Estaba distraído, sus ojos fijos en la pantalla de su celular mientras daba órdenes a distancia con una de sus manos y con la otra, intentaba tomar del café que cargaba con él. Claro que, tarde o temprano, terminaría chocando con alguien o cayendo al piso y fue la segunda la que pasó primero. Su cuerpo se dio de frente contra el pavimento, sus brazos apenas alcanzando a salvar su rostro y su café, esparcido en el suelo ante él. Bueno, al menos había logrado despegar su mirada de la pantalla y comenzar a prestar atención al mundo real. Se puso en pie, comenzando a sacudir sus pantalones con la mano que no cargaba el celular, antes de captar a una figura que lo observaba “Bueno, esa ha sido la función por hoy, no creo que vuelva a repetirse, son seis mil wons, por favor” Su rostro se pintó con una sonrisa, algo dolorida, pero no menos colorida. Una fachada perfecta.










