Hoy siento la necesidad de escribirte esto, aunque posiblemente no lo sepas, aunque no lo veas, aunque no me creas... Hoy tengo miles de emociones revueltas, miles recuerdos. Recuerdos de nosotros dos, de cuando supimos querernos, cuando estuvimos en el punto más rosa del Mundo, cuando nuestros brazos eran el lugar más cálido en todo el invierno... Hoy, por más palabras que diga para taparlo, cualquier pequeñez me lleva a vos. Una tarde, un clima, una canción, una plaza, en cada una estás vos, está un recuerdo de un día feliz. No hay manera de olvidarme de todo lo que pasamos. No hay manera de olvidarme de lo idiota que fui, de cómo me comporté con vos. No hay manera de olvidarme lo feliz que me hiciste, lo feliz que yo te hacía. No hay manera de olvidarme la forma en que todo cambio. En cómo pasé de ser felicidad a ser disgusto. En cómo todo lo rosa fue perdiendo su color, como todo se vino a bajo. No hay manera de olvidarme como fuimos alejándonos. No hay manera de entender cómo es que hoy, con todo lo que pasamos, con todo lo que vimos uno del otro, no crucemos ni dos palabras. Hoy me pregunto ¿cómo es que llegamos a esto? ¿Cómo es que todavía no me acostumbré y tengo ganas de ir a buscarte? ¿Cómo es que me hagas tanta falta?... Por más pintadas que haga, por más parches que ponga, ninguno va a tapar esa realidad y ese vacío qué hay cuando no estás.











