Es curioso que la actividad intelectual de la mente nos sirve para nada cuando estamos en frente de situaciones vulnerables, digo, nadie quiere pensar intelectualmente en el momento que tienes a alguien que amas en un hospital.
A mí me queda claro que la vida nos sube al columpio y nos pasea entre las subidas y bajadas que va considerando que debemos dar. En este paseo me está meciendo en el abandono del control.
El intelecto quiere encontrar y explicarse razones, pero nunca hay razón precisa para la vida. La vida como todas las bellas artes, demanda sentirse.
Y en estos momentos en que se nos ha abierto un paréntesis en el curso del mundo con la pandemia, podemos reflexionar que aún sin una pandemia, la angustia que cargábamos por la vida era extremadamente similar a la que hoy. ¿Cómo es eso? Naturaleza humana.
Entonces no estamos nunca atravesando nuestros peores momentos, eso la vida sólo lo sabe, no habrá pensamiento que alcance jamás a anticipar eso. Entonces ¿Por qué teniendo una pandemia encima que no hubo mente humana capaz de anticiparle, insistimos en anticipar el curso de nuestras vidas?
"Es que si actúo bien, me tiene que ir bien." No, es que la vida no funciona así, "la vida no es buena ni mala, la vida simplemente es vida". La vida no lleva intelecto, no desees resolverla con él.
Para mí la vida es arte. La vida es lo que ocurre sin el ejercicio humano, la vida es lo involuntario. Cuando el sol sale y cuando atardece pintando el cielo de colores espectaculares, ahí veo la vida suceder. Cuando vas en carretera y va apareciendo una galería de óleos en los paisajes que se van posando.
Quiero decir que para aquellos que no han pensado la vida, difícilmente sabrán sentirla, pero si estás todavía pensándolo en lugar de sentirla, te fuiste por dónde no era.
Seguramente estás viendo la tragedia y te ha gustado. Es que al cerebro le gusta ahí donde hay mucho con qué conflictuarse, luego nos duele la cabeza, vivimos deprimidos, pero como una bestia, mientras más alimentemos de esto la cabeza, más hambriento volverá en la siguiente vez.
La inteligencia debe trascender a sus propias ideas de inteligencia. ¿Me explico? Pienso que la mente, irremediablemente, llega a la conclusión de que la última actividad intelectual es ser feliz.
Y la felicidad está más cerca a una galaxia lejana que a nosotros. Es una falacia, un falló en el sistema, que bueno, deberíamos repetir constantemente.
Es dejarnos ir de los surcos dorados del cerebro y meter hilo en el corazón, en los sentimientos. Curioso, ¿No? Que la última actividad intelectual involucre ceder de la mente y aprender a escuchar el corazón, a desarrollar la esperanza, la fe, la confianza, el amor. Todas esas herramientas vitales que se alojan en lo más interno de nosotros.
Insisto, no es "no pensar" para poder ser felices. Es pensarnos desde el sentir.
Integrar nuestras vulnerabilidades, conocer nuestros temores, enseñarle a nuestro cerebro a sobrellevar las situaciones en que no tiene el control (es que él piensa que siempre lo tiene), aplicar esperanza en este mundo caótico, poder ver con fe situaciones que parecen perdidas, buscar amor en una vida, que en lo general, viene sin ningún sentido.
¿Cómo no va a ser difícil? Parece anti-natural con la realidad. Pero es que también es anti natural estar aquí y padecer la vida.
Deberíamos todos de empezar por la actividad intelectual de vernos como seres que llegamos de entrada con el vagaje de la especie, con traumas, con tristeza, con pudor, con vergüenza, con sensibilidad, vulnerabilidad; que el cerebro aprendiera de sí antes que su exigencia a buscar y dar explicaciones.