Objetivo para este 2026: Ir en búsqueda del mitico optimismo radical.
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Objetivo para este 2026: Ir en búsqueda del mitico optimismo radical.
La vida no te debe nada, no esperes a que llegue, ve por ello.
BambinaMoon
#photo40
Leer analizando
Cuando vivía en Guadalajara varias veces, en el taller de Víctor, leíamos textos de amigos o de grandes autores para comprender mejor su escritura. Luego vendrían los análisis más profundos necesarios para presentar libros completos de amigos o conocidos que me pedían les ayudará con tal finalidad. Está última forma de leer me ayudaría enormemente en la creación misma de mis propias obras. Escribir, primero, y luego leer para comprender lo escrito me serviría para apuntalar aquí, modificar allá e ir dando forma más intencionada a los fines que yo perseguía o que se iban dando cuando la escritura misma se iba construyendo a veces ella sola.
Esa forma de lectura que exige una observación más cercana y puntual me arroja como resultado la elección de la palabra precisa, de la intención general perseguida, de la correción necesaria cuando se da el caso y de la aceptación de que hay cosas que hay que eliminar aunque las creamos ganadoras del premio Nobel.
Lectura, pues, muy necesaria para la creación original y particular, en mi caso.
"No solo de pan vive el hombre"
De lo más bello que he leído de Lorca:
“No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita, ¿y dónde están esos libros?
¡Libros!, ¡libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fiódor Dostoyevski, padre de la Revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: “¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!”. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.”
—FEDERICO GARCÍA LORCA—