¿Hacia dónde van las líneas en la imagen de arriba? Claramente nos guían a un punto. Eso se puede apreciar fácilmente si coges una regla y realizas una línea recta en cada línea de la imagen, el lugar donde confluyan estas líneas será el centro de interés, ese punto al que llamamos punto de fuga. Que no te distraiga la gaviota, ella está en un punto fuerte ;)
El punto de fuga es una técnica compositiva utilizada, sobre todo, para dar profundidad a la imagen. De este modo, la más típica fotografía de estas características, una vía de tren que se va estrechando hasta llegar a un punto, da una dimensión mucho mayor que si ninguna línea guiara nuestra vista.
Los puntos de fuga normalmente se suelen poner en el centro por geometría, es una buena forma de partir en dos una imagen y dar estabilidad a ambas partes de la misma. Sin embargo, si el punto de fuga se sitúa en uno de los puntos fuertes, la fuerza que recibe el sujeto puesto en ese lugar gana mucha mayor notoriedad.
Si bien he empezado diciendo que el punto de fuga son las líneas rectas que van a un punto, esto no siempre es necesario. Simplemente hace falta que una línea pueda ser utilizada por nuestros ojos como guía y, por supuesto, estando bien marcada ésta siempre podrá ser curva, haciendo zigzags e, incluso, que se vayan entremezclando.
Al igual que me he contradicho antes con que no siempre son rectas, también he de decir (sí, lo sé, soy un mentiroso), que tampoco tienen por qué ser líneas propiamente dichas. Sabemos que nuestra mente es capaz de, según el espaciado entre dos puntos, crear un único patrón. Pues igual en este caso, no siempre las líneas deben ser líneas como tal, esas líneas podrán ser una sucesión de farolas, unos arcos que van a un punto, unas boyas en la playa… innumerables ejemplos que nuestro cerebro normalmente va a interpretar como un único patrón e intentará seguirlos hasta llegar al final del mismo.
Así también, la dirección de la mirada puede crear una línea imaginaria que nos va dirigiendo hacia donde el sujeto está mirando.
El punto de fuga, tal y como he estado mostrando hasta ahora, suele llevar a nuestra vista hacia el fondo, hacia lo lejos, hacia un infinito casi inalcanzable, pero también puede ser al contrario, menos común, pero en el arte no hay límites. ¿Cómo que al contrario? Pues sí, que las líneas vengan hacia nosotros, es factible, por ejemplo, dos líneas que aparecen en los extremos de la imagen se van estrechando hasta topar con el borde más próximo a nosotros, si además jugamos con la profundidad de campo… como al realizar esta toma, podríamos escoger una profundidad de campo muy pequeña, con lo cual, el objeto iría ganando nitidez hasta llegar a nosotros, haciendo parecer que viene, que quiere salir de la pantalla.
El punto de fuga es una herramienta fundamental para la composición fotográfica, utilizada principalmente en la fotografía de paisajes, tanto silvestres como urbanos, y combinada con otras técnicas de composición lograremos sacarle aún más fuerza a nuestras fotografías.
¡Crea tu punto de fuga y compártelo en los comentarios! :)
Fotografía Creativa: Cómo los objetivos controlan la imagen (I)
Hoy traigo otra lección de los viejos libros de Kodak, que comencé hace ya algún tiempo. De estos libros, recuerdo, actualizo parte de su vocabulario a los tiempos que corren. Aun así estas lecciones siguen siendo muy útiles para el fotógrafo o la fotógrafa moderna.
Hoy voy a rescatar una lección que nos habla sobre el tamaño y la deformación que tiene el poner uno u otro objetivo, enfocándose más, en este primer artículo, en los objetivos normales, comenzamos.
El tamaño que percibimos
La cámara réflex de 35mm -FullFrame en digital- se presenta con un objetivo 50mm llamado objetivo normal -Hoy día este no suele ser el caso-.
La característica más sorprendente de una imagen obtenida con un objetivo normal es la naturalidad de su perspectiva. Puesto que los grandes angulares captan una vista amplia de motivo, parece que, en realidad, lo que hacen es reducir la escala de los objetos distantes en relación con lo situados en primer término, exagerando así el efecto de perspectiva por lo que lo objetos aparecen más pequeños cuanto más lejos estén. Los teleobjetivos producen el efecto contrario: parecen comprimir los objetos unos contra otros. Por otro lado, el objetivo normal reproduce la escena con una perspectiva muy similar a la que percibe nuestro ojo. Sin embargo, la fotografía es más objetiva hecha con un objetivo normal: la cámara muestra el mundo tal como el ojo lo ve.
Dado que los objetivos normales se fabrican en serie, resultan relativamente baratos. También son sumamente versátiles y adecuados para temas tanto próximos como lejanos, y enfocan asimismo con precisión temas situados a considerable distancia o a sólo 50cm de la cámara. Pueden utilizarse con poca luz o con altas velocidades de obturación para fotos de acción, ya que son muy luminosos: f/1.8 es una abertura máxima corriente y f/1.4 es también bastante usual. Sin embargo, hacer buenas fotos con un objetivo normal requiere destreza. Al no comportar ninguna característica fotográfica especial, como, por ejemplo, un aumento extremo capaz de compensar una pobre composición, la imagen resultante puede parecer floja.
Estos artículos forman parte de la Editorial Salvat junto con Kodak en una edición enciclopédica de libros fotográficos sacada en 1989.
DesorientaDos abre una nueva frontera con la futura creación de "DesorientaDos Productions". Esta dotará al proyecto de una profesionalidad y calidad audiovisual a su altura. Con esta marca el equipo DesorientaDos buscará seguir creaciendo personal y profesionalmente.
Principios de 2016
Fratelli Alinari, la primera agencia fotográfica del mundo
El origen de la fotografía se remonta a 1822, cuando Niépcce toma la primera fotografía desde su balcón, desde entonces, numerosos fotógrafos se iniciaron en muy diversos ámbitos de este arte.
Pero todos lo hacían de manera individual y aficionada, hasta la llegada de los hermanos Alinardi, Giuseppe, Leopoldo y Romualdo, creadores de la primera agencia de fotografía, que, a pesar de lo que puedas pensar de una agencia de fotografía, no se dedicaban a hacer fotografía por el mundo retratando la realidad del momento, su objetivo era más preciso, al menos, al principio.
Via Tedesca (ViaNazionale) 1880-1890, lugar donde se situaba el taller de grabados Alinari
Mediados del siglo XIX, venidos de una familia especializada en grabados, ya que su padre posee un importante taller en el céntrico barrio de San Frediano, en Florencia, los hermanos Alinari aprenden y perfeccionan esta técnica siendo muy jóvenes.
Uno de ellos, Leopoldo, se desvincula de la empresa familiar y comienza a trabajar como aprendiz para otro importante grabador, Giuseppe Bardi, durante doce años, en los cuales también se interesó por la fotografía y amplió sus estudios en este nuevo arte.
Ejemplo de Grabado creado por Alinari años más tarde de crear la compañía
Tras esos años que estuvo como aprendiz, recaudó una pequeña cantidad de dinero que utilizó para crear un laboratorio fotográfico junto al mismo Bardi, en la Via Nazionale, para que, cuatro años más tarde, en 1854, le comprara la parte que le pertenecía al grabador y quedarse la propiedad, fundando así la empresa Fratelli Alinari.
Un hito poco hablado en los libros de historia, pero la fundación de esta empresa, la creación de Fratelli Alinari, supuso la primera agencia fotográfica de la historia.
Poco después de que Leopoldo la creara, su hermano menor, Romualdo y el mayor, Giuseppe, se asociaron con él. El primero se especializó en el campo de la fotografía y el segundo en la administración.
Los hermanos Alinari
Esta agencia se dedicaba casi en exclusiva a pasar las obras de arte a fotografías, así consiguieron convenios con el Vaticano y el Museo de Louvre, y, en otras ocasiones, con la fotografía de retratos.
El Vaticano en una de las primeras obras de la Agencia Alinari
A partir de la muerte de Leopoldo, los dos hermanos comienzan a ampliar su oferta y ya no solo se dedican a retratar obras de arte sino que hacen también guías de viajes, capturando numerosos monumentos de la Toscana e Italia en general.
Museo Nazionale di Castel Sant'Angelo (Castillo de San Angelo)
Esto hizo que la compañía siguiera creciendo y abrió numerosas sedes en otras ciudades contratando nuevos fotógrafos para que plasmaran la belleza y el arte de estos lugares.
Tras la sucesiva muerte de los otros dos hermanos, la empresa fue heredada al hijo de Leopoldo, Vittorio, que diversificó el trabajo creando espacios para publicidad, fotografía documental y retratos.
En 1921, tras la publicación de su obra Paisaggio italico nella Divina Comedia (Paisajes italianos en la Divina Comedia), donde recogía fotografías de todos los paisajes que aparecen en la obra, Vittorio se retiró de los negocios y murió el 28 de agosto de 1932 en su casa de Livorno.
Tras esto la obra siguió su curso hasta que en el año 1985 se creó el Museo Nacional de la Fotografía, exponiendo gran parte de su Archivo, y es a lo que actualmente ha quedado reducida la compañía.
Si quieres visitar gran parte del archivo fotográfico de esta agencia, pincha aquí y disfruta.
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Érase una vez la historia de un león que custodiaba las puertas del gran castillo que coronaba el pico de aquella colina, presidenta de su reino.
Había visto aquella foto una y mil veces en la cómoda de mi abuela, mis primas sonreían a la cámara ataviadas con sus trajes de gitanas típico en las fiestas del pueblo, sin embargo, a pesar de aquellas sonrisas y la impresión de que mi tía las obligaba más que el hecho de que fuera una sonrisa espontánea, tenía la sensación de que en sus rostros podía encontrar señas de miedo. Pero ¿miedo a qué? Nunca le di muchas vueltas hasta que, por casualidad, mi tía me contó aquella historia.
Corría el año 76. La alcaldía se encontraba a disposición de Enrique Cano, al que un fotógrafo le había regalado un cachorro de león, al que todo el mundo conocería como Jimmy. ¿Por qué Jimmy? Pues por el Presidente Americano Jimmy Carter que gobernaba en ese momento, un nombre a cuyo dueño le pareció muy bueno para un león, y así se quedó.
Jimmy se había ganado el cariño del pueblo con sus idas y venidas y jugueteos constantes, por lo que no es de extrañar que, cuando se conoció su estancia en el Castillo de Salobreña para disfrute de todos los habitantes, la noticia fuera acogida con gran cariño. Durante las fiestas del pueblo la gente se reunía junto a aquel felino amistoso ya conocido y querido por todos. Todos los días se asomaba más de uno con la curiosidad de observar a aquella mascota exótica que sólo se había podido ver en películas y circos hasta el momento.
Para ello se construyó una jaula grande con dos estancias donde el león podía inclusive dar pequeñas corridas entre las dos, una era cerrada a la vista del público para que pudiera descansar, pues todo el mundo lo podía acariciar a través de la reja. A pesar de ello, se puede pensar que una jaula no es suficiente espacio para un animal como es Jimmy, y así era.
En una de aquellas festividades propias de Salobreña, mi tía había vestido a mis primas y las había llevado para inmortalizar sus rostros junto a Jimmy, de ahí sus caras de miedo mientras trataban de componer una sonrisa para la cámara. Por cosas del destino aquella foto había acabado partida por la mitad conservándose tan solo la parte de la fotografía en la que aparecían mis familiares y perdiéndose la imagen del león del que pocas fotos se conservan.
Tras contarme aquel relato me interesé por lo que había ocurrido después con Jimmy. Con la ayuda de mi padre y después de investigar descubrí que Jimmy no estuvo mucho tiempo más por Salobreña, pues con las fiestas Jimmy se ponía tenso y rugía tanto que algunos de los vecinos de Salobreña se aseguraban incapaces de pegar ojo en toda la noche. Con el cambio de gobierno y la llegada del nuevo alcalde, Manolo Cobos, Jimmy debió abandonar el Castillo de Salobreña, pues el municipio no podía seguir manteniéndole. De este modo Jimmy fue a parar a un parque de Baeza, donde algunos aseguran que falleció y otros que tuvo una larga vida dejando varias camadas.
A pesar de haber descubierto lo que ocurrió con el león, en mi mente rondaba la pregunta de quién era aquella persona que le había regalado nada menos que un león a un alcalde. Casi por casualidad encontré un comentario acerca de esta persona. Su emisor era Raúl González Palomo, hijo de aquel fotógrafo llamado Pablo.
En esta carta aseguraba que su padre era aquel fotógrafo que le regaló un león (del que aún no se sabe el paradero original). Un fotógrafo conocido en el pueblo por sus fotografías junto a su mascota Charli, un guacamayo que posaba con los niños de turno.
Muchas veces la vida nos cuenta historias difíciles de creer, historias que quedan reflejadas en fotografías que a día de hoy siguen recordándonoslas y descubriéndoselas a nuevas generaciones, porque las fotografías no solo inmortalizan la vida, sino que son el inicio de una nueva historia que debemos encontrar a través de ellas. La fotografía nos descubre historias como la de un león que custodiaba las puertas del gran castillo que coronaba el pico de aquella colina, presidenta de su reino.
Si tuviste la suerte de conocer a Jimmy y aún guardas su recuerdo en una foto, no dudes en enviárnosla a [email protected]
Fotografía. La fotografía como medio de expresión, porque ni todo son imágenes ni todo son palabras.
Desde pequeños la fotografía nos ha acompañado a lo largo del camino de nuestras vidas, ha tomado cada momento, tanto los buenos como los malos, y los ha guardado para mostrárnoslo en el futuro, para aprender de nuestro pasado. Y es que la fotografía no es una simple imagen, sino que es la imagen que nos abrirá las puertas para conocer lo que realmente estaba pasando en ese momento, desde la caída del primer diente, una boda o la celebración con un beso del fin de la guerra en Time Square. A partir de ahí nuestro trabajo será conocer lo que la fotografía nos está transmitiendo, lo que nos quiere decir.
Por todo ello nace DesorientaDos, un lugar donde nosotros (Nicolás Serrano y Celia Alonso) trataremos de expresar un modo de ver el mundo a través de nuestras cámaras, un lugar que se embriagará de fotografías y de la esencia de las mismas. De este modo, en DesorientaDos podrás encontrar nuestros propios trabajos fotográficos, así como conocimientos útiles acerca de la fotografía o las historias que la rodean. A través de nuestras fotografías trataremos de mostrarte nuestra visión del mundo, trataremos de analizar aquello que nos rodea y conocer nuevos espacios, lugares y personas, siempre desde una visión antropológica y constructiva.
Esperamos que en este espacio puedas encontrar un lugar en el que estés como en tu casa y donde puedas opinar sin reparos aportándonos tanto como nosotros esperamos aportarte a ti, que este proyecto sea un viaje de muchos y no de unos pocos.
¿Que por qué DesorientaDos? Porque no hay nada mejor que perderse para poder encontrarse.
¿Están desfasados? ¿Son útiles hoy día? ¿Cuáles compro? Dale a ”Leer Más” y resuelve estas preguntas.
Podríamos decir que el uso de los filtros está desfasado, que con la cantidad de programas informáticos que hay no merece la pena invertir un poco de dinero en comprar alguno, y muchas otras cosas que se nos puedan ocurrir. Si piensas así, tienes razón, en parte al menos, la facilidad de hoy en día de transformar una imagen “normal” en una obra de arte solo requiere de unos pequeños conceptos en photoshop o Gimp. ¿Pero eso es lo que queremos, “inventar” una imagen mediante parámetros informáticos, sabiendo que realmente no fue así como se capó, transformando la realidad del momento en horas de post-procesado?
Yo personalmente pienso que no hay nada como sacar una imagen y poder decir que no tienes que pasarla por ninguno de estos programas, que tal como la has sacado, podrías ir al laboratorio para imprimirla, para mí, es una magia indescriptible, son horas de manipulación que te quitas para después, es una satisfacción por el trabajo bien hecho.
Claro está que yo siempre hablo de la post-producción de corrección de color y similar, no de hacer retoque fotográfico, cosa muy distinta y un arte que está en plena proliferación.
Y sinceramente, creo que la invención de programas como Instagram o similares, hacen creer a la gente que, por el mero hecho de colocar un filtro pre-diseñado a la fotografía ya han creado una obra maestra. No caigamos en el error, puede que la fotografía sea preciosa, pero el hecho de ponerle un filtro no es más que algo innovador, a pesar de estar bastante estandarizado hoy día.
Aclarando estos matices, y tras reivindicar lo precioso que es tomar una fotografía buena en vez de transformar una en buena, reitero, os describiré uno a uno los filtro más útiles para nuestros objetivos.
Para explicar los filtros, vamos a crear 2 grupos, circulares, que estarían los protectores, polarizadores y de efectos especiales y por otro lado los de densidad neutra y de colores, que pueden ser tanto circulares como cuadrados mediante porta-filtros.
Protectores
Son aquellos que se utilizan para proteger la lente del contacto tanto del polvo como de posibles rallajos o incluso de algún que otro golpe. Generalmente son trasparentes y no tienen mayor efecto que el mencionado anteriormente, pero algunos pueden hacer una doble función, como los dos mencionados a continuación.
Filtros UV, que filtran parte de la radiación ultravioleta del sol para reducir ligeramente el efecto calina, o la leve niebla que pueda aparecer en ciertas fotos de paisaje con mucha luz.
Skylight, que además de filtrar la radiación ultravioleta, corrige la dominante azulada que suele aparecer en las sombras a plena luz del día.
Polarizadores
Es la unión de dos cristales que entre ambos dejan pasar la luz en una determinada dirección, la cual puedes regular ya que tiene una ruedecilla que vas moviendo. Este efecto se utiliza para contrastar más los colores o quitar reflejos del agua o del metal. Es un filtro muy práctico y que da mucho juego a la hora de componer la imagen.
Efectos Especiales
Cualquier filtro que no tienda a reproducir fielmente la escena, entra en la categoría de efectos especiales. Los filtros de efectos especiales son muy variados, existen casi un centenar de ellos. Imágenes múltiples, coloraciones fanáticas, efecto de estrella y un largo etcétera conforman más de un centenar de estos filtros. El abuso de estos filtros marca la diferencia entre el artista y el hortera.
Por lo general, los filtros que encontramos en Photoshop han sido adaptados por este tipo.
Filtro de Densidad Neutra (ND)
Estos filtros, como ya hemos dicho, los puedes encontrar tanto circulares como en formato cuadrado. Se utilizan para quitar luz al objetivo, como ya hablamos en el “Curioseando” de este pasado jueves. El propósito de los filtros ND estándar es permitir al fotógrafo una gran flexibilidad para cambiar la apertura o el tiempo de exposición permitiendo más control, particularmente en extremas circunstancias.
No todos los filtros ND quitan luz por igual, para ello os muestro esta tabla:
ND2: Deja pasar el 50% de la intensidad lumínica (1 paso). Por tanto, para lograr una exposición similar a la que había sin filtro, habría que duplicar el tiempo de exposición.
ND4: Deja pasar el 25% de la intensidad lumínica (2 pasos). Habría que multiplicar x4 el tiempo de exposición.
ND8: Deja pasar el 12.5% de la intensidad lumínica (3 pasos). Habría que multiplicar x8 el tiempo de exposición.
ND16: Deja pasar el 6.2% de la intensidad lumínica (4 pasos). Habría que multiplicar x16 el tiempo de exposición.
ND32: Deja pasar el 3.1% de la intensidad lumínica (5 pasos). Habría que multiplicar x32 el tiempo de exposición.
ND64: Deja pasar el 1.5% de la intensidad lumínica (6 pasos). Habría que multiplicar x64 el tiempo de exposición.
De colores
Los filtros de colores se utilizan para enfatizar aún más el color en un pasaje, generalmente. En puestas de sol los podemos utilizar para anaranjar aún más el color del cielo, por ejemplo. Tenemos de todo tipo de colores, pero aquí estos filtros se pueden dividir en dos tipos, los de color uniforme y los degradados.
Los de color uniforme colorean toda la imagen de ese color, o crean un contraste entre el color del filtro y el de la escena.
Los filtros degradados se utilizan para crear un cambio de color suave entre el verdadero color de la escena y el color del filtro.
El funcionamiento de estos filtros es bien sencillo, si el filtro es de un color determinado, solo dejará pasar la longitud de onda de dicho color, absorbiendo los demás colores. Generalmente también se utilizan en la fotografía de blanco y negro. En este caso, al ser en escala de grises, el filtro lo que hace es aclarar los motivos de su color.
Para finalizar, después de explicaros los filtros como tal, una anécdota.
El otro día, cuando me trajeron mi juego de filtros, mi padre estaba extrañamente entusiasmado, le pregunté que porqué se encontraba tan alegre, a lo que me dijo que en su época (hace unos 25 años) , los filtros eran un sueño, su precio elevado era prohibitivo para la mayoría de la población, y ver que ahora por 30 euros puedas tener tal variedad era extraordinario para los verdaderos amantes de la fotografía.
¿Cuántas veces nos hemos puesto a hacer una foto a nuestra amiga, sobrino, abuela, padre, madre… y no hemos conseguido lo que queríamos? Hoy trataré de daros algunas claves para hacer la fotografía que estamos buscando.
Ya sea en un retrato cuidadosamente creado o en una instantánea improvisada, el fin al que queremos llegar como fotógrafos, es el de que nuestro retratado exprese su personalidad en un momento determinado. Sin más que decir, comienzo a relatar una serie de técnicas para este fin.
Relajar al modelo
Antes que nada, tenemos que hacer normal la situación de la fotografía, que el modelo se encuentra lo más a gusto posible, para así poder capta su personalidad. Ya puede ser tu mejor amigo, que a no ser de que ya sea modelo profesional, éste se sentirá incómodo ante la cámara, se pondrá rígido, lo que nos lleva a una postura artificial, de ahí la importancia de relajarlo.
Para ello, debemos ser los más profesionales posibles y tener la situación controlada lo más rápido que se pueda (Exposición, enfoque, abertura…), incluso antes de que el modelo esté donde se va a realizar la fotografía.
Expresar la personalidad
Como ya hemos dicho, lo más importante es que nuestro fotografiado pueda expresar su personalidad, para ello debemos situar a nuestro modelo en su ambiente, de tal modo que esté lo más “normal” posible. Después de esto solo tendremos que fijarnos en sus pequeños gestos para saber en qué momento tomar la fotografía, por ejemplo, cuando se cruce de piernas, se peine, ria, etc, y que sea un momento característico de esta persona.
Componer la Imagen
Entramos en el apartado técnico. A la hora de retratar la personalidad del modelo, tenemos que tener en cuenta la composición, en encuadre, así como las luces y colores. Por ejemplo, una imagen con luces blancas y suaves demuestra que la persona es abierta, franca, sin embargo, colores oscuros y luces fuertes insinúa sombría e introspección.
El modelo siempre será el centro de interés, para ello, tendremos que situarlo en el lugar correcto y hacer que la mirada se dirija a él mediante líneas. ¿Pero cuál es el mejor punto para situar este centro de interés?
Para una imagen armoniosa, lo mejor es colocar al modelo en el centro, de manera simétrica, pero hay que evitar que la imagen quede sosa.
Otro método consiste en situar a la persona y en especial sus ojos, ya que es el elemento que más nos dice de una persona, en uno de los puntos de la regla de los tercios, sin olvidar que el resto de la composición debe rellenarse para realzar su personalidad.
Rellenar el encuadre
Ya sabemos donde situar a nuestro protagonista, ahora hay que pensar en rellenar el resto encuadre, para ello, debemos pensar en si queremos una fotografía íntima o no. Como hoy estoy hablando de los primero planos, es la intimidad la que queremos retratar, por esto, rellenar el encuadre con la cara de la persona demuestra cercanía e intimidad. En este caso, como hemos dicho anteriormente, debemos tener presente la regla de los tercios y colocar uno de los ojos en uno de estos puntos. También debemos tener presente que si nos acercamos mucho al modelo y usamos focales muy angulares, podemos aberrar la imagen, por lo que es preferible usar un teleobjetivo.
Ya sea utilizando un gran angular como un teleobjetivo debemos usar su mayor abertura de diafragma, para una menor profundidad de campo. Siempre debemos enfocar a los ojos, por lo dicho anteriormente.
Miradas
Como vengo haciendo en este artículo, recalco que los ojos son la parte más importante de una persona en una fotografía, por ello la mirada es esencial en el retrato. Debemos diferenciar dos métodos, que el modelo mire a cámara o que no.
Una mirada directa a cámara puede tener varios significados. En general un amigo o un familiar expresa una franqueza amistosa y relajada, por el contrario, un desconocido transmite inquieto y hostilidad, incluso desafío. De cualquier modo, existe una fuerte sensación de compromiso y resulta evidente que el modelo se percata de la cámara.
Por otro lado, una fotografía de alguien mirando hacia otro punto puede gusta ya que desaparece la impresión de que el modelo sabe que está siendo fotografiado, por lo que el resultado será más espontáneo.
Captar sonrisas
Como último punto por hoy, hablaré de la sonrisa, ese movimiento de labios que cada vez que se ve en una fotografía permite saborear algo de la alegría de esa persona. Aunque con una cámara delante, captar este momento es algo complicado. La mejor forma para provocar un instante de alegría es utilizar un elemento de sorpresa. Lo fundamental para captar este momento es estar muy atento y rápido, como también confiar en el carisma de uno mismo para provocarla.
Aunque la mejor manera de hacer buenos retratos es hacer muchos retratos, cada situación es diferente en el mundo y por supuesto en la fotografía de retrato también, con este artículo espero que se nos quiten los miedos de fotografiar a las personas, y hacer, como acabo de decir, muchas fotografías, empezando con los más queridos y que menos pegas nos pondrán a la hora de practicar este arte.
Hoy voy a hablarte de Shams ad-Din Abu Abd Allah Muhammad ibn Muhammad ibn Ibrahim al-Luwati at-Tanyi, más conocido como Ibn Battuta.
Para muchos, fue el viajero más célebre de todos los tiempos, más incluso que Marco Polo, del que también hablaremos por aquí.
Ibn Battuta nació en el año 1304, en Tanger, Marruecos. Comenzó a viajar cuando tan solo tenía 21 años, con motivo de la peregrinación hacia La Meca «solo, sin compañero con cuya amistad solazarme ni caravana a la que adherirme» escribió.
Llegó a la ciudad santa tras recorrer todo el norte de África, Egipto, Palestina y Siria. En teoría había cumplido los objetivos de su viaje, pero en lugar de volver a Marruecos decidió acompañar a una caravana de peregrinos procedentes de Irak e Irán de regreso a sus hogares.
Tras esto, volvió a La Meca y residió en ella por un espacio de tres años, para visitar luego el sur de Arabia, regresar a La Meca, emprender otro viaje a Egipto, Siria, la península de Anatolia -Actual Turquía-, Rusia del sur y finalmente Constantinopla. Tras una estancia en la ciudad bizantina recorre los territorios de la Horda de Oro, que fue un estado mongol que abarcó parte de las actuales Rusia, Ucrania y Kazajistán, dirigiéndose hacia el Este hasta llegar al valle del Indo en septiembre de 1333.
En la India, conoce al Sultanato de Delhi. Con el tiempo decidió irse, bajo pretexto de hacer otra peregrinación a La Meca, pero el Sultán le ofreció la posibilidad de ir como embajador a China. Ante la oportunidad, tanto de alejarse del sultán como de visitar nuevas tierras, Ibn Battuta aceptó.
En el viaje, cuando iba en una embarcación, al poco de salir de Ceilán, su barco casi se hundió en medio de una tormenta, luego, el barco que lo rescató fue atacado por piratas. Desembarcado en la costa, Ibn Battuta una vez más rehízo su camino de vuelta a Calicut, desde donde navegó a las Maldivas de nuevo antes de embarcar en un junco y tratar otra vez de alcanzar China.
Esta vez tuvo éxito, alcanzando en rápida sucesión Chittagong, Sumatra, Vietnam, y finalmente China. Desde allí siguió al norte hasta Hangzhou, no lejos de la moderna Shanghái.
Hacia 1347 emprende el camino de regreso y llega a Marruecos en noviembre de 1349. Después de esta breve estancia viaja a Al-Andalus, mediante una embarcación que se dirigía a la defensa de Gibraltar, pero cuando va a embarcar, les dicen que el rey de Castilla, Alfonso XI de Castilla, el Justiciero, había muerto a causa de la peste negra, por lo que la amenaza había desaparecido, a pesar de esto, Ibn Battuta decide viajar por placer.
Al volver de España decidió viajar por una de las pocas partes del mundo musulmán que nunca había explorado: su propio país, Marruecos. En su vuelta a casa se detuvo un poco en Marrakesh, que era casi una ciudad fantasma tras la reciente epidemia y el cambio de la capital a Fez.
Una vez más retornó a Tánger y una vez más volvió a partir. Mientras estuvo fuera de su tierra, el rey del Imperio de Malí, Mansa Musa, había pasado por Tanger en su propio hach y había causado sensación con sus extravagantes riquezas; algo así como la mitad del suministro mundial de oro en ese tiempo venía de África Occidental. Aunque Ibn Battuta nunca lo menciona abiertamente, esas noticias oídas durante su propio viaje debieron de incitar su curiosidad, porque decidió partir y visitar ese reino musulmán en el otro extremo del desierto del Sahara.
Tras su paso por esta parte del mundo, decide quedarse en Marruecos, y antes de morir le manda escribir al granadino Ibn Yuzayy un relato de su viaje. Gracias a la rihla conocemos la aventura de este hombre. La escritura estuvo oculta hasta 1750, al descubrirse, se tradujo a numerosas lenguas.
Por último, y como curiosidad, el centro comercial Ibn Battuta Mall, el más grande del mundo y que se encuentra en Dubai, tiene este nombre gracias a la legendaria figura de Ibn Battuta. En el interior del recinto, además, hay un pabellón dedicado a Al-Andalus, con un patio de los leones simulando el de la Alhambra de Granada y unas columnas como las de la Mezquita de Córdoba.
Artículo anterior: Polonia, Día 1: Lo que dura una buena película
La gente comienza a levantarse, miro la hora y son las 14:25, se supone que llego a las 14:30, así que esta debe ser la parada de Poznań, le pregunto al hombre del teléfono móvil, creo que no pronuncio muy bien Poznań ya que no me llega a entender, le enseño mi billete y le señalo el nombre, “yes yes!” me responde amablemente. Tan feliz y seguro cojo mis mochilas y hago cola en el pasillo mientras llegamos.
Artículo anterior: Polonia, Día 1 (II): Primer día lejos de casa
Me levanto temprano, como ya dije antes de acostarme, Poznan tiene muchas cosas que ver, pero al ser sábado esta atestada de gente, y hay un tren que sale a las 10:30 dirección Gdansk, así que me tengo que dar prisa, además, ayer ya vi casi todo lo que quería, menos la isla con la catedral, todo lo que tenía planeado lo disfruté.
Artículo anterior: Polonia, Día 2: Vuelta de reconocimiento a Gdansk
Mi segundo día en Gdańsk, mi tercer día en Polonia, quién me lo iba a decir, llevo 72 horas a 5000 kilómetros de mi casa, de mi familia, de mis amigos. En ocasiones necesito sentarme y reflexionar, ya puedo estar en la puerta del ayuntamiento de Poznan como en mitad del pasillo en el ruidoso tren camino a Gdańsk que necesito sentarme, extraerme de donde estoy y comprender que hago aquí, disfrutar de como he llegado y pensar donde iré.
Hoy es un día tranquilo, visito los museos y, si me queda tiempo, me daré una vuelta por el antiguo astillero de Gdańsk.
Artículo anterior: Polonia, Día 3 (I): Mañana de Museos
Después de una mañana de museos, lo que más me apetece ahora es patearme la ciudad, pero por la zona que no conozco, la zona norte, siempre que he salido ha sido por el centro, y casi que ya me lo se mejor que mi propia casa. Iré a los antiguos astilleros Lenin, a un kilómetro más o menos, si no me pierdo, claro.
Polonia, Día 4: El relato de mi último día en Gdansk
Todos los artículos de mi viaje por Polonia aquí
Artículo anterior: Polonia, Día 3 (II): Tarde al otro lado de Gdansk
Llevo días, vale, voy a ser más sincero, llevo semanas sin escribir en el Atlas del Viajero, pero tiene una excusa, y es que cuando me disponía a ver las fotografías que hice de aquel maravilloso día, estas no estaban, habían desaparecido, ni en el ordenador, ni en el disco duro, ni en ninguna otra plataforma, no estaban, lo único que me quedaba era, a parte de las fotografías de otras personas en Internet, el recuerdo de haber visto aquel lugar con mis propios ojos. Por ello hoy te relataré mis vivencias, y, a falta de fotografías, bueno es un vídeo de aquel día en el que visité Westweplatte.
Comienza un nuevo día, ya estoy en la mitad de mis estancia polaca solo, llegue a Breslavia pero empecé en Poznan, de allí fui a Gdansk y hoy me toca el día más movido, tengo que coger un tren que me lleve a un pequeño pueblo en donde se encuentra el mayor castillo de Europa, en Malbork.