Un cuerpo que se vende al mejor postor, un amor egoísta que solo piensa en vos. Una crítica, un insulto, un adiós vestido de rencor de ruido, de error.
La incapacidad de hacer más por mí, la certeza de que todo giraba en torno a vos. Hoy miro atrás y en el pecho me pesa el hueco que arde, la herida que supura.
Pero entiendo: ese hueco no sos vos, ni lo fuiste, ni lo serás. Ese hueco es el amor que di, el amor que quise y que jamás volvió a mí.
hoy ando con la ansiedad atada al cuello, diría mi amigo el Carde, pero sé que vos nunca serás el refugio que busco, el hogar que soñé ni la paz
que siempre quise encontrar.









