Un puente no es un lugar para vivir.
Es un lugar para cruzar.
No fue hecho para quedarse
Ni para convencer a nadie de avanzar,
Ni para cargar con quien decidió no caminar.
Un puente solo conecta dos orillas,
Lo que ya no eres
y lo que todavía estás aprendiendo a ser.
Durante mucho tiempo creí que amor era
quedarme a mitad del puente y esperar, sostener,
Mirar atrás por quien no venía,
Confundí paciencia con pausa eterna,
Comprensión con postergarme,
Lealtad con no avanzar,
Hasta que entendí algo difícil
quien se queda demasiado tiempo en el puente
termina perdiendo ambas orillas,
Mi trabajo no es arrastrar a nadie al otro lado,
Mi trabajo es cruzar cuando este listo
Aunque duela, aunque tiemble,
Aunque el paso sea solitario.
Hay personas que solo te acompañan hasta cierto tramo,
No porque no te amen,
sino porque su destino termina ahi,
Y eso también es válido.
Cruzar no es traicionar.
Seguir no es abandonar
Elegirte no es egoísmo.
Entrando a una nueva etapa, la vida nos pide
madurez emocional:
dejar de quedarnos en lugares de transición
por miedo a cerrar ciclos que ya cumplieron su
función.
No todos cruzarán contigo
Pero tú sí debes cruzar por ti
No te quedes viviendo en el puente.
La vida está del otro lado.
Aprende a soltar sin rencor
y a avanzar sin culpa.
(lo vi por ahí)
















