Paso mucho tiempo para entender todo lo que me estaba provocando, sentía que iba por un buen camino sin darme cuenta que me estaba hundiendo cada día más, que esos desvelos no eran normales, que esos suspiros mucho menos, y que esa sensación que sentía en mi pecho me estaba consumiendo provocando que no disfrutara nada.
Cerraba muchas puertas sin siquiera abrirlas, manteniendo solo una puerta entre abierta, asomándome en esa puerta que no quería cerrar de vez en cuando a ver si alguien tocaba, a ver si eso que todavía deseaba se presentaba creyendo que solo así volvería a sonreír.
A pesar de que cada vez me sentía más seguro en muchos aspectos de mi vida, había algo que no me dejaba sentir la satisfacción, que me hacía sentir vacío sin ánimos para seguir, que no le encontrara sentido a mi vida y me dijera a mí mismo “¿qué es lo que estoy haciendo?” sin una respuesta clara.
Iban pasando los días y yo seguir cada vez más hundido, días que no me sabían y noches que se me hacían eternas pensando las cosas que tanto hubiera querido, muchas veces soñando y al despertar con lágrimas que solo brotaban de mis ojos sin ningún tipo de consuelo.
Se me iban acumulando los sentimientos, y mi vida se volvía turbia ya no había ningún momento para disfrutar, y nuevamente me volví temeroso, tímido, ausente, pero esta vez sin ganas de seguir, deseando que todo eso se acabara diciendo “¡ya no más por favor!”.
Deseaba tantas cosas que pasaran que cada vez que las pensaba me daba cuenta que ya eran imposibles, y me preguntaba “¿Cómo le hago para sacar todo esto que siento, como...?” si nada me consuela si nada me hace vibrar, si todo lo que deseo ya solo está en mi imaginación, tratando de forzar al destino cuando ya la historia no decía nada más.
Es entonces que me di cuenta que hicimos las cosas tan bien pero tan bien que por eso dolía tanto el olvido como si se hubiera muerto una parte de mí, que me dolía el pensar que ya no podría volver a tocarte, ni oler, ni a mirar, que todas esas sensaciones se habían ido, que todo lo que inconscientemente había idealizado solo ya era un espejismo y ya no más, que a pesar de todo lo que sentía todo ese gran sentimiento ya no había más que decir.
Y volví a respirar con el único deseo de ya no seguir hundiéndome, de volver a ser lo que era, volver a sonreír, volver a ser esa persona atrevida, sin miedo a nada, claro sin olvidarme de la gran lección que me dio la vida, esta vez ya más maduro y con más seguridad.
Si lo admito me ha costado lágrimas y muchísimas noches de desvelo, así como una tristeza tan llena de dolor y una sensación de extrañar que no me ha dejado disfrutar lo que vivo, pero al final entendí que no perdí nada ya que no hubo un ganador, que mi destino sigue aún presente, que nadie me dio la espalda solo yo, que ya no sirve de nada los reproches.
Si lo entendí tarde pero al fin puedo sonreír y volver a creer en lo maravillosa que es la vida, dejando de ocultarme y luchando por todo lo que deseo, aun abran muchas más caídas y ”derrotas”, pero me quedo muy claro que solo pierde el que deja de creer y de luchar, y yo quiero seguir creyendo y luchando.
Gracias vida por todo lo que me das, y las grandes lecciones que me das, y gracias por las grandes personas que se cruzan en mi vida que ven en mi algo que no termino de creer pero me motivan a ser alguien mejor.