Todo es cliché... otra vez
¡Qué va! Hace algunos años hice una publicación sobre el cliché dentro del blog de la webzine donde era editor. No es que desee volver a hablar del tema, pero haré esto a modo de respuesta a una serie de cuestiones que he ido viendo en el último par de semanas.
Así que hablaré un poco sobre el cliché, el escenario común, el tropo (o trope, como prefiero llamarlo... oh, Gratuitous English) y el arquetipo.
Oh, que para empezar, recomiendo ver esta sección específica del vídeo de Lynx, estaré retomando y extendiendo muchas ideas a partir de lo mismo comentado por él.
Iniciaré con un punto que al mismo tiempo contradice un poco lo que comenta Lynx. El cliché, que también podemos llamar escenario común, yo no lo veo que aplique solamente a los personajes. Más bien, el cliché es una percepción.
¿Han escuchado esa pregunta de “¿Qué es el arte?”? ¿Han escuchado esa respuesta de “Es un consenso”? Algo similar para con el cliché. El cliché simplemente es un elemento narrativo que puede ser también un arquetipo y un tropo, pero que se ha agotado a tal punto del hartazgo. Es decir, que ya se ha visto tanto tiempo, que se vuelve molesto y poco original volver a verlo.
No obstante, el público no sólo madura con el paso de los años, sino que al mismo tiempo cambia. La forma en que algunos autores retoman elementos narrativos que en algún punto fueron cliché, pero que de cierta manera el público que lo consumió hasta ese punto se ha convertido en el menos y ahora un público nuevo le dota un valor de originalidad del que hubiese carecido.
Ciertamente, hay elementos narrativo pasados que simplemente no funcionarían si se retomaran de nuevo. Aunque dependerá del tono. Una obra seria no podría tomar el estilo narrativo de los cómics de superhéroes de la edad de oro, no obstante si se toma como parodia o de forma auto-referencial, puede dar como resultado algo bastante chulo.
La serie de Batman del 2008 podría ser un ejemplo de esto. Retoma aspectos narrativos no propios de esta década que ya se habían vuelto cliché, convirtiéndolos a un tono auto-referencial y paródico para hacer una producción resultona.
Vale, vale. He hablado de conceptos que ni siquiera he presentado, así que retomemos un poco.
¿Qué es un arquetipo?
El arquetipo es un modelo. Este concepto se refiere principalmente a los personajes. Dada nuestra experiencia consumiendo obras de fantasía y mitos, adjudicamos una serie de características propias para un determinado tipo de personaje. Son elementos que consideramos propios de ellos, que es normal verlos en ese tipo de personajes.
Arquetipos que es muy fácil ubicar, los vemos en la fantasía épica ya que gran parte de la fantasía épica moderna bebe de Tolkien (aunque este también retomó muchos elementos narrativos previos, tanto de mitos como de literatura). De esta manera, consideramos que un humano, un duende y un elfo se comportan de formas diferentes y muy propias sólo por ser de esas razas.
Aunque el arquetipo se extiende a los roles que cumple el personaje, cuando escuchamos sobre un héroe sabemos qué elementos esperar de él, el side-kick se comportará de una manera particular, al igual que el antihéroe. Todo esos son arquetipos.
Campbell a mediados del siglo pasado publicó El héroe de las mil caras, un libro que hace un análisis de mitos, historias y narrativas para describir lo que llama el viaje del héroe. En este viaje, hay una serie de personajes que tienen arquetipos por sí mismos: el héroe, el heraldo, el mentor...
En pocas palabras, los arquetipos dan una base sobre la que se puede trabajar para un determinado tipo de personaje aunque hay que tener en cuenta que pueden cambiar conforme transcurre la narrativa, que no son estáticos. Lo que permite que no todas las obras que usan los mismos arquetipos sean iguales, aunque tengan un feeling de similitud. El ejemplo más conocido en el que se puede emplear esta perspectiva es...
¿Qué es un trope?
El trope es una expresión retórica que engloba un elemento narrativo común. Se suele expresar con una frase, esta frase puede describir una característica de los personajes, un lugar, un comportamiento, una situación, etc.
El trope para detectar estos elementos comunes existe por el simple hecho de que no existe nada 100% original. Una verdad con la que debe de lidiar cualquier creativo. Nuestras ideas vienen de observar, analizar y reinterpretar otras ideas. El centauro se pensó luego de haber observado al humano y al caballo y de pensar algo como: ¿Es posible que exista un ser que combine a ambos?
Dado esto, hay que entender que los tropes no son malo por sí mismos. Simplemente es una forma con la que como creadores podemos enfocar nuestra historia de maneras específicas, y que como críticos nos sirve para poder entender los elementos narrativos de una producción.
Nunca nos puede faltar un Evil Gloating, ¿no es así? Al género shonen le encanta este trope...
Esto nos lleva a las preguntas que nos importan...
¿Es necesariamente malo usar clichés?
No. Aunque dependerá.
Para esta respuesta hay varias vertientes. ¿Te apasiona un género aunque ya se ha vuelto cliché? Pues vale, crea sobre él, usa los elementos cliché que quieras. Es tu decisión. Apuntarás a un público muy específico, pero eso no te debe de detener.
En este punto tenemos tantas cosas, ejemplo, la fórmula Shonen Jump es uno de los clichés más grandes en estas obras del anime/manga. Ya saben, el protagonista alcanza un tope de poder, llega un malo más poderoso, el protagonista obtiene un power-up, lo derrota, aparece otro villano más poderoso. Así ad infinitum. Dragon Ball fue la serie que término de redondear esta fórmula. Es una fórmula cliché, todos lo sabemos, aun así se sigue produciendo y consumiendo y dentro de la misma se generan aspectos de originalidad ocasionalmente.
Hoy en día el género isekai es uno de los más cliché que existen. Ocasionalmente aparecen obras con ciertos rasgos de originalidad, como Youjo Senki, pero en general la mayoría son muy similares. Aun así, se sigue produciendo y consumiendo.
Lo críticos más... estrictos se quejarán de este hecho. No obstante yo no lo hago, son obras cliché de manera intencional y sí, posiblemente son consumidas por un sector del público con gustos “poco refinados”, pero eso no las hace producciones menos valiosas. Aunque hay que tener en cuenta que su público se irá reduciendo y que difícilmente trascenderán a la historia. Ya que, para empezar, una gran cantidad de obras que son cliché intencionalmente de esta manera lo hacen sólo por un éxito inmediato, sin más.
Pero para aquellos que buscan retomar los clichés de aspectos más serios, están varias alternativas. Una es usarla de manera paródica como anteriormente se comentó, pero la otra es la deconstrucción.
La deconstrucción simplemente es el hecho de darle un giro de tuerca a elementos narrativos muy particular y bastante redondeados o definidos. De cierta manera, el arquetipo del antihéroe es una deconstrucción del arquetipo del héroe, para hacer una introducción.
El héroe clásico es un ser incorruptible que siempre busca lo mejor para la gente y que mantiene firme su ideal. El antihéroe mantiene firme su ideal, el cual no es negativo, pero los medios se retuercen. Su brújula moral cambia de dirección.
¿Recuerdan Hancock? Es una deconstrucción perfecta del concepto del superhéroe, que concluye con un superhéroe tradicional, pero nace con una pregunta que realiza ese cambio brusco al arquetipo. Si hablamos de superhéroes, los comics de los 70s y 80s, principalmente de Marvel comenzaron a buscar más formas de deconstruir o reinterpretar al superhéroe de la edad de oro.
Dentro del anime, me gusta hablar mucho de las chicas mágicas. Las chicas mágicas son este género que tuvo su éxito en Japón por elementos culturales muy específicos. Sin embargo, el género se fue agotando y las nuevas producciones de los 00s no decían nada diferente. Es así como se comenzó a deconstruir el género. No he visto Nanoha, aunque me han dicho que fue la serie que comenzó con esto (aunque puede que también me equivoque con esto), aunque mi principal referente es Madoka, que es una deconstrucción total de lo que es ser una chica mágica.
Entonces, llegados a este punto, como se vio, tenemos tres opciones para usar los clichés en las producciones creativas.
1. Usarlos a sabiendas que son clichés, considerando todo lo que esto conlleva.
2. Usarlos de manera paródica, para generar obras con un objetivo específico.
3. Deconstruirlos para generar obras con ciertos rasgos de originalidad.
La decisión sera tuya.
Con esto, me despido... creo...













