Después de haber sido arrastrado / obligado por todo el Downtown Orlando, podía asegurar que su humor no estaba en las mejores condiciones. ¿Por qué las personas irían voluntariamente a ese lugar? Era jodidamente húmedo, hacía un calor infernal y, además, estaba lleno de personas, de niños llorando y adultos quejándose por absolutamente todo mientras más cerca a los parques iban. Apenas habían llegado y podía decir que ya lo detestaba. Ahora, ya de noche y en Disney Springs, la situación no era mucho mejor. —Casi me arrolla una mujer en un scooter, aparentemente inválida, que iba con mucha prisa para después levantarse e ir por un jersey rosado. Este lugar es ridículo. ¿Y por qué diablos traen a niños tan pequeños que ni siquiera saben qué está pasando? Hay más strollers que adultos aquí,— farfulla la sarta de quejas, exhalando pesadamente. —¿Venden alcohol cerca? Porque estoy demasiado sobrio para esto. Vamos, estoy dispuesto a invitar el primer trago.
"¿Una mujer con un scooter?" Preguntó casi como si se hubiera perdido en medio de aquella historia. Una sonrisa divertida descansaba sobre sus labios "Sí, creo que yo aún estoy demasiado sobria para entenderlo" accedió con la misma expresión como si algo en aquella molestia le resultara hilarante.








