“Deja que pase el siguiente.” Pidió al guardia de seguridad que vigilaba la puerta, colocándose de pie y tratando de actuar lo más neutral posible debido al importante papel que estaba representando en aquella situación, aferrándose al profesionalismo a pesar de que sus clientes fuesen mucho más cercanos a él de lo que esperaba. “Buenas noches.” Saludó, alzando su mano como lo hubiese hecho con cualquier otro acusado al que le tocara defender. “Mi nombre es Dylan Downey y soy el abogado a quien le asignaron tu caso.” Se presentó con formalidad, volviendo a su asiento. “¿Cómo te declaras ante los cargos por los que se te acusa? ¿Tienes pruebas que respalden tu declaración?” Inquirió, ignorando por completo el hecho de que compartiera o no una relación estrecha con su cliente y, a la vez, esperando que el contrario hiciese lo mismo.
Ya hacía veinte minutos que la habían mandado a esperar a aquella sala de espera, en donde estaba próxima a conocer a su abogado en el caso. El guardia de seguridad por fin dio la orden y la morena se puso de pie, yendo en dirección a la oficina donde el uniformado hacía de guardia. “Buenas noches, mi nombre es Brenda” se introdujo con amabilidad pero sin poder ocultar lo incómoda que se encontraba de estar allí, teniendo que atravesar todo el procedimiento de un crimen que no había realizado. “Completamente inocente, por supuesto. Para mi desgracia, lo único que tengo a mi favor son mensajes de texto en los que digo donde estar en la supuesta hora que ocurrió la cosa, pero claramente no es suficiente porque podría haberlo inventado, así que volvemos a cero” dio a conocer su situación, sentada frente al escritorio de su abogado y dejándolo ahora responder.












