Que se cumpla lo previsto. Que ellos den crédito y se rían de sus pasiones. Lo que ellos llaman pasiones realmente no es una energía anímica, sino un roce entre el alma y el mundo exterior. Lo principal es que crean en sí. Y estén desamparados, como niños, porque la debilidad es grande, y la fuerza fútil. Cuando el hombre nace, su cuerpo es débil y ligero, cuando muere es fornido y duro. Cuando un árbol crece es tierno y mimbreño, pero cuando su tronco está seco y rígido, se está muriendo. La dureza y la fuerza son satélites de la muerte. La flexibilidad y la debilidad expresan la lozanía de la existencia. Por eso, lo que se ha endurecido no vence.
Poema de Arseni Alexándrovich Tarkovsky en Stalker de Andrei Tarkovsky (1979), película basada en el cuento «Una merienda en el camino» de los hermanos Arkadi y Borís Strugatsk. Traducción de Pablo Enrique López Rodríguez.

















