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@coquetttte17
guido rolinga you will always be famous
El amor tarde o temprano recae sobre nosotros
No podes negarle el paso porque incluso camina por el aire y corre con el viento
Enamorando a todos a su paso y el tiempo como su cómplice los hace caer tarde o temprano
Y así nos pasó alguna vez
Todos recordamos como fue
Quien fue
Y como resultó
Independientemente del resultado y como impacto sobre cada corazón y las flores o heridas que dejó
Siempre está el ideal de amor que deseamos
Y lo vemos a veces a los ojos o lo pensamos antes de irnos a dormir
Deseando vivir algo así una vez
Y sentirnos amados y envueltos por esa cúspide de emoción que te hace ver todo con otro color
Es increíble como todo reluce o opaca la vida dulce o amargada de cada ser al padecer amor
Una pizca y podría ser veneno
Una pizca y podría ser tu salvación
Una pizca, es amor
Todo depende de la ocasión
Y de vos.
Así me sentía cuando un día siempre igual que el resto una risa llegue a oír y desde ese día no fui la misma
Se distinguia del resto
Al igual que su presencia
Emanaba algo diferente
Me llamo la atención
Podría decir que me deslumbró
Pero jamás se lo confesé pues sabía que debió de oír eso seguido
Y no quería decirle en voz alta, darle una pieza de un rompecabezas que lo llevaría a descubrir que probablemente lo amase durante toda mí vida
Sus ojos eran aún más dulces y te hablaba con ellos sin necesidad de palabra
Él fue y es o seguirá siendo todo lo que alguna vez quise
Si me preguntan por su apariencia, era todo lo que yo deseaba, y no por como se veía sino por lo que me transmitía.
Sus labios no solo eran suaves sino que tenía una voz preciosa que así bien como te susurraba piropos al oído para que nadie más escuchará, me decía las cosas más dulces que alguna vez alguien me dijo, y no porque fueran diferentes sino porque está vez era diferente, está vez estaba enamorada. Sus labios no solo me hacían recordar sus besos, sino que su risa y todas las sonrisas que le había visto regalarme, cuando reía, cuando algo le gustaba, o cuando pícaro decía algo y no se contenía. Aún así no dejaba de pensar en los recuerdos que más me cautivaban o me ponían nostálgica al recordarlo, y era la melodía de su voz al hacer lo que más amaba, su voz cuando cantaba. Porque en aquel instante nada importante atormentaba sobre su mente, sino que todo se entrelazaba para permanecer unido y hacerme feliz viéndolo serlo.
Él cantaba mientras tocaba la guitarra, él sonreía, yo lo admiraba, nos mirábamos, todo encajaba, a veces hacia alguna cursilería y se reía, dejándome más fascinada porque todo lo que amaba me envolvía y era verlo y poder estar juntos así.
Mucha veces me invadía la duda de saber a quienes iban dirigidas sus canciones o que pasaba por su vida y su mente para escribir cosas así y ponerlas en canciones, que lo descifraban a él. Impregnado toda su esencia sobre el papel dejando posibilidades sobre aquella hoja que solo él conocía. A mí no me quedaba más que curiosidad.
"Frivolidades ya no consumen mis días" paso por mis oídos al poner la llave en la puerta de aquel día,
"Ni los placeres y venenos que bebía", abrí la puerta y caminé hacia adentro. Continuaba flotando aquella canción que tanto me gustaba sobre la casa que hacía un año había comprado en una ciudad desconocida, no fue que me invadió esa sensación de ya no sentirme una extraña en este lugar, era lo que cada uno hacia suyo con tanto o tan poco en el tiempo que pasaba, el tiempo que desperdiciaba o elegía aprovechar. Y según recuerdo, ese día sentí que lo había aprovechado y me sentí por fin satisfecha por aquel indicio de estar haciendo las cosas bien.
Recuerdo ese día, no lo encontré por la casa
--¿Guido?.
"Suenan los bronces de hermosura entre los cielos
Vomita las mariposas llenas de terror"....
--En el living-- llego a mis oidos como un eco más de la melodía que se reproducía.
Deje el bolso en una de las sillas de la entrada y las llaves sobre la mesada. Caminé hasta el living despreocupada mientras me quitaba los tacos y el pañuelo que segundos atrás estaba atado sobre mí cuello. Cuando llegue lo vi, tirado en el suelo, tendido mirando al techo. El sol ya estaba reflejando sus últimos rayos del día sobre el ventanal que dejaba unos bellísimos tonos amarillos y anaranjados sobre la sala y el comedor dándome una hermosa sensación de comodidad ese día. Lo mire aún parada, viendo cómo despreocupado reposaba sobre sus brazos mirando la nada misma mientras a su alrededor los vinilos estaban presentes. La música y el viento se mezclaban desde la ventana para soplar sobre la alfombra en la que Guido estaba acostado, sus rizos rubios bailaban también.
El me miró
"Están los tesoros que te van a hacer crecer
Nunca te lo dije, fuiste lo mejor.
Es el miedo que endurece al corazón!"
Y sonrió, me reí de aquella parte de la canción. Deje caer mí pelo que estaba en un rodete y cayó sobre mis hombros descubiertos, me dedico una mirada endulzada de esas que tanto me gustaban.
Se paró inmediatamente y camino hacia mi.
--Que mejor bienvenida que ese verso, solo para vos-- me dijo mientras sus manos ya me recorrían la espalda y un beso se acercaba.
Yo solo supe recibirlo. Luego de unos rápidos besos de bienvenida luego de mí viaje por trabajo se separó relamiéndose los labios, cuánto lo extraba incluso teniéndolo cerca. Que ridícula me sentía teniéndolo cerca, parecía que me entorpecia y no era sensata siempre que lo miraba, razón por la cual, a veces le esquivaba la mirada, y eso le molestaba y terminaba siempre entre besos y risas.
Él solo me miraba y yo más nerviosa todavía, el tiempo no me acostumbro a nada sino que lo intensificó todo el tener a un hombre así enfrente de mí y que la palabra hombre le correspondiera con todas las letras. Y me mirara como si fuera su dueña.
Me acaricio el pelo y en cuestión de segundo ese mechón de mí flequillo quedó tras mí oreja junto a sus dedos que me acariciaban el cuello. Creí que volvería a besarme pero lento así como se acercó fue que sus labios fueros hacía mí cachete y susurraron
--"Si habría un deseo para mi vida
serían tus manos en mi mejilla".
Lo sentí todo, cada palabra se hizo presente en cada parte de mí cuerpo como un síntoma inmediato y sentí amor y un cosquilleo intenso y tranquilizador a la vez que jamás sentí antes.
No pude evitar sonreír, porque esa parte la había de haber escuchado mil veces o más y cada vez la sentía tan hermosa pero esta vez la escuché más hermosa a todas porque salieron de sus labios y me las dijo a mí. No podía sentirme más afortunada.
Y pasamos todo el día tirados sin hablar, porque ese día las palabras estaban demás, no hacía falta que dijera nada, él parecía leer mis pensamientos y saber lo que siento. Aquel día lo recordé siempre como un tesoro que se me ofreció.
Los besos fueron la clave, los susurros de él cantándome mis partes favoritas, porque a este punto ya las conocía, no porque se las dijiese sino porque siempre que escuchábamos su música había partes que yo cantaba de forma particular y él parecía notarlo.
Y pasamos el tiempo de ese día entre música, vino, y cantandonos el uno al otro mientras él tocaba la guitarra y me contaba anécdotas de sus shows y las giras y sobre sus hermanos y yo no podía estar más que presente en su compañía mientras me contaba cada detalle que se le pasaba sobre la mente. Cada detalle era más cercania, más besos, mas te extraño. Esa noche indudablemente diría que vivimos el momento sin forzarlo, porque nos hicimos falta toda la vida y en ese momento solo nos quedaba vivir el momento y nada más.
Tanta razón tuvo.
By: Coquetttte17♡
Amensen unos a otros por más diferencias es lo que nos hace hermosos, amemos y disfrutemos lo que puede y nos aparece la vida porque somos como el viento: vamos y venimos pero no llegamos otra vez.
Un ciclo sin fin del que somos parte...
Extrañare vivir y saber respirar el aire que sopla las hojas e inunda el espacio de alegría, las risas vibrantes de aquellos seres queridos que nos regalan una sonrisa cargada de años de amor por lo que se quiere y se aprecia con un solo gesto, ¿Cómo es posible expresar tanto con tan poco y aún así no notarlo?
La condena de los que sabemos ver es ser llamados locos, la condena de los que sabemos detallar es ser llamados tontos y seguir como si nada pensando si realmente lo seremos y es parte de nuestra imaginación, viviendo en mundos complejos sin saber si son reales o inventados, que locura. ¿Seremos nosotros los locos o el mundo está contaminado?
La vida me quitará aquello que en su momento me supo regalar, que me supo dar y lo disfrute entonces pero solo será humo como el aire y se extinguirá, será triste y hermoso a la vez y solo yo lo sabré.
Añorare los días de sol cálido aparecerse entre las hojas del otoño, deslumbrando en mí piel como un cálido recuerdo, haciéndome revivir de aquel frío, de aquella vida vacía llena de recuerdos que solo yo conocía. Aquel rayo siempre virtuoso me encontraba y me traspasaba el pelo en contra luz como la caricia un ángel riendo alrededor volando mis cabellos junto al pastizal como algo eternamente efimero y yo como parte de ello, agradecida de ser parte de algo tan mío y preguntarme si alguien más apreciarse el momento tal como yo.
Saber si han notado la eternidad en lo que nos rodea hasta lo más cercano, y aún así creyendonos inmortales al tiempo, buscando un mañana sin recordar que hoy siempre es hoy. Y por eso el tiempo corre y nosotros escapamos sin saber una vez más que es un círculo interminable como recorrer la misma manzana una y otra vez y creer ir en la siguiente calle.
Los abrazos impulsivos que uno da o recibe pero que aprecia, de un hermano al llegar a casa, de una madre arrepentida, de un padre orgulloso, de una abuela cristalizada y atravesada por el tiempo esperándonos a la mesa con la comida sabiendo que están cansadas, el abrazo sincero de una amiga que no guarda maldad en su corazón al mirarnos a la cara sabiendo que por más error que hubiese siempre su compañía sería el crimen perfecto, de una tía fiel que siempre supo apreciar lo ofrecido.
El amor de un alma gemela o un amor perdido entre los días y los años de lo que fue y pudo haber sido, pensando en el enigma de la vida y a qué nos llevo, a qué nos dejamos arrastrar y en qué nos permitimos fluir y que fue de nosotros por aquello.
Con el contar del hoy siempre es hoy, llegara un alto como todo lo que empieza ha de terminar así como nosotros, como las despedidas, un último beso, un último abrazo, el último te amo, el último vistazo hacia atrás de todo lo que fuimos. Nos iremos sabiendo que hemos amado y ojalá nos sea suficiente.
Ufff que suerte el cigarrillo 🚬
las locas tenemos guardado algún edit que nos partió la psiquis. Acá va el mío:
Es muy tiernooo muy todo.
i'm so serious when i say i have genuine feelings for this man
Nuestra cámara de recuerdos
felipe:
No, no sé de quién sea la culpa, pero yo siento que es suya. Es su culpa definitivamente que me haya enamorado de ella. Porque cuando pienso que ya la olvido y que no la sufro ni la guardo en mí corazón por momentos y también en mí cabeza como destellos, vuelvo a verla y cobra vida en cada parte de mí cuerpo, inmediatamente me genera todo lo que llegue a sentir como desde el primer momento que la vi, por más que me resista, es como verla por primera vez y sentir exactamente lo mismo pero cada vez más fuerte.
Para que negarlo si a veces siento que soy suyo, todo completo, nada de un poco ni por partes, todo completo de ella. No lo dudo un segundo porque nunca me sentí así por nadie. Con solo hablarme, un simple hola o escucharla pronunciar mí nombre basta para ponerme a temblar como un adolescente y sobra para querer tenerla cerca toda la vida de la mano sola para mí.
Cómo se lo hago entender y decírselo sin asustarla. Quisiera plantarme en frente y anunciarle, para ella sería toda una sorpresa cuando para mí no es ni novedad, que la amo y creo que siempre lo hice incluso antes de conocerla y poder detallar su rostro o conocer su voz y sus ojos. Siempre soñé con alguien como ella y me enamoraba de detalles de las personas que tienen su rastros, sus fragmentos, así que vivía enamorado de partes que la componían hasta conocerla y entender porque me gustaba todo eso. Porque se le parecían, a ella.
A veces pienso como hubiese sido mí vida sin saber de su existencia, seguro sería miserable y no lo sabía, pero ahora lo sé, y no pienso ni quiero dejarla ir. Jamás podría cansarme, incluso la encuentro bella en su supuesta imperfección a su parecer, según yo cada parte buena y mala de ella la hacen preciosa en algún punto porque siempre logra sorprenderme cuando creo que ya la tengo estudiada de principio a fin y de pies a cabeza. Siempre me hace ver qué estoy equivocado y que tengo más que aprender, más partes que ver, y muchas más que amar sobre como es. Y me deja sin palabras la mayor parte del tiempo porque me calla a besos y los recuerdo como si fuese ayer, como si me quemase la piel haciéndome ver qué es inolvidable, intachable en mí.
Si ya la llevo en el alma más que simplemente en el corazón y ya es tarde querer buscarla en otras si nadie se le parece y yo ya que estoy coladisímo/colapsado por ella como perdido o tarado.
No quiero parecerle intenso ni que se canse de mí o que no le interese como ella a mí, ni mucho menos parecerle aburrido o hablar de más y arruinarlo todo. Así que simplemente me quedo callado y la miro, la miro pasar, verla mirandome y pensar si también me deseara. Cómo si fuese prohibido hacerle ver lo que me pasa cuando la tengo enfrente o a unos estúpidos pasos, como lejana pero tan metida adentro mío a la vez.
Todos estos pensamientos me invadían mientras estaba sentado en el sillón de la sala y Lina cerca en el comedor. No quería distraerla de sus estudios pero no podía no mirarla y quedar bobo por lucía tan concentrada y bonita sumida en esa hoja, que debía decir para que la mirada así de confundida pero tan bonita.
--No me entra en la cabeza, odio esto--dijo al aire frustrada y enojada al mismo tiempo. Solté una risita e inmediatamente me miró, uy.
--¿Qué te parece gracioso?-- me dijo con cara de indignación.
--No nada, verte confundida, no se, no te enojes, me pareces tierna--dije así torpemente para apaciguarla.
--¿Tierna estando así enojada? que tonto que sos Felipe, no hay nada de ternura en eso.
--Es que me lo pareces, vos no lo ves y si soy tonto es por tu culpa-- le dije mirandola desde mí celular.
No me respondió, me miró mal y siguió leyendo. La dejé porque sino se iba a enojar de verdad conmigo. Así que hice lo mejor que podría haber hecho en esta situación y me metí en el cuarto para dejarla sola y tranquila para que pudiera estudiar.
Me dedique a prender la computadora para poder editar unas fotos que había sacado hacía unas semanas en una escapada a las sierras con los chicos. Pase las fotos y les dedique mí mejor perspectiva para mostrar lo que había visto de potencial desde el momento que puse el ojo en la cámara para mortalizar lo que ahora son las fotos que tengo enfrente. Pare de pasarlas porque una llamo mí atención y no pude no sonreír, está foto, a diferente de las demás, no la había sacado yo, por eso era más especial. Estaba yo en la foto, dormido de espalda porque estaba durmiendo boca abajo abrazando a Lina que apenas se veía en la foto, parecía que la había agarrado de rehén y no la quería soltar por como la rodeaba, solo aparecían su boca con una pequeña sonrisa y yo de costado pegado a su cara durmiendo. Esa foto definitivamente iba a estar encuadrada en la sala.
Recuerdo que ese día volví re cansado de un viaje y apenas llegue de suerte me bañe pero porque fui obligado, porque lo hice tan rápido que apenas salí fui a decirle:
--Vení a la cama-- recordé como le dije tirando del elástico de su pantalón para traerla.
--No comiste nada.
--¿Y? no me importa eso ahora, no me hables de boludeces, como mañana. Estuve dos semanas afuera, me muero por dormir cerca tuyo, te remplazo una almohada todos estos días y no te hace justicia ni ahí... Dalee-- dije suplicándole con un puchero metiéndole las manos por debajo del pantalón para acariciarle la cadera y pegarla a mí.
Más tarde me había hecho caso y apenas toco la cama me le tiré encima y me quedé dormido apenas la toque, estaba por mostrarle las fotos del viaje pero no me aguante y caí rendido encima de ella. Y de ahí la foto.
La edite y la imprimí en papel de foto en un tamaño que valiera la pena ver y la puse en un cuadro. La lleve al mueble donde dejamos algunas fotos y las llaves cuando llegamos a casa. La mire satisfecho y contento, nos veíamos perfectos así entre las colchas blancas.
Ver esa foto me hizo recordar como la había conocido, fui incapaz de no permitirle a ese recuerdo repetirse en mí mente.
Ese día llegué a tiempo al colectivo que me llevaría a mí destino en Barcelona. Casi todos los asientos estaban ocupados, en los de adelante había un señor bastante grande y no quería estar incómodo hasta la mañana y arrepentirme de mi decisión de compañero de asiento. Así que continué caminando y vi un asiento vacío dos asientos más atrás, cuando llegue había una chica joven como yo con auriculares, un libro sobre las piernas y miraba a la ventana distraída, yo la observe y era hermosa, pero no dije nada por supuesto. Notó mí presencia y la miré con duda y asintió con una amable sonrisa en los labios. Me senté ante su respuesta secreta y me acomode dejando mí bolso arriba y bajando mis auriculares y mí teléfono.
No sabía si saludar o que hacer, estaba nervioso y ni la conocía, que ridículo me dije a mí mismo.
--Felipe-- solté extendiéndole la mano-- ¿el tuyo?.
Me miró sacándose un auricular
-- ¿Felipe dijiste?-- su voz iba con ella y me encantó. Asentí con la cabeza.
--Un gusto, Lina.
--Es bueno que sepas mí nombre si vamos a ser compañeros de asiento hasta mañana.
Me invadieron más los recuerdos era imposible no acordarme cuando se quedo dormida y cayó sobre mí hombro lentamente, yo me quede bien quieto sin saber que hacer pero ahí la dejé, me relaje al rato de saber que estaba dormida profundamente y que ignoraba nuestra cercanía.
Su libro reposaba entre sus piernas y lo tome en mis manos para ver de qué trataba, leí la contratapa, parecía interesante así que leí un poco. Sentí que la invadia así que ignore las reflexiones que anotaba en los bordes de las páginas pero al mismo tiempo me era imposible ignorar el amor que le dedicaba a este libro, como susbrayaba y respetaba los colores, lo que elegía tocar con color llamaba especialmente mí atención:
"Un amor que te lleve en alma ya que el corazón algún día dejará de latir" susbrayó. Cerré el libro cuando la sentí moverse en mí hombro. Se estiró confusa y me miró.
--Pense que si te dejaba dormir en mí hombro no te molestaría que leyera un poco de tu libro-- la mire honesto y me sonrió media dormida.
--Léelo todo si no te molesta que te use un poco de almohada--bromeó.
--Para nada, a tu disposición, eso hacen los compañeros de asiento, te toco uno simpático después de todo.
Se rió y se acurrucó en mí cuello y hombro-- ¿Estás cómodo?-- me preguntó.
--Sí...--dije algo quieto porque sentía su respiración sobre mí piel y me pareció en cierto modo graciosa la situación de que fuésemos desconocidos y estuvieramos así, y tierno al mismo tiempo.
Un movimiento inquietante sacudió en el colectivo ese día y me desperté instantáneamente sin darme cuanta cuando me quedé dormido sobre su cabeza y ella acurrucada como si nos conoceremos de toda la vida, mire la forma en que estábamos y vi que la estaba abrazando, ¿en qué momento?, quiete el brazo y nuevamente el colectivo doblo sacudiendonos un poco y se apretó más a mí brazo y la sentí respirar en mí piel. Bueno esto me estaba haciendo sentir cosas, pero no sabía que exactamente, al menos no entonces. Porque después de ese momento, semanas más tarde me habría enamorado luego de pedirle el número con la excusa de que no conocía a nadie en Barcelona y salir a dar paseos, sacar fotos, merendar y conocernos. Un año después de eso le pedí ser su novio y lo soy hasta el día de hoy.
lina:
No podía concentrarme estudiando, ya de tanto leer desde la mañana no me entraba más un concepto en la cabeza, rendía en dos días, volver a la realidad de la universidad luego de tantos meses de viaje era algo que pegaba fuerte. Y me invadieron los recuerdos de aquellos días y mis pensamientos para aquel entonces:
Que podía decir de mi para que entiendan mí parecer ante semejante hombre a mis ojos, nunca me sentí deseada o mirada con otros ojos, en mí mente solo corría el pensamiento de ser deseada alguna vez desde que tuve edad para darme cuenta de lo que el amor significaba, el desear a otra persona y quererla cerca constantemente anhelando que se deseara lo mismo de mí.
Por eso estaba desconcertada cuando Felipe me invitó a cenar a un lugar elegante, y como usualmente, lo vi con la cámara en el hombro cuando lo encontré dónde quedamos. Desconcertada porque no era un plan que hacíamos, era más real y ahora entiendo porque, porque esa noche me pidió ser su novia y le dije que no.
--¿No?, ¿porque no?... ¿No te gusto, es eso?.
--No no es eso Pipe, si me encantas.
--¿Y entonces, que puede ser? si nos gustamos.
-- Es que no te creo.
--Dale, ¿no te vas a dar cuenta?, si te quiero ver todos los días, te escribo para contarte boludeces o para invitarte a algún lado y mis últimas fotos son sobre vos, y por supuesto, -- recurrió a la ironía-- me vestí elegante y vine a un lugar al que no vengo ni en ocasiones especiales solamente para pasar el rato porque tenía ganas de ser tu amigo. No me jodas Lina, date cuenta como te miro.
Y recordé por lo inquieto que estaba diciéndome esto cuando lo conocí, lo dulce que me pareció cuando me quedé dormida sobre él y sentir su respiración erizandome la piel del cuello, sintiendo también lo inquieto pero extrañamente cómodo que estaba ante mí gesto en ese momento en que pensaba que me encontraba dormida. Lo cierto es que me pareció lindo cuando lo vi caminando distraído por el pasillo buscando un asiento libre, rogando que viera el asiento libre el asiento a mí lado.
Sentí aquella sensación que me trajo el recuerdo como una señal, el darme cuenta que él también se sintió igual por mí desde el primer momento y ver que no mentía al pedirme ser su novia.
Mirándolo bien a los ojos, vi el deseo por mí respuesta.
-- ¿En que pensas?-- me trajo de nuevo a la realidad.
-- En que ahora tengo novio-- le dije mirándolo con picardía y una sonrisa.
--No lo puedo creer, que difícil que sos eh, pero no me importa, lo mejor hace que te esfuerces.
Y hace casi un año de eso que seguimos siendo novios. Nos volvimos a Argentina y conocí a sus amigos y él a los míos, nos hicimos más íntimos, nos enamoramos más todavía como cada día y seguimos viajando y perdiendonos algunos días por ahí como el día que nos conocimos y el resto de ellos.
yo soy más bostera que cagar en la vereda pero es que UF
totalmente enamoradaa
i'm going to eat my hand he is SO beautiful
Dream in love♡*
Sentí que era real porque sabía que su corazón latía igual que el mío, que me miraba con sus ojos que delataban que su alma existía así como la mía y fue tan místico.
Acaricié sus labios sin razón alguna con la excusa de que tenía restos del helado en ellos, pero no era cierto, necesitaba sentir sus labios aunque fuera solo una caricia con los dedos. El no dejo de mirarme cuando lo acariciaba con mis dedos como si tuviese una mancha pero era una necesidad, eran suaves, cálidos y quería darle mis besos. Note que el también lo deseaba por como me miraba pero aún así ninguno dijo nada. En el ambiente flotaba la tensión entre nosotros y crecía cada vez más cuando el semáforo se anunciaba en amarillo entre él y yo, cada vez más cerca parecía imposible separar los ojos del otro hasta que unas leves bocinas nos avisaban del verde del semáforo sacándonos de aquella fantasía. Ambos nos necesitabamos pero las palabras parecían sobrar.
Luego ninguno volvió a mencionar el tema o a acercarse más de la cuenta, tenía la sensación de que si alguno se lo hacía aunque fuese una leve caricia, ninguno iba a poder parar. Todo se sentía correcto, y aunque parecíamos extraños me sentía total, profunda y sumidamente cálida a su alrededor como si nos amasemos desde siempre pero el deseo y la necesidad por el otro era como de unos prematuros enamorados.
No fue hasta la noche que luego de una siesta a su lado y una charla confortante dónde él amor flotaba en nuestras miradas, yo sentía que lo amaba desde lo más interno de mí ser y me hacía sentir amada; que fue que al llegar la noche sentí la necesidad vibrante en todo mí cuerpo por su cercanía. Fue entonces que camine hacia él con los ojos bien fijos hacia los suyos que le dije te amo y así paso a paso llegue hasta su lugar y lo mire como si fuese todo un acontecimiento y con un leve impulso le rodee los hombros con mis brazos y le di un abrazo. Al instante sentí su corazón tan emocionado como seguro estaba el mío. Me alzó entre sus brazos rodeandome la cintura y la espalda y yo no pude resistirme a profundizar aquel abrazo que tanto necesitaba, rodeandole a él con las piernas. Me sentí tan acogida como quien duerme en una grande, suave y cálida manta cuando más tiene frío. Parecía ser mutuo cuando hundió su cabeza en el hueco de mí hombro y cuello, podía sentir su respiración ponerme la piel de gallina pero no me incomodaba, mientras que yo le depositaba suaves besos desde su mejilla hasta su cuello, no podía parar porque incluso cuando me obligue a hacerlo él me miró suplicante por más, y así fue. Lo llené de besos resistiendome a su boca como si fuese prohibido.
Me miraba con hambre, y sediento por más caricias y más besos, "quiero que me acaricies de nuevo los labios, pero esta vez con los tuyos" me dijo al oído.
El suprimiá toda mí soledad y me hacía suya solo con besos, caricias y súplicas, no se cómo lograba hacerme sentir así pero era magnético e hipnotizante, con él me dejaba llevar, y quería darle mí amor como él hace conmigo.
Hacer el amor no está solo en lo físico, va más allá de eso cuando el amor está vivo entre dos personas. Juntos hacíamos el amor casi todo el tiempo, con la mirada, solo con besos, abrazos, cuando dormíamos tan juntos, cuando íbamos de la mano, cuando a mitad de un beso sentía su sonrisa, cada vez que lo miraba y sentía su amor, cuando lo encontraba mirándome y se le escapaba la sonrisa más dulce que había visto o cuando acariciaba mí pelo y me tranquilizaba.
"Te amo" me dijo casi en un suspiro por la falta de aire que nos quitaban los besos. Seguía en sus brazos, no se cómo con tanto lío que hicimos logro llevarnos al cuarto, claramente luego de chocar con algunas paredes y presionarme entre ellas y él frenando a intensificar los besos. Abrió la puerta y caímos en la cama, yo estaba encima suyo y él no dejaba de presionar mis caderas hacia su cuerpo, no me dejaba mí conciencia tranquila y se me dificultaba pensar claramente, pero también me sentía como igual. Bajo a mí cuello, mientras que comencé a intentar desabrocharle el cinturón y fue entonces que me dio un leve mordisco como respuesta. Le ayude a quitarse el suéter y el a mí con mí remera, ambos quedándonos respirando agitadamente mientras a centímetros nos mirábamos con deseo. Un beso desesperado surgió como si los miles anteriores no fuesen suficientes, fueron muchos besos cortos y otros no tanto pero termino de quitarse su ropa quedando solo en su ropa interior y lo mismo hizo conmigo, en ningún momento me opuse a eso.
Al ser invierno la calefacción encendida hacia que todo fuese más cálido y a la vez nos encendiera las mejillas y enrojeciendo mí nariz. Fue entonces que sucedió que toda esa previa le dio diversión a este momento esperado que no sabíamos que llegaría, el amor se cello de una manera que nunca me había pasado con nadie más, y todo parecía encajar correctamente como piezas hechas a la medida, yo tan delgada y él tan acoplado a mí alrededor haciéndome sentir cómoda. Bajo desde mis clavículas, hasta mis pechos y desde ahí en la línea de mí abdomen hasta la cadera donde concluyó su rastro de besos para darme otra atención haciéndome sentir que tocaba el cielo.
Dos horas más tarde ya nos encontrábamos cubiertos por las mantas olvidándonos del mundo y presentes en nuestro ahora, felices y satisfechos. El cansancio nos invadió y caímos en un profundo sueño mientras yo le acariciaba el pelo, su respiración comenzó a sonar calmada resonando sobre mí mejilla y así fue que cerré los ojos y me dormí sobre él, abrazados.
Nueve horas más tarde mí sed me despertó, el me rodeaba con los brazos, una sonrisa se me escapó al recordar todo. Me escabullí entre sus brazos para no despertarlo y me reemplace con una almohada la cual apretaba fuerte, pobre de mí si fuese esa almohada. Me puse una remera, tome agua y fui a ducharme con agua caliente por el frío. Tenía el pelo hecho un desastre de la noche anterior, me tomé mí tiempo porque sabía que aún era temprano y el baño era solo para mí.
Hoy quería dedicarme un día completo lleno de productividad, aunque cuando estamos juntos sentia la necesidad tirante de tenerlo cerca, necesitaba comportarme y darme tiempo para mí misma, después de todo es sano.
No hay nada mejor que salir de la ducha toda limpita, fresca como una fruta y con un enloquecedor y dulce aroma de pies a cabeza. Me puse mí bata, me peine y arme mis rulos dejándolos caer en las puntas y luego de cepillarme bien los dientes realice mi skincare finalizando con el gua Sha y un agua de rosas sobre mí piel.
Me vestí y fui a desayunar con un café que me devolvió a la vida. Mientras veía mí serie y preparaba las tostadas un dormilon caminaba hacia mí espalda. Apoyo sus brazos a mis lados en la mesada acorralándome, hundiendo su cabeza en mí cuello inspiro "Me vuelve loco tu aroma, sos riquísima" malvado sabe lo que hace porque me pone nerviosa, no iba a dejarlo jugar así nomás. Me pegue a él, di la vuelta y quedamos frente a frente, lo mire por un segundo y con un suspiro me acerque a su oído, "¿que tan rica?" le dije mientras con una mano le acariciaba lentamente su nuca.
Su mirada parecía oscurecerse por como me miraba cuando me separé "Demasiado rica" me dijo acercándose más a mí y susurro "justo como a mí me gusta". Sentía que iba a rendirme en cualquier momento porque es tan hermoso que me debilita las piernas pero aún así le corte cuando quiso acercarse para besarme y se lo impedí poniendo mis dedos sobre su boca "Ah no, así no" le dije y se mostró más confundido al rechazarle su beso. "¿Ahora no vas a dejarme besarte después de lo que hicimos anoche? Te bese más de una vez... Y te recuerdo que no solo en la boca" Me dijo con una sonrisa pícara pegándome a él, negué con la cabeza decidida, quería probar mí autocontrol y a la vez saber cuánto aguantaría él, admito que me divertía saber. Vi pintado en su cara el deseo reprimido cuando bese mis dedos y luego con ellos toque su boca "quiero ver cuanto podes resistirte a mi" y sonreí triunfante, sin embargo él no parecía tan divertido.
Desayunamos callados viendo una serie, note que me miraba cada tanto de reojo, quise tentarlo un poco aprovechándo nuestra cercanía poniendo una pierna entre las suyas, le acaricie con el pie su pierna, lo mire, parecía incómodo como aguantandose y yo me divertía más. Se aclaró la garganta y se alejo un poco quitando mí pierna... "¿No te gustan mis caricias?" Silencio. "N-no...no es eso" me dijo. Jugando más con él me acerque lentamente mientras el se quedaba expectante y quieto ante mí, me subí arriba suyo sentándome en él, una pierna de cada lado y lo mire "¿y que es?" Respiraba pesadamente mientras le acariciaba con un dedo la mandíbula.
"Es el desearte tanto a cada rato y no saber si puedo parar" me dijo.
i need to be SEDATED. im jealous. im rabid. I WANT KUKU
La nueva publicación de Felipe en instagram.... Con una mano en el corazón, o no que si???
Hasta mañana Kuku..."mis noches con Esteban".
Esteban x reader.
¿Cómo podría alguna vez resistirme a él?
Había algo que me enojaba pero al mismo tiempo me encendía cuando estábamos peleados, me encantaba la parte de la reconciliación. Cómo se daba, quien cedía y como nos pedíamos perdón.
Sabía que Estaban odiaba irse a dormir sabiendo que había un problema, que estaba enojada o molesta por algo, lo que fuese el quería saber, ayudarme y resolverlo. Y más inquieto por la noche se volvía como un gato nocturno que se pasea en silencio por la casa cuando peleábamos y así me iba a dormir, lo volvía loco, le desesperaba pero a veces lo hacía consciente sabiendo que era como un balde de agua fría para que se diera cuenta de las cosas, de los problemas, de lo que importa.
Llevaba todo el día de hoy sin hablarle mucho, me dolía a mí también demasiado porque ambos somos personas que nos encanta hablar y no paramos de hacerlo, es un gran indicador para cuando algo esta mal porque dejamos de hablar y por fin nos callamos, puede ser de lo más mínimo a lo más sensato. Asi muy casta deje que me diera un beso sin mucho sentido cuando se fue a correr, me costaba estando peleada demostrarle que aún así lo amo, pero él por más enojado que se encuentre va a decirte buen día, te va a preparar el café y si es necesario llevártelo a la cama porque así de dulce todavía es, me va a saludar al salir y a dar un beso de buenas noches por más que me resista.
Recuerdo muy bien un día cuando me pidió con voz cautelosa en medio de la noche
--Necesito un beso, ¿Puedo darte un beso?"-- ese "puedo" me hacía doler el corazón y renunciar a mis enojos y desacuerdos y querer darle toda la razón, darme vuelta y besarlo como nunca hasta que tenga que separarme para poder encontrar aire, pero no podía. Esa noche no le respondí, estaba de espaldas y aún así por mí respiración él sabía que no me encontraba dormida, se apoyó en su codo acercandose a mí ladeado y sobre mí hombro dejo besos como caricias, haciéndome enojar ahora conmigo misma por ignorarlo así y reaccionar inmediatamente a él pero aún así resistirme. Me acaricio el pelo cuando cerré los ojos, lo notaba especialmente esmerado en acariciarme con los dedos y dejar besos como disculpas, le escuchaba la respiración pesada y como le debían taladrar los pensamientos para que me diese vuelta y nos perdonaramos, pero no era tan fácil.
Aún así él muy frustrado me tomo levemente con la fuerza necesaria para darme vuelta en la cama y quedar acostada boca arriba, apenas mí espalda toco el colchón abrí despacio los ojos y nos miramos, había duda en sus ojos, miedo y algo de dolor que se esmeraba por ocultar; despacio me tocó la frente en ese punto medio donde fruncía el ceño y lo alizó, me acaricio la mejilla y así despacito y sin prisa se acercó más, hasta quedar bien cerca a mí rostro, me miró con la pregunta en los ojos a la que no me pude resistir porque yo lo sentía igual, y me beso. No un beso cualquiera, un beso de lo siento, un beso de perdón, un beso arrepentido, uno dulce, con todo el amor que se que nos tenemos se lo correspondí y no se cuántas horas pasamos entre besos, sábanas, lo sientos y abrazos hasta quedarnos dormidos.
Está noche muchos meses después, no solíamos enojarnos más que por bobadas que terminaban en chistes, sin embargo hoy era la excepción. Cada uno comió alejado del otro, fingimos interesarnos tanto en las noticias para evitar incomodarnos, la verdad es que no escuchaba más que mis propios pensamientos, habíamos peleado y yo quería hablarlo mañana, siempre fui fiel creyente de que no es bueno hablar enojado, en ese estado uno dice cosas que no siente o que no quiere y lo empeora todo con impulsividad, el odiaba posponerlo pero respetaba lo que siempre le decía "ahora no, quiero aclarar mí mente y pensarlo todo bien, no quiero hablarte enojada y seguir discutiendo" se lo había dicho hoy.
Lo deje luego de levantar la mesa y que el lavara los platos, fui a bañarme, una ducha larga y necesitada. Confieso que llore un poco por frustarme y no saber encontrar las palabras y diferenciar las emociones y entender que es lo que realmente me molesta, supongo que me enojo más porque él me importa demasiado, así pasa con la gente que uno ama.
Salí con mí remera blanca de tirantes para dormir con encaje en la parte superior acoplada a mí cuerpo y mí ropa interior a juego con el color, el pelo algo mojado y liso por el baño, la piel ya limpia e hidratada y con un aroma a vainilla y frutos rojos en todo mí cuerpo. El ya estaba en la cama con la luz tenue de la lámpara de noche, tenía un pantalón gris que siempre le quedaba espectacular y me hacía desviar la mirada, odiaba que estuviera tan bueno porque no me dejaba pensar tranquila, se suponía que debía estar él en mí situación y cada vez que le pasó al lado tengo ganas de tirarmele encima pero me inspiro con autocontrol. Solo llevaba el pantalón y estaba sin ningún tipo de remera lo cual era peor para mí, difícil tarea para mis ojos, más aún viéndolo en su forma despreocupada de leer con sus lentes de lectura haciéndolo ver más sexy todavía mientras tiene un libro de poesía de Borgues en sus manos. Aún no me noto salir del baño, claro porque casi parezco acosadora desde el otro lado de la habitación mirándolo cuando no debería porque se supone que estoy enojada, tengo ganas de insultarlo por estar tan bueno.
Finalmente salí de un momentáneo trance de estar hipnotizada por mí novio acostado luciendo tan tierno y espectacular en su despreocupación leyendo poesía, cosa que para mí sorpresa le comenzó a interesar leer después de saber cuánto amor yo le dedicaba a la poesía, mis pensamientos mas intrusos se lo imaginaban leyéndome al odio alguna de sus poesías favoritas para hacerme reír y suficiente aún más para terminar a los besos, pero no, hoy no era esa noche.
Me dirigí a la cama fingiendo desinterés, mirándolo de reojo lo atrapé levemente levantando la miraba por sobre el libro tras sus lentes mirarme las piernas largas y desnudas, sabía que era su debilidad, a pesar del calor lo hice también para hacerle perder un poco la cabeza también a él. Me quite los anillos en la comoda dándole la espalda, dejándolo que me admire en mí ropa interior y mi fina remera. En secuencia me mire al espejo acomodando mí pelo y poniéndome algo de vaselina en los labios, luego de traerme un vaso de agua que siempre dejo en mí mesa de luz saliendo de la habitación robándome su mirada. Me dirijo a la cama con su supuesta mirada disimulada sobre mí y me acosté dándole la espalda como siempre que estábamos peleados, ya que siempre dormíamos cerca o abrazados.
Lo sentía nervioso tras de mí, respiraba pesadamente, al cabo de unos minutos deduje por los ruidos que dejó su libro y los lentes, apagó la luz y solo lo escuchaba respirar. Pasaron más minutos pensando que se durmió porque se dejó de estar inquieto sobre la cama así que me tomé por fin el tiempo de cerrar los ojos y descansar.
Intenté hacerlo pero no podía, ahora era yo la que me removía inquieta buscando la pose para dormir de una vez, después de todo estaba verdaderamente cansada. Fue entonces que así de despreocupado y como de costumbre lo sentí en mí cintura, estiró su brazo desde su lado de la cama y acortando el espacio entre nosotros con solo su brazo me rodeo la cintura y me pegó a él de costado. No quito su brazo de mí cintura, me rodeaba con el abrazándome, puso su otro brazo entre el hueco de mí hombro y cabeza, literalmente parecíamos uno así en cucharita, él sabía que así dormíamos habitualmente porque me daba tranquilidad y me hacía dormirme rápido sentirlo cerca. Sentía su respiración sobre mí tan cerca de mí oído, sabíamos que ninguno de los dos dormía pero ninguno dijo nada.
Quise relajarme peor aún así no podía, así que me moví al rato intentando deshacerme de su agarre en mí cintura pero no me dejó salir, sostuvo su brazo firme donde ya estaba para que nos quedaremos así.
--Dormite--me dijo.
--No puedo--yo le susurré,--soltame por favor--
--No te voy a soltar por más peleados que estemos voy a dormir abrazado a mí novia--
--Pero yo no estoy cómoda y estando así no quiero-- me soltó al instante en que termine de decirle.
Hablándome al oído me preguntó:
--Y si no es así ¿cómo?, ¿cómo querés dormir? ¿Cada uno de su lado cuando lo único que quiero es dormir pegado a vos porque te amo por más enojado que esté. Ninguna ira u enojo va a hacer que me resista a vos, a estar cerca tuyo, a un beso, a quererte, a desearte, así que decime una alternativa para dormir en la que te sientas cómoda pero no pienso dormir solo de mí lado de la cama sin vos.
Lo miraba muy cerca en la oscuridad notar su rostro de preocupación y fastidio, sabía que estaba enojado pero más por la situación.
Tenía esa manía de recorrerme la piel con las manos y apretarme en los lugares que más le gustaban. Así que era lógico que me buscase con las manos para acariciarme intentado tranquizarme, aunque eso hacia él para tranquilizarse a sí mismo, ya lo conocía bien.
Yo también por mí lado me encontraba frustrada, creo que por eso se me separaron algunas lágrimas, pero al tenerlo cerca pudo verlas claramente caer por mí rostro, se acercó más y me abrazo. Me rodeó con sus brazos como conteniendome y sintiendonos, ambos escuchando el sonido tranquilo de la noche y nuestros corazones por encima del pecho del otro presionandonos más cerca.
Se separó al cabo de unos instantes y me pasó los dedos por los ojos y me beso ambos con mucha quietud y delicadeza, tan como era siempre cuando me sentía confundida, pérdida o triste.
Y me dio pocos besos en la boca y muchos por todo el cuerpo, me recostó y solo me beso respirando sobre mí, separa donde para conseguir respirar y decirme cosas tranquilizantes para poder dormir.
--Mañana hablamos todo lo que quieras, solo déjame darte besos hasta que te duermas. Cerra los ojos por favor y pensa en lo que vos más quieras e intenta dormir, yo te beso despacio si así lo querés-- me miró con convicción en su rostro y yo asentí.
Acabe durmiendome en su pecho con mí cabeza recostada, escuchaba su corazón latir cordialmente calmandome, él me sostenía abrazada entre sus brazos. Se quedó dormido sobre mí cabeza recostado luego de dejarme besos en la frente y acariciándome la espalda y el pelo.
¿Cómo podria alguna vez resistirme a él?.
Pero si ya soy tuya Kuku de que hablas