hansol había llegado cansado del trabajo. muchos clientes, muchas quejas, mucho calor. sobre todo, el calor.
se adentro a su casa y cerro la puerta, notando la estancia en silencio absoluto. frunció el seño. suponía que yuta había llegado de sus clases, el menor salia temprano que él, por lo que se le hacia raro no encontrar a nadie.
dejo su abrigo sobre uno de los sillones individuales y colgó su bolso en el borde. se desabotono la camisa caminando hacia la cocina y tomando un vaso para beber agua. tan ido estaba que casi suelta el objeto cuando unos brazos alrededor de su cintura lo recibieron. poso una mano en su pecho.
–oh bebé, casi me matas del susto.– se volteo, mirando desde arriba los bonitos ojos café de su novio, quien tenía una sonrisa divertida y cansada en el rostro.
–lo siento, estaba en el estudio. no te escuche llegar hasta que baje. por cierto, han, debes ser cuidadoso, haces ruido hasta cuando respiras.– se carcajeó. él negó y se inclinó para darle un beso sobre la nariz.
–yo no soy el único ruidoso aquí.– protesto aun riendo.
–no puedes culpar a yunmin. sol, es un gato.– yuta le abrazo mas fuerte, escuchando los pequeños maullidos y ronroneos de su gato, quien ingresaba a la cocina. hansol se separo un poco de él para mirar al animal.
–miau nada.– espeto, abultando los labios, volviendose hacia la carcajada que siglo el menor. –¿tú de que te ríes?–
–hansol, ¿te escuchas a ti mismo? ¡acabas de regañar a un gato por maullar! –
–yayayaya, ven aquí y besame, te extrañe todo el día.– cerro los ojos y coloco labios de pato. hansol negó y tomándolo por la cintura apego sus labios a los contrarios, en un pequeño y lento ritmo. sabían a fresa.
continuaron un momento. toqueteandose entre ellos. yuta había comenzado a acariciar la piel suave de su cuello, aquella que quedaba a la vista al estar los botones sueltos. hansol seguía un vaivén suave por toda su espalda, de arriba a abajo, lento. habían ladeado un poco sus rostros para estar más cerca.
se alejaron a penas. intercambiando aire entre ellos, yuta suspiro sobre sus labios. –podrías recibir me así cada que llegue, no?– sugirió.
–mh ~ es cierto.– había llevado sus manos a la estrecha cintura, comenzando a moverse suave en un pequeño ir y venir de movimientos. estaba bailando sin música en medio de una cocina casi oscuras.
yuta se apoyo sobre su hombro, soplando la piel desnuda de allí. –¿vamos arriba? quiero hacer algo contigo...– murmuro. por la mente del rubio pasaron miles de situaciones diferentes en las que incluían a su bella pareja en posiciones muy comprometedoras.
–suena bien ~ vamos.– tomo su mano, ambos caminando por el silencio de la casa escaleras arriba. llegaron a una puerta corrediza. frunció el seño.
–espera, pensé que iríamos a nuestra habitación.– hizo un puchero.
–dije que quería hacer algo contigo. nunca dije qué, pervertido.– se burlo.
bufo. el castaño abrió la puerta de su estudio y se a dentro esperando que el mayor le siguiera. cerro la puerta en cuanto el más alto estuvo a tu lado.
–necesito que te sientes ahí.– señalo la silla de su escritorio. –ire por los acrílicos. quítate la camisa.–
–luego el pervertido soy yo.– se burlo. yuta rodó los ojos.
se sentó en el lugar indicado, llevando sus dedos a los botones para comenzar a desprederlos. resbalo la prenda blanca por sus hombros, dejando la pálida piel al descubierto. miro a través del ventanal la luna.
–eres hermoso.– sintió los dedos fríos pasar por sus hombros, recorriendo estos hasta que se toparon con su cabello. ladeó un poco el rostro. –¿se siente bien?–
–si, me gusta cuando haces eso.– murmuró, sintió un beso en su frente.
–¿puedo... pintar tu piel?– paseo sus dedos por las hebras rubias, deteniéndose sobre las raíces obscuras. recibió un asentimiento.
–esta algo frío, así que, no te asustes, si?– volvió a asentir. jadeo suave cuando el líquido frío se encontró con su piel. sentía la suavidad del pincel trazar caminos húmedos en su hombro derecho. –baja un poco la cabeza, sol.–
obedeció la orden dejando caer su cabeza hacia adelante, el aire chocaba contra la pintura húmeda, provocándole escalofríos. –¿estas bien? ¿o es muy frío?– cuestionó, mientras trazaba pequeñas líneas curvas con amarillo.
–no te preocupes, solo estoy relajado. esto se siente bien.– yuta hizo un sonido de afirmación. suspiro cuando el pincel se realizó a lo largo de su espalda y luego en su hombro izquierdo.
–esto esta quedando genial.– susurro con una sonrisa el castaño detrás de él, sonrió contagiado por la emoción de su voz. –me alegra eso.–
luego de un momento, yuta se alejo. el sonidito tierno de alegría que escuchó lo hizo querer girarse. –no te gires, te mostrare ¿tienes tu celular aquí?–
–si, toma.– con cuidado lo saco de su bolsillo trasero y se lo extendió por detrás. yuta lo tomo y no hizo falta desbloquearlo. comenzó a fotografiarlo.
otro sonidito emocionado. en su campo de visión se hizo presente el pequeño castaño emocionado. –miramiramira.–
exclamaba mientras pasaba las fotos, parecía que en cualquier momento se desmayaría. hansol observó su espalda a través de las fotos, viendo los perfectos girasoles pintados en su piel.
sonrió y levantó la vista para mirar a su novio. se inclinó y le regalo un beso.
–me encanta verte feliz.–