19 de septiembre [ Hotel Crowne ]
Parecía que la persona le iba a responder después delcomentario que había hecho, pero antes de que pudiera hacerlo, la voz de Dantese hizo presencia, así como su figura, el Alfa sonrió ampliamente al reconocera su pareja y su atención se fijó en él, ya no prestó atención al hecho de quela otra persona simplemente se fue, sino que continuaba viendo a Dante con lasonrisa boba bailando en sus finos labios y cuando vio a Dante ofrecerle lamano, Adam pensó en no hacer nada al respecto, salir de la piscina y nada más,pero su lado juguetón y malicioso le gritaba algo más, así que cuando esteofreció su mano el canadiense respondió –Tenecesito a ti- y tomando la mano del italiano lo jaló con fuerza suficientepara hacerlo caer en la alberca junto con él. Cuando Dante logró salir a lasuperficie el licántropo se acercó lo suficiente a él, para atraerlo un pocomás con la intención de besarlo, pero antes de hacer algo más le susurró –Te ves muy bien así- (¿dónde estaba elque ponía los límites entre los dos?) rompiendo la distancia entre los dosatrapó los labios del contrario en un ligero beso.
Debió haberselo imaginado, pero el italiano siempre, incluso algo ebrio, resultaba ser mas ingenuo de lo que llegaba a aparentar. No le costó demasiado salir a la superficie y tomar un amplio respiro, aunque este se quedó a la mitad cuando las palabras del licántropo se dejaron escuchar justo antes de que sus labios se vieran atrapados por los ajenos, y sinceramente, no había manera de que se opusiera a algo así por parte de Adam a pesar de que le hubiese tomado por total sorpresa. Cualquier pensamiento ligeramente razonable había quedado opacado por las sensaciones que el solo roce de sus labios le transmitía, por lo que olvidándose de todo, incluso del hecho de estar en la piscina del hotel donde cualquiera podría verles, dejó que sus manos se aferraran a la cintura del cuerpo ajeno y a la prenda húmeda que le cubría, aprovechando de ello para acercarle tanto fuera posible. Su respiración era un desastre, al igual que sus sentidos, su cuerpo, su mente por lo que se vio en la necesidad de romper aquel gesto, pero manteniendo la cercanía con su pareja “Yo también te necesito a ti” Porque aquella frase mencionada anteriormente no le había pasado por desapercibida y aunque el aliento no había sido recuperado, Dante se vio en la necesidad de atrapar sus labios una vez mas de manera atropellada.














