Y la tristeza me miró a los ojos y dijo que; por mil eternidades iba a quedarse.
Años después volvió a decirme: viste que iba a estar para siempre?
Y finalmente tuve el valor de decirle: se que siempre vas a estar, pero soy yo el que decide si quiere que te quedes o no.
Ahí por fin pude ver la cara de miedo al mismísimo sentimiento que me atormenta cuando me olvido que yo decido cuál es mi realidad ...











