La mano: nuestra marioneta olvidada
Nota: esta reflexión está basada en las lecturas utilizadas para el cuestionario de la entrada anterior al blog.
El diseño, la arquitectura y el arte están relacionadas de una forma compleja. Se vinculan estrechamente; sin embargo buscan transformar el mundo desde perspectivas diferentes. No es que hagan actividades distintas, simplemente su enfoque es diferente.
Sin embargo, en todas ellas, la parte del cuerpo externa que cumple la función primordial: la mano. Algunos dicen que estas disciplinas sin la vista no son nada, pero ¿qué papel juegan los ojos en realidad? Los ojos son los críticos de la mano, opinan acerca de lo que la mano propone, son como el crítico constructivo que todos debemos tener para mejorar. No obstante, el papel estelar se le da a la mano, es la incansable servidora de la mente. Incluso Juhani Pallasmaa titula su libro “La mano que piensa”, porque nosotros movemos la mano y la mano nos devuelve el gesto, nos manda señales. Es un diálogo continuo con las ideas y el espacio físico.
Personalmente, me puedo imaginar con facilidad un artista, diseñador o arquitecto sin vista. No es que los ojos no sirvan, sino que el cuerpo se puede adaptar increíblemente a “ver” con los otros sentidos. Pero la sensibilidad, precisión, memoria y capacidad comunicativa de la mano no se puede pasar a otra parte del cuerpo tan fácilmente.
Eso me lleva a otro punto: los sentidos. El problema actual es la falta de imaginación, se da la información ya procesada, los investigadores teorizan mucho, en vez de experimentar. Por otra parte quienes reciben la información ni la cuestionan. Las percepciones han sido desplazadas por la tecnología y comunicamos sin saber muy bien de qué hablamos. Los sentidos se utilizan en la industria y en la tecnología, pero han perdido el contacto con la naturaleza.
¿Acaso nos encaminamos hacia un futuro sin manos? En donde solo hablamos y seremos obedecidos por los dispositivos. ¿Seguirá existiendo una relación con los objetos? O, ¿solo nos obedeceran?
Es en este punto donde entra el diseño y el diseñador del futuro, ¿a dónde llevaremos a la sociedad con nuestros diseños de productos y servicios? También se educa con los objetos y es por eso que debemos tener una filosofía de diseño que nos guíe. Para eso, se necesitan ideales, sin un ideal no se tiene dirección hacia donde se quiere ir. Los ideales son el “cerebro” y la “mano” es el proceso de diseño que concreta esos ideales en un producto, o sistema. El proceso de diseño tiene parte creativa, parte práctica y parte teórica. Es una fusión que permite pasar una idea a la realidad, como un portal que se abre a través de la persona.
En conclusión, los diseñadores debemos tener bien claro que lo que vamos a permitir entrar a este mundo por medio de nuestras manos. Somos parcialmente responsables del bienestar y el desarrollo de la sociedad a la que estamos afectando.
Y tú ¿qué opinas al respecto? Comenta, pregunta y discute.










