Hasta hace 2 años, había pasado toda mi vida, en una zona de confort respecto a mi cuerpo. No porque fuera delgada, nada de eso, si no porque yo me veía a mí misma como una persona de cuerpo normal, ni tan gorda ni tan flaca. Fue entonces a punto de acabar mi primer grado de secundaria, que empecé a ver cómo mis cachetes se veían cada vez más grandes. Sentí una presión en el pecho, algo que me decía que estaba haciendo mal. Un dato extra sobre esto, es que yo siempre he tenido baja autoestima por lo tanto nunca me preocupé por mi aspecto físico, lo que trajo este tipo de cambios a mi cuerpo. Comencé a ir a caminar al parque con mi mamá, fui con la esperanza de lograr nada, porque ni siquiera esperaba que eso pudiera cambiar mi cuerpo. Para mi suerte, cambió mucho más que mi aspecto físico, conforme los días pasaban, observaba como mi rostro se ponía cada vez más delgado, hasta mi cuerpo cambió un poco. Mi autoestima subió a un grado impresionante, todo cambió, mis gustos, mi personalidad y más que nada mi actitud. Por primera vez en mi vida me sentía... Sexy. No fue hasta unos cinco meses después que me metí a una academia de modelaje, pasé de odiarlo a amarlo, para esto yo ya tenía un cuerpo muy diferente, pero aún tenía mis imperfecciones, brazos gordos y mucha cadera, que hasta la fecha sigo odiando. Rodeada en un lugar con chicas esqueléticas (sin exagerar) me sentía muy gorda, muchísimo, y a pesar de hacer ejercicio, tengo que admitir que había veces en las que comía mucha comida basura. Una vez leí una frase que decía "Eres lo que comes. Come bien, siéntete bien, come mal, siéntete mierda". ¡Sí que era verdad! Y es que cuando comemos una ensalada nos sentimos como si tuviéramos la figura de Adriana Lima, pero al comer una rebanada de pastel nos sentimos unas gordas compulsivas (o al menos ese era mi caso) Hoy, hace dos años, no he logrado tener un cuerpo de modelo, efectivamente no. Tuve veces en las que me rompía a llorar al ver fotos de Sara Sampaio o Elsa Hosk. "Nunca seré tan alta como ellas" "Mis piernas nunca lucirán así" "Nunca seré tan sexy como ellas" Incluso me sentía rechazada por mi maestra de modelaje, quien solo escogía las chicas más delgadas de la academia, y a mí me dejaba atrás como a muchas. Una vez, vagando en Instagram sin nada que hacer y stalkeando famosos, me di cuenta que... Tengo 15 años. Sí, dirán, ¿qué tiene qué ver eso? Pues que las modelos que yo veía en las revistas, a los 15 años todavía se estaban desarrollando, claramente no tenían ese cuerpo. Esto no quiere decir que yo haya dejado de comer saludable o dejado de hacer ejercicio. No, esto fue más como un recordatorio para mí misma: No te presiones demasiado, estas en la etapa de crecimiento y esto conlleva a cambios físicos, el cuerpo que tienes ahora no se puede convertir en un cuerpo de modelo, por más que lo intentes, es un cuerpo de adolescente. Quiero disfrutar mi cuerpo de adolescente. No me quiero frustrar por no tener un vientre plano, claro que quiero seguir trabajando en las cosas que me incomodan de mi cuerpo, por supuesto, solo que con buena salud mental, hacerlo con felicidad porque amo mi cuerpo, no con tristeza porque lo odie. Me gusta la forma en la que pienso ahora. Puedo comer una ensalada y sentirme bien, puedo comer una pizza con mis amigos y no sentirme como una fracasada gorda, puedo correr y sentirme feliz, no con una ansiedad tremenda por ver resultados físicos, puedo quedarme en casa viendo series todo el día y sentirme feliz, puedo ser una adolescente con un cuerpo normal y sentirme guapa. Es súper fácil toparte con estas populares imágenes de vientres planos con una nota que dice "body goals", y querer estar idénticamente a la imagen, pero físicamente no se puede, siéntete cómoda con tu cuerpo. Espero llegar a mis 18 años, y ahora sí poner más esfuerzo en mi rutina de ejercicio, pero como he dicho, a los 18, cuando mi cuerpo ya esté desarrollado. Disfruta cada etapa como debe de ser.