Aquí la foto más importante, la única que no quiero dejar de compartir. La prioridad de mi viaje, aunque quedara para el final: la visita a mi alma gemela en Sicilia. Me recibió con flores en el aeropuerto. No, no lloramos cuando nos vimos. Es que fue como si no hubiera pasado un solo día sin vernos. Eso sí, ya me hizo llorar de la risa (hace una imitación de mafioso siciliano en dialecto que me mata) y hemos llorado un par de veces cuando recordamos en voz alta nuestra separación, viviendo en caminos muy diferentes y hablando solo de vez en cuando, desde hace siete años. Estar juntas tan lejos de donde crecimos es la realización un sueño que creíamos perdido: conocer el mundo de la mano. (at Palermo, Italy)













