Estaba seguro que para el final de la noche iba a reventar de lo mucho que estaba comiendo, pero no le importaba, no había comido así en meses, es decir, había pizza, hamburguesas, papas fritas, ¡Incluso comida elegante que Billy nunca había visto en su vida!, era el paraíso, ¿Como podía el negarse a tan delicioso festín? — ¿Estamos en el cielo? — pregunto a la persona más cercana a el, sonriendo al tragar un bocado de su hamburguesa. — Esto es simplemente delicioso. — exclamo, saboreando otro bocado de esta con los ojos cerrados. Su cara mostraba el placer que sentía en aquel momento, y estaba pensando que la persona estaba tal vez confundida con su actitud. — No he comido así en… — trato de pensar en cuanto tiempo había pasado sin comer así, y entonces una epifanía le pego duro. — Creo que nunca había comido así. — sus ojos estaban abiertos como platos por la sorpresa, y ahora si estaba seguro que parecía loco.
A Daisy le llamo la atención el chico, quien podría decir que se comportaba igual que la castaña. Quizás este también había estado pasando hambre o simplemente amaba la comida tanto como ella, así que sonrió ampliamente y tomo otra hamburguesa cerca de donde se encontraba, para poder charlar con él. “¡Lo sé! Literal que estoy comiendo desde que llegue, no recuerdo la ultima vez que tuve tanta comida.” La joven casí apenas dejaba tiempo a saborear y disfrutar el placer de lo que tomaba, como si tuviera miedo que esto fuera a desaparecer. Parecía un oso que no había comido en semanas. Dios, había estado tan preocupada por que podrían llegar a pensar, (aun que ni esto le había evitado comer desesperadamente), y era un alivio descubrir que no era la única que se estaba tragando como si no hubiese mañana. “Mi nombre es Daisy, futura obesa. No me sacaran de aquí salvo que sea rodando.” Habló entre mordiscos, mientras pensaba en como podría fácilmente acostumbrarse a todo esto.












