¿Qué me vas a regalar para mi cumpleaños? eso dijo. Yo inmediatamente pensé, que lo pasaremos juntos y antes de barajar las mil y un ideas que por mi mente pasaron, pare en seco, recurrí a la literalidad.
Solo pidió un regalo, nada mas que la vil materialización tradicional. Fui yo quien ideó una cita que jamas me pidió.
Su cumpleaños lo pasara con su pretendiente mas pudiente, eso es mas que evidente.
Así que para zafar de la situación y amainar la desilusión, solo respondí que lo mismo que ella había pensado para el mio.











