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¡Hola! Mi nombre es Danae, (madre de Perseo pa' los que gustan de mitologías griegas). Escribo desde que tengo memoria, ya sea para copiar lo que estaba en el pizarrón o la lista de compras que me dictaban.
Me quedé habitando un pasado en el que ya no existo, y al parecer, sigue existiendo alguien más.
Un pasado en el que éramos sólo nosotros dos. Cínica mentira, pues alguien que formó parte de una etapa en la que ni extraños llegábamos a ser, vuelve a formar parte de nuestro presente.
Hipócritamente me confesaste varias veces a esas personas disfrazándolas de amigas, cuando en el momento que compartiste con ellas te significaron un Universo.
Mientras las oportunidades se esfumaron, tú vivías (o aún vives) en un mundo lleno de ellas. Posiblemente la mentira sea yo, pero de creerte... Me resulta difícil.
Reconstruir esto se vuelve tormentoso, y hasta dudo si vale la pena. Soltarte será lo mejor, o al menos, con ello descansa mi alma.
En la distancia te percibo distinto:
no estás tú, está tu pasado.
Y duele, aún, mas no como el día uno,
pero sí lo suficiente para llorar.
En la distancia olvido hasta tu voz,
mi cuerpo deja de reconocerte.
Nuevamente duele, el no poder olvidar,
el querer sacarlo y sentirlo con mayor profundidad.
En la distancia te necesito cerca,
y al mismo tiempo te deseo lejos.
Tan lejos como si nuestros caminos
no se entrecruzaran aún.
En la distancia te temo, te odio,
y a veces te amo.
Mientras que estando cerca,
te vuelves mi Universo.
Recorro los mismos lugares y tu recuerdo me acompaña a cada momento. Con melancolía y profunda tristeza contengo mis ganas de llorar, manteniendo ferviente el deseo de que estés conmigo.
Quisiera regresar el tiempo a esos momentos que compartimos nuestras vidas y congelarlos un buen rato en la eternidad. Sin embargo, eso no es posible y me refugio en los brazos del silencio, quien es testigo de lo que siento y pienso.
Estar contigo es lo único que en estos momentos añoro, saber que estamos bien y que, aún en la distancia, nuestro amor resiste y crece.
Un anime que interactúa con el espectador, juega con él y rompe la sutil barrera entre lo que imaginamos y lo que percibimos como realidad. Un juego psicológico tan presente a lo largo de toda la serie que quien lo ve tiene la posibilidad de identificarse en algún aspecto con el personaje principal: Lain. De igual forma, el intento de comprender esta obra audiovisual hace que termines más perdido en su historia y confundido que antes. Una peculiar sensación en la que fluctúan un atisbo de entendimiento y una ignorancia profunda. Un choque de realidades, lo que lo hace aún más interesante, llegando al punto de no saber en qué medida la nueva realidad experimentada por Lain también te está influenciando a ti. Las preguntas y reflexiones que se hace a lo largo de la serie son tan humanas que estoy segura muchos nos las hemos llegado a hacer en algún momento de nuestra vida; aunque empleando palabras distintas, claro.
Un interesante viaje filosófico (y crítica social) entre la tecnología, el miedo, la muerte, la fe y las creencias, así como la mera existencia y su sentido de ser.
Cuando los humanos se conectan, incluso las voces más pequeñas se vuelven audibles.
–Serial Experiments Lain.
Mucha gente toma una personalidad en la red que es diferente a la del mundo real.
–Serial Experiments Lain.
No existe un lugar para esconderte. Donde vayas todos están conectados.
–Serial Experiments Lain.
Dios sólo es dios porque alguien cree en él.
–Serial Experiments Lain.
La serie fue transmitida en 1998, sin embargo, su perspectiva de la existencia y del estilo de vida humano del cercano siglo XXI no distó mucho de lo que actualmente vivimos. Una obra adelantada a su época que, tal vez la cosmovisión oriental para contemplar la complejidad de temas inherentes al ser humano y que en ella se toman en cuenta, dio la posibilidad de poder predecir lo que para ese entonces se vislumbraba. En otras palabras, Serial Experiments Lain analiza socialmente lo que ocurría con el internet y el nacimiento de las redes sociales, al mismo tiempo que reflexiona sobre la soledad que gran parte de la especie humana experimenta. Asimismo, expone el funcionamiento, la organización y las formas de relacionarse en la sociedad desde una lectura del paradigma particular que la sostiene. De esta manera es como el futuro entrante del siglo XXI se refleja en una historia confusa que pareciera no tener lógica, pero que lleva un profundo mensaje, generando extrañeza, incomodidad, dudas, curiosidad, vértigo, contemplación... Y tal vez, consciencia.
La realidad occidental que actualmente estamos viviendo no dista mucho de aquello que esta narrativa refleja. La era digital está aquí y tal vez es hasta un poco más oscura.
El terror psicológico que por momentos genera este anime guarda estrecha relación con el profundo miedo a la soledad y a lo desconocido que experimenta gran parte de la humanidad. A través de una metáfora del mundo digital y computacional (o tecnológico) es como la serie intenta explicar esta cosmovisión sobre la vida y la realidad. Algo similar a hablar de una Matrix. Mientras en Serial Experiments Lain se habla de una red, la Wired, que se asemeja al Internet que conocemos, el doble mensaje que se puede leer entre líneas habla sobre la energía Cósmica que nos conecta y en la que habitamos. Una vida más allá de lo que conocemos y nombramos como "realidad". Esta cosmovisión se aborda de manera suave e ingeniosa cuando se habla de la Wired como una forma extraoridariamente avanzada para comunicarse y tener una doble vida, o incluso infinita, como Lain termina por descubrir.
En la serie, La Wired se ve como un mundo en donde los usuarios pueden compartir sus pensamientos, tener conversaciones, jugar y socializar. Hay una fuerte presencia de la realidad virtual como un método de acceso más avanzado a La Wired (con la ayuda de objetos físicos comparables e incluso superiores a los dispositivos de realidad virtual de hoy en día). Esto permite a los usuarios proyectarse a sí mismos dentro de ella y tener interacciones físicas dentro de La Wired y con otros usuarios.
–Fandom.
Dentro de la historia se habla de una tecnología avanzada que se instala en el Navi (lo equivalente a una computadora) y permite al usuario proyectarse dentro de la red, haciéndole posible el experimentar como real aquel mundo creado y el personaje proyectado. Este aspecto introduce el tema de la consciencia humana: una consciencia capaz de construirse a sí misma dentro de un mundo parecido al real que puede ser modelado y entendido desde diversos niveles, como se refleja en la serie, dependerán de las mejoras que se hagan, o del nivel de consciencia que tengamos para comprender la realidad y vivirla desde nuestra propia creación.
Otro aspecto relevante es la noción del tiempo, quien juega un papel muy importante a la par que se trata de un aspecto sumamente confuso si se intenta comprender desde de las idas y venidas que tiene Lain en La Red, en su mundo real, con su presente, pasado y futuro; toda esta confusión que finaliza con el sinsentido de un tiempo que jamás representó linealidad, mucho menos se trató de algo que comenzara o tuviera un fin, sino de algo que jamás existió y que, irónicamente, da sentido y posibilidad infinita a momentos, recuerdos, relaciones, personas, universos.
Nunca sucedió si no hay recuerdos de ello. La memoria humana es solo un registro. Solo necesitas reescribir ese registro.
–Serial Experiments Lain.
La historia no es simplemente una colección lineal de puntos que pasamos en una cronología. Están conectadas por una línea. No, quizás sea más exacto decir que están hechas para la conexión.
–Serial Experiments Lain.
De la misma manera, el tema del cuerpo, de la vida y de la muerte son temas que estructuran esta obra, encontrando una peculiar y sublime forma de entrelazarse con el mundo digital, temporal y caótico de Lain.
El cuerpo existe solo para confirmar la existencia de uno.
–Serial Experiments Lain.
Mientras se expone de manera obvia y como tema central la entrante era digital y el auge de las redes sociales, existe un análisis apenas perceptible que, si bien se le llega a mencionar de forma directa, no deja de ser sutil. Una obra audiovisual que usa estos temas como disfraz para hablar de algo más profundo: nuestra mera existencia. Ya sea que veamos al Dios que aparece ahí como un mero producto de La Red que se figura más a un software, o como se dice explícitamente en la serie, un producto del imaginario humano el cual sobrevive gracias a la creencia de, al menos, una persona. Sin embargo, y desde una visión más profunda, podemos percibir una analogía con la noósfera, aquella que alberga las ideas, los mitos, los dioses... Es decir, no se trata de un Dios como sustantivo, sino como concepto.
—La humanidad es una criatura que no ha evolucionado. Comparado con otros animales, el cáncer es proporcionalmente más pequeño en humanos. Una teoría dice que el hombre es un Neanderthal y que en este tiempo no ha sido capaz de evolucionar. Si eso es verdad, entonces en que criatura tan absurda ha evolucionado. No saben que es lo que los impulsa. Mantienen sus cuerpos solamente para satisfacer los deseos de la carne. Son inútiles. Así es toda la humanidad. Pero, el tiempo necesario para mantener a la desdichada existencia humana ha llegado a su fin. La humanidad ha creado finalmente una salida a donde podría escapar.
—¿Qué pretendes?
—La Network, la red, Lain.
—¿Quién eres?
—Yo soy Dios.
–Serial Experiments Lain.
Pudiera sentirse que se trata de una serie lenta, pero su profundidad justifica el ritmo. Además, lo que sucede con Serial Experiments Lain es una extraña sensación de llegar a un punto en el que crees lograr entenderla, hasta que algo desestabiliza tu lógica y permite que te des cuenta que estás más perdido que antes. Una serie que constantemente muestra una valiosa sabiduría, al mismo tiempo que la mantiene oculta detrás de una historia tejida en un indescifrable sentido.
Hoy vuelve a doler, un pasado que había creído dejar atrás. Cicatrices que pensé por fin habían sanado.
Duele como la primera vez, como la segunda, como la tercera... Viéndolo así has repetido el mismo error. Siempre alguien más. Siempre una tercera persona que tiene la culpa de tu desliz.
Es duro querer sacarte de mi vida, querer dejar de amarte y, al mismo tiempo, seguir aferrada a ti.
Estoy cansada de esto. Estoy cansada de ti, del pasado. Sigue doliendo. Y la verdad, sigo sin saber qué es lo que me quiere decir este dolor.
Melancólica, siempre he querido dejar de serlo; dejar de sentir tanto la vida, las emociones, a las personas, los momentos...
Renegué de este sentimiento el cual recuerdo habitar desde que era niña. Cosas que para mí eran un universo, en otras personas significaban simplemente algo interesante. Y no entendía porqué.
El sufrimiento que nacía de ella era demasiado. A veces sentía que me superaría, aunque siempre logré resolverlo. Ahora, la percibo como una gran maestra, algo que me permitió profundizar, vaciarme, entender muchas cosas, cuestionarlas, dejar de entenderlas, elegir disfrutarlas y construir algo lindo con todo eso.
Agradezco mucho aquella sesión de psicoterapia en la que pude ser consciente de que se trataba de una simple característica, mas no de algo que tuviera adherencia absoluta en mí. Las palabras de mi psicóloga me ayudaron a liberarme de esa carga que traía, quién sabe desde cuándo; de ese rechazo y negación con la que la percibía. Aprendí que hay otros caminos, más suaves, más libres, menos dolorosos, incluso con mayor potencial.
Y aunque el camino ha sido largo, hoy puedo sentir que he logrado (en cierto grado) elegir cuándo favorecerme de ella, y de la misma manera, elegir soltarla cuando no la considero necesaria.
Pequeños pasos que me acercan a ti, Vlad. Un amor surgido de una extrañeza; de una confusión.
Si te soy honesta, sólo guardo memorias del día en que te conocí. No recuerdo siquiera mi nombre. Hasta ese punto te he amado.
Cuida de esa personita. ¡Besos!
En aparente tranquilidad, intento ahogar esta agonía y desespero en un grito silencioso.
Todo, por dentro, resuena, mientras el caos emocional crece.
Un intento de convencimiento al decir en voz alta sus cualidades con la intención de sentir estar en el lugar correcto.
Mientras esto hace ruido, recuerdo aquella voz del pasado que me hablaba de emociones y experiencias nuevas; más en sintonía con mis necesidades; más agradables y sanas, tal vez. Pero a diferencia de aquellas voces en las que la negación y rechazo surgían tan sólo las escuchaba, hoy me cuestiono si tienen una parte de verdad. Me cuestiono incluso si lo que deseo y siento descansan en ser meros caprichos.
¿Esto siempre será así? ¿Siempre me reprimiré para no ser demasiado y poder conservar lo bonito que me das aún cuando mi deseo quede con ganas de más?
¿Acaso eso es todo? ¿Tendré que reprimir o apagar la insaciable flama? ¿O es que quizá una linda vela aromática es pequeña para un fuego que busca convertirse en incendio?
Un interior húmedo, caliente, fluido, esperando ser habitado. Una espera que causa palpitaciones; ferviente deseo de ser cumplido.
Cuerpos lejanos, almas conectadas, recuerdos tan vívidos que te hacen sentir aquí.
Hoy te sueño, en espera impaciente por poder sentir tu piel, besar cada lunar, explorar con caricias cada parte de tu cuerpo; respirarte, probarte, observarte; y conectarme contigo bajo el fuerte oleaje de fluidos que nuestra insaciable curiosidad nos conduce a disfrutar.
A veces se vive y siente más sencillo que otras, pero siempre hay algo: algo que necesita salir, hallar expresión, sentirse escuchado; algún aprendizaje necesario para avanzar.
No todo es hacia adelante, progreso, lo que sigue. También existen los retrocesos, las inseguridades, la necesidad de apoyo, de buscar otra luz que alumbre distinto lo que aún se halla oculto.
Puede que al inicio se sienta extraño, como un incómodo peso del cual quisieras despojarte. Algo que asusta y no sabes cómo enfrentarlo, incluso las herramientas con las que cuentas parecieran inútiles. Desearías tener otras, haber tomado cualquiera distinta a las que ya tienes.
Tal vez sea eso lo que necesites. Una pausa, un respiro, un reaprendizaje que te señale un nuevo camino; una sensación distinta, un encuentro más humano, más émpatico; una enseñanza imperceptible que con el tiempo dará sus frutos, sin necesidad de hacer algo más.
Susurros pensados al viento, plasmados sobre el papel.
Realidades disfrazadas de ensoñaciones. Sueños experimentados como realidad.
Máscaras, personajes siendo actuados de manera magistral, o diálogos que se repiten una y otra vez. Todo percibido bajo un prisma que va cambiando de color.
La pluma y la tinta, el estilo y la personalidad, la música y el ambiente, la emoción, el sentido; elementos que fluctúan entre sí, creando un momento que, con mayor atención, se vuelve infinito.
Un motivo para escribir, una inspiración, un recuerdo que se mantiene vivo y fertiliza a la imaginación.
Más que una canción que te transporta, una voz que te seduce y estimula hasta la neurona más despistada. Incluso más que el solo de guitarra, más que los coros o que la mente ingeniosa que la creó.
Eres más que eso, eres todo junto. La sonrisa que esbozo al dejarme llevar, el pie que marca los tiempos y todo el cuerpo que lo sigue.
Eres más que todo eso junto y en armonía. Eres la canción misma, el sentimiento y los sentidos que te disfrutan.