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@ciudadkitsch
Constantin Nepo (1914–1976), “La nuit de Walpurgis” [detail]
scene from the opera ‘Faust’ by Charles Gounod
oil on canvas, n.d. (c. 1950s)
la cariñosa/ okiya
una pieza celeste
con persianas de chapón
y rectángulo campero
por donde saluda el sol
desde un patio chico
con la dignidad
del un cambio de baldosas
por acá y por allá.
catorce versiones
del amor de hombre
en distintas macetas
faltas de aire todas
por la púrpura violencia
de lo accidental
¿habrase visto más amor
por el daño que ese?
una danza chica
en el piso flotante
un café endulzado
los fines de semana
no parece tanto
pero si lo pide
una hembra ojerosa
se vuelve mucho más.
un poco demasiado
el mantel amarillo,
una vida vieja
la hamaca abandonada.
los hombres que vinieron
tenían compromisos
literarios o políticos
con sus camas
con sus hijos.
una cocina amplia
de extraña mesada
por lo construida
para gente alta
postigos de madera
para guarecerte
de toda esa helada
una entrada rosa
a esa casa bautizada
por tantos mandatos
que no la nombra nada
y así y todo
¡que se sepa,
estas palabras no son tristes!
que se baile y que se cante
que estos versos no son tristes
En el momento indicado aparecen las rutas. Nos hemos visto llorar. Tendemos a olvidarnos de que la vida es fragilidad. Sólo en los pogos olvidaremos nuestras guerras.
Quizá no sea un tema en agenda el homenaje a Ricardo Fort ni las anécdotas que empiezan con la carta que escribí y el número que disqué.
Sé que saber callar es un talento. Que uno no se acuerda de alguien de verdad, en la noche, ebrio. Lo siento. No hay espanto más grande que el que empieza en vos.
Todo lo que amás va a traicionarte. Las cascadas color caribe las palmeras en la ciudad. Sé qué fiestas o nosocomios evitar. Sé cómo iniciar un trámite de usucapión.
Domamos el trauma. Domesticar lo que se nos pega es saber mandarlo a dormir o a la mierda.
dentro de dos sábados presento mi tercer libro de poesía, Lisandro Olmos, en La Plata. es un díptico que contiene un poemario homónimo y otro que se titula CYBERIA 3001 o la encarnación de los píxeles que amplía la selección de @cyberia3001.
espero que por lo menos algunx de uds. pueda venir, sería un golazo presencializarnos en esta ocasión tan especial para mí 👉🏼👈🏼
'On the Occasion of Remembering the Turning Gate' (2002)
Europa para Rusia América para USA Asia y parte de África para China Israel en Gaza en una franja en Miami. Un mapa bastante orwelliano para la guerra en marcha. Doctrina Donroe o las restauración gangsta del neomacho asustado.
Dos regímenes corporativos centralizados. Uno en manos del capital otro en manos del estado. El centro oracular en Silicon Valley. El 1% y su comando de ricos periféricos invitan a radicalizarse. El mundo necesita menos humanos y que los ricos nunca más tengan miedo a perder algo.
Una fanática de la new age predica ahora el cristianismo. Miro su derrotero por historias de Instagram festeja golpes de estado le atribuye al imperialismo cualidades divinas y musicaliza con Rosalía.
Suena en mi mente un poema de Yeats del cual me acuerdo algunos versos de memoria
Todo se desmorona el centro cede. Todo se desmorona el centro cede. Anarquía sobre el mundo los mejores no tienen convicción y los peores rebosan de febril intensidad. Una revelación se aproxima: ¡La Segunda Venida! lo digo. Una figura con cuerpo de león cabeza de hombre mirada en blanco despiadada como el sol. ¿Qué escabrosa bestia llegada al fin su hora se arrastra hasta Belén para nacer?
El poeta es un profeta de distancias. Las bestias avanzan al zarpazo final, aceleran el extractivismo voraz clavan garras en los puntos neurálgicos de las riquezas y vuelan.
Vuelan al espacio a la terraformación de otro planeta. Ahí escriben un nuevo mito. Vos ¿te imaginaste alguna vez target de un genocidio? ¡Bienvenidos los nuevos indios! Vemos el mundo que conocimos irse.
El capitalismo probó su utopía. Nosotros probamos que la represión del deseo engendra deseos de represión. Que no somos obreros o trabajadores sino una máquina con capacidad de deuda.
Probamos en esencia que practicar la indiferencia hasta anestesiarse podría funcionar.
Y que un fascista vive con vigor también adentro nuestro.
La cuchara batiendo el café instantáneo: psycho peligrosa. Desenchufo la heladera en vez del microondas: momento gagation. Junté dos frases que detesto: habría que, iba a mientras María Laura Santillán le dice a Juana Molina: –Tu mamá tiene alzhéimer, está mal. Pero si estuviera bien y estuviera acá ¿qué te criticaría?
¿el pelo la carrera? Qué tipo de pregunta es esa. De qué me sorprendo si yo también tuve instantes de antipatía muy reprochables. Después vino la sabiduría de decir las cosas bien de saber elegir cuándo decirlas mal.
En verano la abuela antes del alzhéimer en la pileta del Club Brandsen sacaba pase libre nadaba y nadaba y más tarde traía reposera heladerita libros se servía una copita. Los encargados la reprimían y ella: –¿A qué llaman ustedes pileta libre qué tan libre es el pase qué tan libre la libertad?
Aprendí a argumentar desde el exceso en el pasaje ebrio de la diversión a la violencia. Cómo decir bien que quien busca dañar no es limitado ni loco es simplemente malo. Uno busca el lugar donde el amor que tiene para dar alcanza. Aprendí el valor de no pedir por favor amame. De no reclamar por qué no me amás. Aprendí a decir buenas noches, drama.
En un sueño nado y salto a una espalda trapecio. Hablo en lenguas por las noches asciendo. Sobre la cama asusto a mi hermana ronca la velocirráptor y pienso: Mar del Plata capital nacional del abrigo un paso de baile prohibido llamarte por tu nombre real: La Peligro.
Las playas pasan ciudades costeras terminadas en bosque libros citas pasan de boca en boca de mano en mano como los amores descarto. Me descartan. Pido por favor sólo un papelón al año. Sólo me enamoro en verano. De un zombi aprendí a levantar muertos. Hace rato no abrazo a alguien que quiero pero voy a esforzarme por existir cada día. Por cuidar un distrito de la fantasía de lucidez evanescente en un limbo lento. Por bordes liminales precipitaré un vértigo:
destrozar la ficción del amor y correr a otras formas de hacernos.
Tostado. acrilico sobre caja de pizza
Ni vos ni yo ni ninguno de nuestros amigos poseerá la suficiente cantidad de dinero como para nunca más llorar.
Eso, gracias y chau fue lo más honesto que dije estos días. La furia muda se transmite por telepatía. Intensas telepatías en las que cada uno cree que el otro ya debería haber entendido algo que nunca se dijo.
Un ánimo golpista vive en mí, pero vivir indignado es estar maldito. Como cocinar fantasías de exterminio. Como criar un hijo y que te salga poeta, fracasaste como varón.
En el rechazo vemos quiénes somos. En el proceso de desarme de la épica de amar aprendemos a odiar a odiar amar a amar odiar.
Pido un milagro a la salida del after. La vejez puede estirarse, la juventud no. Por eso voy a lanzarme por farmacias como quien visita la tienda de un alquimista y se da cuenta: el trauma es un túnel del tiempo.
Volvemos a ser quienes éramos cuando se desató, atrapados en recuerdos o secretos. Secretos que no existen, son perfo.
Es el miedo el que desafía o inmoviliza frente al límite del exceso, de la posibilidad de patear un decorado de la realidad que parasita.
La creación está en la falla. Lo que marqué en un libro: “El error es el estilo, el resto es cita”.
Truenos que hablan, hombres que mueren
Las nubes llegan a las montañas con sus panzas de truenos y agua. Se preparan para la tormenta. Hablan. Son las primeras. Son ellas las que ven a Doménec, un campesino y poeta, y todo indica que él será el protagonista de la novela, pero no. Una vez creada la expectativa, Solà la rompe: le cae un rayo a Doménec y lo mata; gesto que describe así: “Yo desde el principio quería decir: esta novela no es sobre un hombre, no es sobre un héroe”. En efecto, no lo es. Es sobre un montaje de miradas que anudan la historia del territorio, no desde la rigurosidad de la ciencia sino desde la memoria. La ficción como falta de respeto. Sacheri dice que la historia es el conocimiento crítico del pasado; la memoria, en cambio, es una narración sobre la historia para performar una identidad política en el presente. Esa última operación hace Solà, poniéndole palabras a la lengua geológica, mirando la tierra desde un caleidoscopio. Canto yo y la montaña baila –ganadora del Premio Anagrama 2018– se sitúa en los Pirineos Catalanes y le da voz a dieciocho personajes superpuestos en clave coral. Con enfoque psicogeográfico y una fuerte presencia del folk catalán y sus leyendas de tradición oral, las tormentas, las inundaciones, el viento y las plantas hablan –junto a los humanos– para componer el gran personaje de la novela: la tierra.
Irene Solà nació en 1990 en Malla (España), un pueblo de trescientas personas cercado por un bosquecito y la aridez de las praderas. Es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona –donde vivió varios años– y Magíster en Literatura, Cine y Cultura Audiovisual por la Universidad de Sussex –allí investigó metodologías de la escritura contemporánea con especial interés en automitologías. Escribe en catalán y desde distintas partes del mundo. Vivió en Reikiavik, Londres y Nueva York, pero retrata su infancia en Malla y su mythos territorial de forma bastante antibucólica, sin romantizar la vida en el campo.
En Te di ojos y miraste las tinieblas, el territorio protagonista es las Guillerías, una zona de montañas y colinas en el vértice entre la cordillera Prelitoral catalana y la Transversal, y, específicamente: una casa enclavada entre ellas. Durante la novela pasa un sólo día: el último de vida de Bernadeta. Pero no está sola, aparecen todas las mujeres que han habitado la casa en los últimos cuatrocientos años. La novela se mueve así entre un poco antes del siglo XVI y la actualidad con saltos permanentes, cargada de realismo mágico. Estas mujeres fantasmas están preparando una fiesta para recibir a Bernadeta, y, conforme las vamos conociendo, enseguida entendemos que comparten una peculiaridad: son abyectas y han nacido incompletas, a cada una le falta algo: un ojo, un brazo, una parte del corazón, una pierna, una lengua. Es a través de estas ausencias que recrean la genealogía familiar hasta llegar a Joana, la primera de ellas, en la edad media. Un origen que dará pistas de la maldición.
Solà invita a un juego. En Canto yo y la montaña baila somos los lectores los que tenemos que descubrir qué personaje habla, cuál es la perspectiva desde la que se está narrando el mundo. No hay indicaciones, lo que permite navegar entre las voces como un flujo ininterrumpido de músicas humanas y de la naturaleza. Algo similar pasa con el sonido de invocación de las fantasmas de Te di ojos y miraste las tinieblas. Solá enlaza mitologías y tragedias como una continuidad del trauma de la tierra, una repetición de la tortura. Una tragedia a la Chinua Achebe cuando dice que la verdadera –“the real tragedy”– nunca se resuelve. Se repite sin esperanza para siempre. No es fácil como la convencional en la que el héroe muere y sentimos una purga de las emociones. Para él, una tragedia de verdad pasa en una esquina, un borde, un lugar desordenado y pequeño. El resto del mundo no la ve y parece no haber escapatoria.
Canto yo y la montaña baila –ganadora del Premio Anagrama 2018– se sitúa en los Pirineos Catalanes y le da voz a dieciocho personajes superp
35 años del Blond Ambition Tour
Holiday, celebration, come together in every nation… Madonna, Niki y Donna cantan de la mano desde los camarines hasta el escenario del Toronto SkyDome frente a la mirada condenatoria de un grupo de policías. Las tres en trajes Gaultier galopan con colas de caballo tirantes, headsets y corpiños cónicos que rasgan los laterales de los sacos. Madonna acaba de ser amenazada por un comisario: si hace Like a virgin –cuadro que termina con una masturbación simulada–, será arrestada en el medio del show. No le importa; es más, la provocación la excita. Antes de Express yourself –la canción con la que abre el Blond Ambition Tour 1990–, ni bien asciende por una plataforma a la luz de una metrópoli industrial de expresionismo alemán, sudor chongo y vapor, pregunta: “Toronto, ¿creen en la libertad de expresión? Porque tengo algunas cosas que decir al respecto”.
La icónica escena de la masturbación antes de entrar a la iglesia corintia se desarrolla igual que en el resto de la gira, con polémicas pero sin cancelaciones y, finalmente, no va presa. Cada paso de la secuencia queda registrado por Alek Keshishian, director del film Truth or Dare, que originalmente iba a incluir uno de los recitales junto a entrevistas del backstage en Japón, pero terminó convirtiéndose en un reality de la gira. Un diario íntimo y público pre-redes sociales que Keshishian vislumbró al empezar a documentar a Madonna con su equipo. A lo largo de los años en distintas entrevistas ha comentado que gracias al acceso irrestricto que Madonna le dio –al punto de olvidarse de que las cámaras estaban ahí–, pudo retratar en crudo la relación maternal con sus bailarines queer; las fiestas, la nocturnidad y el exceso; las protestas y campañas por el hiv; su vínculo con la industria, la fama y los amantes; todo yuxtapuesto en una especie de Paris is burning del mainstream, aunque intentando desmarcarse de él, porque Madonna siempre fue y será marginal incluso en el centro. “La madre de una familia disfuncional fellinesca”, así la describe Keshishian.
Madonna y Christopher, su hermano, ambos directores artísticos del show, agrupan las canciones, algunas enteras, otras fragmentadas, en distintos actos que narran sus obsesiones estéticas, sus fantasías y tabúes, sus oscuridades y momentos de gloria. Un viaje de música, drama y moda en clave política. Los cuerpos desnudos de mujeres entrelazadas pintadas por Tamara de Lempicka son el fondo de unas escaleras art déco sobre las que Madonna y los bailarines posan, desfilan y llevan al mundo el voguing, el baile de los trolos, de las trans, de los sótanos de la subalternidad, del club, del cuarto oscuro a los arenas, a los estadios. El Blond Ambition es completamente de(s)generado. Transgrede los límites del recital y deriva hacia la ópera y el cabaret mezclando la danza clásica con José Xtravaganza, Bob Fosse y La naranja mecánica. Es el punto en el que se redefinen los recitales pop para siempre.
Con la magia de YouTube es posible acceder a casi todas las fechas del Blond Ambition. Algunas son grabaciones profesionales, otras robadas de las cámaras de las pantallas y otras tantas amateur con buen sonido y definición aceptable. En Dallas, Madonna parece drogada con algo suave, un hongo o md. Niki y Donna también. Están tentadas y en un momento Madonna le dice a Niki: “No veo nada”. Se ríen por demás con la frescura de quien sabe que ese momento jamás será capturado. En el resto de las canciones, muchas veces se miran y la voz se les quiebra de la risa y la canción parece un chiste. En un primer plano a Madonna los ojos se le ven rojos y de las pupilas sale un rayo láser. Están encendidas, conectadas, son jóvenes y me gusta ver esa Madonna no tan pulida, sí disciplinada, pero más arrojada a lo errático, lo espontáneo. Se queja varias veces de no tener retorno y se ríe. “No escucho nada y no veo nada. No me escucho y estoy ciega. Ja”.
En Keep it together, Madonna cita e imita a Alex DeLarge y presenta a su familia disfuncional fellinesca. Dice: ésta es mi gente, ésta es mi banda de freaks, si te sentís así, vení, nos van a tener respeto o miedo. Su maternidad queer se consagra en ese momento de manera natural porque de esos lugares venía Madonna: de la noche, de la disco, del borde. Pero de repente era una estrella internacional y visibilizaba los reclamos de la comunidad y mostraba otras formas de vivir la sexualidad y traía el sida a la agenda y se peleaba con la iglesia, todo a sus 31 años. Un año antes, Pepsi había cancelado su sponsoreo para la gira por considerar el video de Like a prayer blasfemo. En Italia, el Papa Juan Pablo II declaró: “Es uno de los espectáculos más satánicos de la historia de la humanidad”. Después de eso la fecha en Roma fue levantada.
Si Tamara de Lempicka hiciera una pintura de Madonna, me gustaría que estuviera rodeada de los sirenos con cuerpos que se deforman y bailan con ella en Cherish. Ella estaría al centro, con cara de dar orgasmos, inquietante, llamativa. Se agarraría la entrepierna con la misma actitud que cuando decía, en alguna grabación amateur de Estados Unidos, ¿por qué no les molesta que se la agarre Michael Jackson? ¿No puede una chica hacer lo mismo que un chico? Y se la agarraba con más fuerza. Keshishian dijo que Madonna le dejó grabar todo lo que pasaba en la gira sin restricciones. Que no le importaba construir una imagen, una narrativa; quería lo crudo. Y así fue. Y así fue como la tildaron de “bitch”: loca, mandona, severa, autoritaria, perfeccionista y obsesiva. Y así fue como a ella no le importó, dice Keshishian, no le importaba mostrarse como una “bitch in charge”. Hay una escena muy tierna en Truth or dare en la que Madonna se dirige a su familia: su banda, sus coristas, sus bailarines, y les dice: “Desde lo más profundo de mi corazón impaciente, los amo”. From the bottom of my impatient heart, I love you all.
Un bombín negro cae sobre el escenario gris, industrial. A un costado, la parte de abajo del asiento de una silla hecha de espejos brilla. Las luces rebotan sobre el reflejo de una silueta que camina y nunca se desvanece.
Por Gonza Zuloaga
Las Bidet - DDL / AWA
Lado A Diosa de lejos / Lado B Awa
Lado A: Diosa de lejos Lado B: Awa
Textos: Gonzalo Zuloaga / Mario Gaitán Voces: Gonzalo Zuloaga / Mario Gaitán / El Negro Ricardo Producción: El Negro Ricardo / Samples robados
Diosa de lejos incluye rap de Money Can't Buy It de Annie Lennox traducido por Pedro Aznar para Fabiana Cantilo / adaptado por Puto & Rubia
Awa incluye fragmento de Irakí de Blitto y Pasión confusa" de Illya Kuryaki and the Valderramas
Portadas: fotos originales Provoke, Japón, 1960 Animación de portadas: Nico Orona
La Plata, marzo 2025
sol sin droga
droga sin sol droga sin sol droga sin so o ol