¿POR QUÉ EL QUINTO RINCÓN?
Un vecino canadiense, Ken Martens, y un viejo amigo ex periodista, Tony Espinoza, me preguntaron el porqué nombré a este blog EL QUINTO RINCÓN...
Ahí les va la historia... mis amigos saben que además de ser cinéfilo, también soy ávido lector desde que aprendí a leer, y en mis múltiples lecturas recuerdo con mucho cariño la revista Spútnik, Selecciones de la prensa soviética, que en la segunda mitad de la década de los 80s, gracias a la glásnost --producto de la perestroika--, publicaba novelas, cuentos y relatos antaño prohibidos por el régimen socialista.
Bueno, en una de esos números me tocó leer la obra Rocas negras, de Anatoly Zhigulin, recuento autobiográfico sobre cómo a fines de los años 40′s, unos jóvenes idealistas se enfrentaron al poder soviético.
En un pasaje, Anatoly Vladimirovich relata que luego de ser arrestado por la policía secreta, lo llevaron a un sótano para darle un “buen quinto rincón”
Imagínense ustedes que te meten a un cuarto, donde en las cuatro esquinas hay un chekista con pesadas botas y uno de ellos la emprende a patadas contra ti... Como es lógico intentas huir de él, pero caes en la otra esquina y el tratamiento es el mismo en las cuatro esquinas del cuarto... es por eso que el prisionero debe buscar un quinto rincón ¡que jamás encontrará!
Por lo anterior, el término “quinto rincón” se convirtió en una referencia en el argot carcelario soviético, especialmente en el ámbito de los prisioneros políticos...
Vamos, sería el equivalente al tehuacanazo, frecuentemente utilizado por la extinta Dirección Federal de Seguridad, la policía secreta mexicana.
El caso es que en 1999, cuando yo trabajaba como coeditor de la sección Cultural del antiguo Sol del Pacífico, mi jefa en ese entonces Susana Cazadero me pidió que escribiera una columna cultural... fue así como nació El quinto rincón en aquel legendario y querido periódico.
En la imagen que abre este post se puede ver la segunda o tercera entrega de la columna en cuestión, y fue fechada el 04 de julio de 1999.
Y fue así como yo buscaba un quinto rincón (metafóricamente hablando), el cual encontré al año siguiente, pero esa será otra historia. (carlos gutmar).











