Una ida y una vuelta. De arriba a abajo, siempre he creído que subir al cielo es complicado y bajar al infierno es sencillo por la pesadez de las escaleras.
Mientras más cerca estemos del piso, más sencillo es andar, pero en el caso de subir, la cosa sencillo complica, casi como si fuera un constante recordatorio que ese no es nuestro lugar. Quizás por eso de manera inconsciente la humanidad le atribuye valor y poder a lo que yace en las alturas.











