Del anterior desarrollo conceptual se buscaron referencias y puntos de vista externos para así aterrizar en una correcta representación del concepto.
Entre las ideas más relevantes se tienen:
¿Cómo se puede probar si en este momento no estamos durmiendo, y todos nuestros pensamientos son un sueño; o si estamos despiertos y hablando entre nosotros en estado de vigilia? - Platón
Y es que, la certeza de vivir en la realidad es solo el concepto que nosotros le dimos a una secuencia coherente de hechos. Sin embargo, no significa que tengamos pruebas de que lo que llamamos “realidad” no sea si no otro sueño.
Un claro ejemplo de esta teoría se representa en el pensamiento de Zhuangzi:
Érase una vez, yo, Zhuangzi, soñé que era una mariposa, revoloteando por aquí y por allá, para todos los efectos era una mariposa. Era consciente sólo de seguir mis fantasías como una mariposa, y era inconsciente de mi individualidad como una mariposa. De repente desperté, y me recosté nuevamente. Ahora no sé si era un hombre soñando que era una mariposa, o si ahora soy una mariposa soñando que soy un hombre.
Por lo cual, nada asegura que no somos mariposas soñando ser seres humanos. Pues al soñar no percibimos que estamos en un sueño. Llegando a la misma conclusión que antes, no podemos confiar en nuestros sentidos para percibir la realidad.
Platón sugiere en el mito de la caverna que confiando en nuestros sentidos simplemente nos quedamos en el fondo de la caverna, mientras que la realidad se encuentra en el mundo de las ideas, el mundo inteligible. Y de hecho, no hay pruebas de que los sueños no sean más que un pasaje a este mundo.
Finalmente, una representación visual de la misma idea se encuentra representada en la obra de Pablo Díaz “Between dreams and reality” que cuestiona nuestra labor de observadores u observados siendo a la vez soñadores y soñados.