fin. Es que acaso fue el fin? Caminan juntos otra vez por esa calle que recorrieron apenas un par de veces, y es que su nosotros está restringido a un espacio único, a una playa y un par de ventanas virtuales.
Y sin embargo, ella pide un abrazo, como cierre, dice, para demostrar que aún podemos ser lo que no querías que fuéramos, amigos. “No podría ser amigo de mi ex”, recuerda que le dijo él una noche, mientras hablaban, como siempre de ellos, de ella.
Sonríen, están medio ebrios, y él sigue con su cantinela: “léeme la mano” y ella, como siempre, va dejando atrás su férrea decisión inicial de no leerle la mano. Recuerda que “una bruja no se lee la suerte a sí misma”, acaso porque él es parte de ella, piensa, mueve la cabeza de un lado a otro tratando de apartar esa idea que solo le provocaría tristeza a más de un año. A más de 500 días.
Caminan, él ríe, porque le lagrimea “como a perro” el ojo. Ella piensa que debe ocultar su desagrado, pero no. En pleno calor veraniego, él parece abrigarla con su presencia. Ella ha huido de los cuidados maternales que la dejaron arropada en la cama, su hermana incluso accedió a prestarle su preciada laptop – la primera compra que ha hecho con su propio dinero-. Pero claro, la ventanita aparece, él le dice que hay un festival de eso que a ambos les gusta: alcohol. Vamos, responde. Te espero ahí, y como siempre debe esperar, la angustia de pensar que quizás no vendrá como siempre en el pasado.
Ahora ella es la que acude a la casa literaria, es un ciclo, piensa. Él va y sonríe, la llama, caminan, conversan, acaso tenían tanta confianza antes? No. Le pide bailar, ríen, nadie baila. Miran otra vez el lugar por el que pasaron, acaso pensaron limpiarlo de recuerdos, pero lo marcan aún más con su presencia. Nunca funciona, no con ellos. Beben, tose, ríen, se abrazan, al fin. Y conversan sobre las… musarañas, chuchas!!!
Ratas del parque, están felices. Entonces caminan y se abriga. Es verano, le recuerda él. Tengo gripe, dice ella. Si no me hubiera puesto ese polo, lamenta. Él solo ríe y comienza la cantinela: “léeme la mano”. Ella zafa y dice no. Por qué no, cuestiona. Lo hiciste con todos. Ella evade la mirada, caminan, comen.
Ella piensa, es mejor que me vaya. Él dice, bueno, ya un poco cansado de sus negativas. Caminan bajo las luces naranjas, silencio todo. Hace un último intento, léeme la mano. Ella entonces, apenada, con un nudo en la garganta y un desmayo en el corazón coge brevemente su mano, siente el cálido tacto, la piel suave, observa por menos de 1 segundo y se le oprime el corazón. Le dice cosas que pronto olvida. Una frase quizás. Bueno responde él, satisfecho. Ya me voy, y ella corre hacia la combi. Ha evitado hacer cualquier mención de esa línea curva, ni siquiera recuerda si se cierra. Pero siente que le duele el alma. Pese a todo, ella no está en esa palma. No se ha encontrado y su peor temor se ha hecho cierto.
Una semana después él vuelve con su enamorada. Se sella el nunca jamás. Ella no lo olvida, pero no lo busca, se esconde rehúye, se hostiga y castiga por algo no escrito. No vuelve a leer las manos nunca más.
Una vez encontré tu pregunta: ¿te habría querido alguna vez? Y recordé tu respuesta, es mi maldito cerebro.
Una vez me preguntaste en silencio, te dije que prefería no mentir, y te respondí con ese gesto típico, un abrazo y un beso. Y te respondí cuando bajaste, y te respondí cuando me fui, te respondí cuando volví. Te dije que no, porque quise saber qué sentías. Te dije que sí porque no me atrevía.
Te lo dije en los espasmos que me daban cuando te marchabas y en los nervios de cuando te acercabas, te respondí cuando estuvimos solos sentados en la baranda que apenas soportaba un lado de nuestros cuerpos antes del todo y de la nada, y cuando aquellas veces íbamos a caminar, en cada risa y en cada mirada, en el viento que movía las hojas de una primavera extraña, y en la luz en tus ojos, qué ojos, te respondí gritando tras tu espalda, te respondí cuando preguntaste por él.
Te respondí que uno cambia que uno modifica su manera de pensar con el tiempo, te respondí que a cada minuto somos diferentes, te respondí que acaso yéndome lo sabría. Te respondí tanto y tanto y no me cansé de hacerlo, te respondí aquella vez en el paradero, un abrazo, te respondí cuando reí por ir de la mano, con los nervios de no ser lo suficiente, con mi inseguridad porque ella, porque ellos me vieran diferente por ti, por tu carácter irascible, inaccesible, te respondí con esa mirada tardía cuando volví, con las llamadas, los mensajes ocultos en los textos que nunca leías, te respondí cada vez que escribías, y con cada respuesta te decía, cuánto y tanto, y con la inseguridad y las evasiones, con el cierra-ya-la-puta-ventana quenopuedodejardehablarteymevoyaperderentientusmanosentuslabios, te lo dije cantando en la lluvia cuando tú ardías de calor, te respondí cuando compré el libro para olvidarlo, para decirle adiós, y también cuando me acerqué, cuando no comprendiste que ese abrazo y esa sonrisa eran un adiós definitivo, porque estaba contestando tu pregunta.
Te lo dije, te lo repetí tatas veces, cuando me quedaba pasmada por tu espera, cuando me reía de tus miedos y cuando presentí el final, cuando te vi alejarte, cuando sentí el vacío, cuando intenté alejarme de ti, paraquesane, paraqueestébien.
También respondí citándote, estando cerca, mirando la luna, y respondí porque me importabas, respondí cuando corríamos, cuando grité porque habías desaparecido, pero la respuesta era cada vez más débil, siempre desapercibida. Al final decidí responder con otros métodos, métodos que no entendías, que nunca entendiste, y en un tiempo decidí dejar de responder, dejar que el silencio hablara, dejar que se sepulte la respuesta en una mudez absoluta, decidí alejarme, decidí no contestar más.
Y luego la respuesta ardía, y luego ya no tenía a quien responder, y luego me quedé secando mis respuestas, observándolas correr en el aire sin que nadie pudiera entenderlas, sin que tú las alcanzaras a coger antes de caer al suelo. Y te respondí también con una sonrisa triste, con mi corazón en la boca cuando te vi con ella, y te respondí alejándome de ti, entregando mi respuesta a otro ente, entregándosela para que resguardara todas las respuestas en mi haber, él fue mi cómplice, amigo, compañero y confidente, guardó mis respuestas hasta que su peso lo hizo caer, y decidió responder sus propias interrogantes en su otro ser, en su felicidad propia, en esa que yo sabía desde antes de darle a guardar mis respuestas.
Y un día, te vi lejos, vacío de respuestas y de vida, y vi a lo lejos que caminabas por encima de las sombras de lo que un día fue el camino de mis respuestas, y te vi con la cabeza gacha, y aunque había dejado de responder hacía tiempo, fui, acomodé mi cabeza en tus rodillas y te observe mientras estabas distante, como siempre y más lejos. Quise preguntar si alguna vez habías comprendido, quise saber, pero tu dolor y tus respuestas te llenaban la boca y los ojos, decidí callar, tal vez era mejor dejar sepultadas todas aquellas respuestas. Y de lejos caminé, esperando que no tropezaras, sin esperanzas, sin pensamientos y con mis respuestas cargadas en pesados fardos sangrantes, dolientes, te observé llegar a un abismo y detenerte, te observé estar ahí viendo la sima por bastante tiempo, entonces volteaste y me tendiste la mano, yo andaba aprovechando tu pausa, ocupada ventilando las respuestas para guardarlas en el baúl, para decir adiós, porque entendí que ibas a saltar, que ya habías dado el primer paso, entonces fue cuando me tendiste la mano, y yo, muda, dejé escapar una respuesta al viento, quizás tratando de que no lo hicieras, quizás pensando en probar una última vez, no comprendí que lo tuyo no era un gesto de bienvenida, ni petición de ayuda, era la simple necesidad de una compañía para un abismo de esos que no se puede enfrentar solo, de esos que en su oscuridad te exigen un compañero, aunque en la niebla de igual quien va contigo, cuando descendimos, dime cuenta de lo que estaba haciendo, acaso una pregunta valía todo esto, acaso mi vida debía pender de un hilo de esta manera por tratar de contestar a un saco vacío de ti, acaso no habías desaparecido tú también con mis respuestas y en tus azares, andaba pensando mientras la humedad del ambiente procuraba que te soltara la mano.
No bien te la hube soltado, dejé también ahí mis respuestas, el saco pesado que iba cargando desde tanto tiempo, todo lo que no hice, no dije, no pude realizar contigo, te lo dejé al lado, y en la niebla no supiste cuándo me alejé, cuándo di pasos a tientas hasta conseguir escalar a medias, y cuándo aferrada a mi soledad y a mi confidente me puse a llorar lo que no había llorado, me puse a gritar lo que debí haber dicho, para que esas respuestas se extravíen en tu ser, para que choquen en la niebla, para que se pierdan para siempre.
Y ahora casi vacía observo a lo lejos aquella pregunta extraña, y ella ha venido a llevarme de vuelta arriba, y él ha venido a hacerme compañía abajo. Y a lo lejos veo tu sombra de espaldas y me pregunto si acaso no debí de haberte dejado el baúl hace tiempo, si acaso no debí dártelo todo cuando por primera vez el aliento me obstruyó la boca en un suspiro extraño de adiós, de quizás nos volvamos a ver, de hasta luego y de para siempre.
500
“No quería hacer daño”
Es tan solo una niña. Camina rápido, se esconde e intenta no mirar hacia atrás.
“acepta tus errores, acepta que tienes defectos” “los acepto, ya dije que sí” “pero no los aceptes frente a mí, yo ya lo se”
Vuelve del cuarto oscuro y siente el aire de incomodidad que los rodea, se sienta y ríe. “el otro día leí un buen texto…”
“tan parecidos somos?” “quienes?” “ok, si no quieres hablar mejor vamos, la clase ya va a comenzar”
“crees que existe una verdad absoluta?” “te encanta relativizar todo, no?”
“te gusta esto, no?” “esto? Qué?” “esto, mandar” “jaja, no…”
“quiero que siquiera valga, que sea algo de lo que no me arrepienta” “a qué te refieres?” “tengo mucho que perder, yo más que tú…” “ok, a mi no me importa perder lo que tengo que perder”
“intenté alejarme de ti, borrarte, olvidarte” “y por qué no lo hiciste? Hubiera sido mejor, no?” “pero tú siempre estabas ahí, cada vez que quería olvidar, siempre estabas ahí”
“te quiero…” “decir te quiero es mentir” “ah! sí? Y por qué?”
“hola, solo quería decirte que te quiero, chau” “prefiero no mentir”
“hay personas que mienten mal, hay personas que mienten bien, y hay personas que no mienten pero no les creen” “yo soy de los que se creen todo lo que les dicen”
“mejor olvídalo, tienes tiempo mañana?” “no, no creo”
“ese no era el plan, sabes?” “somos personas a las que no le gusta seguir planes”
“somos muy parecidos” “sí, ya me había dado cuenta”
“creo que esto ya fue” “sí, yo también lo estuve pensando”
“que cuando ya fue, ya fue” “ok, no soy masoquista. Pero o sea no me voy a aburrir hoy”
“te acuerdas de lo que me hiciste prometer el primer día” “ajá”
“hace un par de meses no lo hubiera creído, ni te conocía” “como que ya, no?”
“ven, vamos a hablar, dime, qué pasa?” “qué pasa de qué?” “hay algo raro, estás molesta conmigo?” “no”
“me voy a ir en vacaciones” “todas las vacaciones?” “sí, lo necesito”
“te parece gracioso, tienes ganas de reír?” “no, lo siento”
“oye…” “qué? No te escuché, lo siento, es la lluvia creo” “que te extraño” “ah!”
“cuando vuelves?” “no se, tengo que terminar algunas cosas por aquí”
“te extrañé” “ah! yo no sé”
“no te aburres?” “no”
“a veces siento que no te puedo decir nada, que no puedo hablar contigo de ciertas cosas” “pero no hay temas prohibidos, podemos hablar de todo” “ya pues”
“nunca había hablado de esto con nadie”
“me siento como una quinceañera” “sí, siempre creí que yo era el chico en la relación”
“si te aburres tanto por qué estás conmigo?” “tengo mis razones” “nunca me las vas a decir, no?” “así es mejor”
“como misterio y ternura, una extraña combinación, me gustaba” “misteriosa y tierna, que asco, tierna, yo?”
“y si me muriera aquí” “siempre te preguntas eso, no?” “no, pero de veras te imaginas? Tendría que venir el fiscal, serías la ultima persona que me vio con vida, te meterías en líos” “sí, mejor no te mueras ahora” “ahora no, mejor después de cinco minutos de no verte”
“osea te imaginas que paja tener una de esas enfermedades raras?” “siempre quieres tener algo así, no? Quieres ser especial? Piensas que te van a tratar diferente?” “no, no es eso, tendría fecha límite, sabría hasta donde llegar”
“todavía me quieres?” “y tú?” “yo pregunté primero” “sí, a veces cuando me acuerdo, ah! voy a quererlo, y tú?” “ah! sí, cuando sale la luna por ejemplo”
“te acuerdas?” “no” “yo tampoco, soy mala para las fechas”
“te imaginas qué tan mal estabas como para que me dieras cuenta” “puta entonces que feo”
“y esta vez lo vas a recordar?” “sí, es 24, me recargan el cel todos los 24, jaja” “nooooo”
“En vacaciones venía acá y miraba todo” “ah! sí?” “sí, venía después de la chamba”
“hoy vi el mar desde mi casa” “qué tan alto vives? De cuantos pisos es tu casa? 20?” “no, no es eso”
“este era tu plan desde el principio, no? Yo no quería venir” “no, salio así” “ya pues” “”ok ok esta bien, sí lo tenía planeado”
“si yo pierdo algo tú tienes que perder algo”
“no e gusta decir las cosas, prefiero que la otra persona se de cuenta”
“escodeme? Tienes miedo” “no, no es eso. T no los conoces” “de qué tienes miedo?”
“tienes miedo?” “no, ya no” “tu no tienes miedo, yo no tengo miedo… jajaja”
“no sabía si venir o no” “entonces te hubieras quedado” “ya estoy aquí”
“me llega, no me gusta esperar”
“depende…”
Things behind the sun
Please beware of them that stare They'll only smile to see you while Your time away And once you've seen what they have been To win the earth just won't seem worth Your night or your day Who'll hear what I say. Look around you find the ground Is not so far from where you are But not too wise For down below they never grow They're always tired and charms are hired From out of their eyes Never surprise. Take your time and you'll be fine And say a prayer for people there Who live on the floor And if you see what's meant to be Don't name the day or try to say It happened before. Don't be shy you learn to fly And see the sun when day is done If only you see Just what you are beneath a star That came to stay one rainy day In autumn for free Yes, be what you'll be. Please beware of them that stare They'll only smile to see you while Your time away And once you've seen what they have been To win the earth just won't seem worth Your night or your day Who'll hear what I say. Open up the broken cup Let goodly sin and sunshine in Yes that's today. And open wide the hymns you hide You find renown while people frown At things that you say But say what you'll say About the farmers and the fun And the things behind the sun And the people around your head Who say everything's been said And the movement in your brain Sends you out into the rain.
Nick Drake
Años después se darían cuenta
Me viene, hay días, una gana ubérrima, política, de querer, de besar al cariño en sus dos rostros, y me viene de lejos un querer demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza, al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito, a la que llora por el que lloraba, al rey del vino, al esclavo del agua, al que ocultóse en su ira, al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma. Y quiero, por lo tanto, acomodarle al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado; su luz, al grande; su grandeza, al chico. Quiero planchar directamente un pañuelo al que no puede llorar y, cuando estoy triste o me duele la dicha, remendar a los niños y a los genios.
Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo y me urge estar sentado a la diestra del zurdo, y responder al mudo, tratando de serle útil en todo lo que puedo y también quiero muchísimo lavarle al cojo el pie, y ayudarle a dormir al tuerto próximo.
¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial, interhumano y parroquial, provecto! Me viene a pelo, desde el cimiento, desde la ingle pública, y, viniendo de lejos, da ganas de besarle la bufanda al cantor, y al que sufre, besarle en su sartén, al sordo, en su rumor craneano, impávido; al que me da lo que olvidé en mi seno, en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros.
Quiero, para terminar, cuando estoy al borde célebre de la violencia o lleno de pecho el corazón, querría ayudar a reír al que sonríe, ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca, cuidar a los enfermos enfadándolos, comprarle al vendedor, ayudarle a matar al matador —cosa terrible— y quisiera yo ser bueno conmigo en todo.
César Vallejo. Poemas Humanos
No hemos desaparecido aún. Acerco su rostro al mío para besarla, besarla así, abierto, entregado, con el deseo de que esta pasión la satisfaga, de que en el beso encuentre la culminación en su anuncio y renuncie a una repetición cruda y débil de nuestra entrega simbólica... Bela, por dónde empiezo. Besar, besar y no morir, no desaparecer. Hundo mi rostro entre tus piernas y ahora sí quiero comunicarte mi obsesión: entiende; no, no entiendas lo que debes saber sólo porque estás viva: que debes ser inalcanzable, es imposible; que necesito saberte lejos para que nada se interponga entre mi deseo y tú... No me acaricies así, preciosa; así no, por favor... Aléjate. Acércate. Te necesito cerca de mi esta noche para seguirte deseando cuando te recuerde mañana. te necesito lejos de mí esta noche para que sea impensable un mañana sin ti.
Carlos Fuentes. Zona Sagrada
Ya no podía recordar la imagen de la muchacha de la Rue des Marais, ni su rostro ni su cuerpo. Pero conservaba y poseía lo mejor de ella: el principio de su fragancia.
Patrick Süskind. El Perfume
Thought of you
Woke up and wished that I was dead With an aching in my head I lay motionless in bed I thought of you and where you'd gone and let the world spin madly on Everything that I said I'd do Like make the world brand new And take the time for you I just got lost and slept right through the dawn And the world spins madly on I let the day go by I always say goodbye I watch the stars from my window sill The whole world is moving and I'm standing still Woke up and wished that I was dead With an aching in my head I lay motionless in bed The night is here and the day is gone And the world spins madly on I thought of you and where you'd gone And the world spins madly on.
Ryan Woodward
I don’t know what to say It’s nice to see your face When I look in you’re eyes I can see yours in mine I don’t know what to do To get in touch with you I just want to be friends I don’t care where it ends...
¿ ………..
-Si te amara... qué sería? -Una orgía! -Y si él te amara? Sería todo rituario, pero menos dulce. Y si tú me quisieras? La sombra sufriría justos fracasos en tus niñas monjas. Culebrean latigazos, cuando el can ama a su dueño? -No; pero la luz es nuestra. Estás enfermo... Vete... Tengo sueño! ( Bajo la alameda vesperal se quiebra un fragor de rosa ) . -Idos, pupilas, pronto... Ya retoña la selva en mi cristal!
César Vallejo