TURTUPILIN
Íbamos juntos hablando, viendo las casas, las plantas y me decías "mira" y señalabas al Turtupilin. Me emocionaba, me gustaba mucho ese pajarito y parabas para que yo le tomara foto. Tú sabías donde posaría y me decías "debe tener su nido cerca por eso está ahí". Y así era.
Me temblaba la mano y no salían bien las fotos, pero me temblaba más la emoción de saber cuánto me conocías y cuánto sabías qué era lo que iba hacer o decir.
Tú y la naturaleza eran mi espacio ideal, eran mis ojos viendo firmemente los tuyos mientras me contabas mil y un cosas. Eran el atardecer perfecto en el que yo me quedaría absorta escuchándote hablar.
Tú fuiste y serás siempre ese lugar en el que fui una niña y una mujer.
Tú fuiste el sueño más bonito de todas mis ilusiones de niña, la que jugueteaba contigo a las cosquillas, la que se aferraba a ti cuando dormía. Tú fuiste el aprendizaje más duro de los miedos de una mujer que nunca se había entregado, la que se desbordaba y la que te amaba aún con todo y tus heridas.
Despertaste todo en mí. Y un día, como todas tus enseñanzas, aprendí que tu espacio no era para mí.
Veo el Turtupilin y pienso en mi abuelo, también en ti. En todas las paradas que hacíamos para poder tomar la foto de aquel pajarito que me hacía recordarlo y que hoy toma ese nuevo significado de regresarme a ti.
17:15
09/06










