cherry valley forever

blake kathryn
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Three Goblin Art

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if i look back, i am lost
noise dept.
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wallacepolsom
I'd rather be in outer space 🛸
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open

ellievsbear
YOU ARE THE REASON
occasionally subtle
Monterey Bay Aquarium
Peter Solarz
Alisa U Zemlji Chuda

tannertan36
almost home

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@doblebloc
Con esta app desarrollada por Spritz, los ojos ya no siguen las líneas y aumenta la velocidad de lectura.
I always remember this great response of an English professor. The freshman asked, how long should the term paper be? And he said, “Like a lady’s skirt, long enough to cover the subject, short enough to be interesting.”
John Baldessari (via austinkleon)
Mirar al cielo: una de las cosas más arriesgadas que puedes hacer ahora mismo en #Madrid
RETRATO DEL SIGLO XXI
Ya no hace falta posar durante horas, ni pertenecer a las clases pudientes ni usar guardainfante para que un pintor te inmortalice en un lienzo. Esos eran otros tiempos. Hoy cualquiera se convierte en inspiración para un artista en el momento menos pensado.
SILENCIO, POR FAVOR
Si un amable lector pulsa sobre el icono del play y escucha la grabación, ¿es capaz de imaginar en qué lugar se efectuó?
He de decir que no se llevó a cabo con ningún medio técnico profesional, sino con la aplicación que viene por defecto en un iPhone, pero aun así, creo que la calidad del audio permite el ejercicio de adivinanza que propongo.
Si trato de olvidar que la grabación la hice yo misma y cierro los ojos, me vienen a la mente lugares como un bar, el vestíbulo de una estación de tren, el patio de butacas de un teatro antes de que comience la función o la sala de espera de algún local público.
Pero no es ninguno de esos sitios. La grabación la hice en las salas del Museo Thyssen de Madrid donde colgaban, hasta el 15 de septiembre de 2013, las obras de Pissarro, protagonista de la última exposición temporal organizada por este museo. En concreto, en la tarde del jueves día 12 de septiembre.
Como no es la primera vez que pago 10 euros para encontrarme con una situación idéntica a esta, he decidido no volver a hacerlo, sea quien sea el artista expuesto. Porque prefiero sufrir por no ver en absoluto las obras de mis pintores favoritos a encontrarme frente a ellas y que la contemplación sea una quimera. No quiero vivir el suplicio de Tántalo.
Hace mucho que el Museo Thyssen, en sus exposiciones temporales, no se preocupa por crear un espacio de silencio ni de intimidad con las obras de arte, ni por facilitar el movimiento del público: vende entradas hasta que las salas quedan atestadas (incluso con aforo limitado) y es imposible desplazarse sin chocar continuamente con alguien. Lo que en principio debería ser una experiencia de sosiego y disfrute de las obras expuestas se convierte en una desazón injustificable.
Es verdad que el público asistente no colabora en la empresa: solo hay que ver a las parejas y otros grupitos de personas que se dedican a pasear y charlar por las salas como si estuvieran en el Retiro. Por no hablar de esos guías que se dedican a dar conferencias, ahora encima armados de un iPad en el que van mostrando a sus oyentes todo tipo de información relacionada, más o menos lejanamente, con el motivo de la exposición.
No puede ser que un visitante tenga que salir a liberarse del agobio precisamente al vestíbulo principal del museo, como hice yo misma ese día. Se produce en los oídos esa sensación tan familiar de abandonar un lugar con un nivel de ruido y murmullos intolerables y pasar a un espacio más calmado donde espontáneamente solemos exclamar: ¡qué silencio!
Mensaje en una botella
No creo que haya hoy nadie en España que no conozca el discurso que Ana Botella, alcaldesa de Madrid, pronunció ante los miembros del COI en la presentación de la candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos de 2020.
Esa intervención ha generado un océano de comentarios, imitaciones, remixes, chanzas y mofas de todo tipo, porque lo pronunció en un inglés con fuerte acento español e incurrió en una llamativa sobreactuación.
Al fondo del revuelo vuelve a estar una vez más la particular relación que los españoles mantenemos con el inglés (y, en menor medida, con otros idiomas). De nuevo salen a la luz la tópica incapacidad de los españoles para aprender idiomas, el escaso conocimiento que nuestros políticos tienen del inglés, la deficiente enseñanza de lenguas que los niños reciben en la escuela, etc.
La conclusión final de esta mezcla de fatalismo, de escepticismo y de falta de confianza suele ser siempre la misma: la culpa es de nuestro nefasto sistema de enseñanza. Y en eso hay una grandísima parte de verdad.
Está muy bien que los adultos reclamemos para nuestros niños todos los medios necesarios para que en la escuela puedan aprender inglés de verdad. Pero el éxito en el aprendizaje de idiomas no depende solo de los recursos a los que se tiene acceso: la motivación juega un papel esencial en esta tarea.
Me gustaría preguntar a los padres que hoy están entregados a fabricar chistes de todo tipo sobre el inglés de la alcaldesa, a difundirlos en las redes sociales y a enviarlos y reenviarlos por email, si son conscientes del mensaje que están transmitiendo a un hijo en edad escolar: no te molestes en intentar dominar el inglés, porque lo único que conseguirás es ponerte en ridículo delante de un público que se entregará con fruición a la burla, cuando no al escarnio.
Es una vía óptima para desincentivar la motivación de un niño y minar, de paso, su autoestima. Por cierto, esta última también es un elemento crítico para todo aquel que aprende una lengua: un idioma es parte de la propia identidad y cuando no puedes hacer uso de él (porque los demás no lo hablan y, por tanto, no te entienden), tienes que ser fuerte para presentarte "desnudo" en el mundo e interactuar con otros en -digamos- inferioridad de condiciones.
En el fondo de todo este asunto creo que late el "control social" que ejercemos unos sobre otros. Vivimos bajo la tiranía de un sentido del ridículo desproporcionado, sometidos a la cantinela que flota en el ambiente de qué van a decir, qué van a pensar. Si en España no superamos este estadio infantil, pasarán muchos años y estaremos todos muertos antes de que expresarnos en inglés con soltura sea lo corriente, como lo es, por poner un ejemplo, en los países escandinavos.
Hay que incentivar a los niños y a los adolescentes que se esfuerzan por aprender y, de paso, facilitar -en lugar de torpedear- la tarea de sus profesores de inglés. Lo encuentro más provechoso que dedicarse a señalar la paja en el ojo ajeno y olvidarse de la viga propia (lo digo porque somos millones de españoles -yo incluida- los que no podemos exhibir un mejor acento que el de la alcaldesa Ana Botella).
Al discurso en sí que pronunció ante la asamblea del COI creo que se le puede achacar una excesiva teatralidad: le faltó naturalidad y por eso se presta a las imitaciones y a todo tipo de remixes. Que introdujera algunas palabras españolas no tiene nada de reseñable; en todo caso, lo que sí es discutible es que el humilde café con leche se mereciera una mención, pues no es precisamente de lo mejor que puede ofrecer la ciudad de Madrid, ni en la Plaza Mayor ni en ningún sitio.
Quizá el discurso de la alcaldesa se debería haber hecho en español, pues hubo otros oradores que hicieron uso del inglés. Con toda seguridad, los miembros del COI estaban asistidos por intérpretes de primera fila. Y aquí me permitiré una maldad: ya que no tenían intención de votar por Madrid, como después se demostró, que al menos hubieran tenido que tomarse la molestia de ajustarse el pinganillo en la oreja.
Fotografías: http://www.flickr.com/photos/powerhouse_museum/2980051095
http://www.flickr.com/photos/ceoln/4733628497/
Un día en la vida de un banco (del parque)
Autor: Maxim Degtyarev
Bonita ilustración para narrar en la clase. Me estremezco solo de pensarlo, pero recortándola (¡fotocopiada!) de diversas maneras, dará juego para unas cuantas actividades (y sin recortar, también). Y para los más creativos servirá de inspiración para su propio "Un día en la vida de...".
Las sugerencias son -siempre- bienvenidas.
Las historietas literarias de Tom Gauld
Tom Gauld es un dibujante escocés que publica una tira cómica semanal en The Guardian (la mayoría de ellas están recogidas aquí).
Las referencias a la literatura son recurrentes en sus historietas, tocadas siempre por un humor y una ironía amables. Aunque admiro toda su producción como dibujante, disfruto particularmente con las piezas en las que Gauld se dedica a transformar una obra literaria previa.
Lo logra de múltiples maneras. A veces, por ejemplo, modifica el carácter de un personaje y con ello hace descarrilar el argumento de la obra original. Aquí está la reina de Blancanieves, resignada y atareada con su bordado:
Otras veces, Gauld pone la lupa sobre un personaje y asistimos a los prolegómenos de un momento decisivo de la historia original. Este guía turístico, llamado Virgilio, se ofrece para mostrar el infierno a los transeúntes que pasan, sin mucho éxito hasta que llega por fin la persona interesada:
Los escritores pueden convertirse, a su vez, en los personajes de una serie, como es el caso de este Kafka repostero:
También hay incursiones en cierto tipo de crítica literaria:
La historieta, como en la pieza magistral que sigue a continuación, puede servir en sí misma como definición de un género literario. La historieta es, y al mismo tiempo explica lo que es, un relato breve; tan breve en este caso, que solo consiste en un diálogo compuesto por una pregunta y un monosílabo como respuesta:
Y el propio contenido de una tira es, al mismo tiempo, una reflexión metaliteraria, en este caso sobre la creación del personaje de ficción. Los dos protagonistas de esta historieta, que aún no tienen nombre, sienten el temor de que el autor (su dibujante) ni siquiera llegue a darles vida:
Tanta obra, tanto personaje y tanto autor acaban por desatar un "caos literario" cuando Gauld funde en un mismo espacio a personajes de obras dispares, una situación en la que seguramente muchos lectores nos hemos visto alguna vez:
Merece la pena pasar un rato deleitándose con la obra más larga, por ahora, que Gauld ha publicado: Goliath, una personal versión de la historia de David y Goliat.
11 Untranslatable Words from Other Cultures
Una de esas once es la palabra goya (del urdu), que vendría a ser algo así como la suspensión de la incredulidad.
PRX Remix, la app del podcast selecto (en inglés)
PRX Remix no es una app para escuchar los podcasts a los que estás suscrito; es una app para escuchar, en una sucesión sin fin, historias extraídas de diversos podcasts y programas de radio (todos ellos en inglés).
Los fragmentos encadenados son seleccionados "a mano" por personas reales: al frente de todas ellas se encuentra Roman Mars, conductor a su vez del podcast 99% Invisible. En definitiva, PRX Remix es el resultado de una curación de audio.
Para mí está resultando ser una app magnífica para ejercitar mi comprensión oral del inglés. Las historias son breves, de entre 2 a 15 minutos aproximadamente (al menos las que me he encontrado hasta ahora) y gracias a la simplicidad del diseño, es muy fácil pasar a la siguiente. Si lo único que quiero es pasar un rato practicando inglés, la variedad y la calidad de las historias está asegurada.
Con pemiso de Marlene, me encanta la versión en estonio.
En la clase:
Llaman a la puerta: ¿quién será? (generar hipótesis entre todo el grupo - comprobación - sigue el visionado).
Comienza "el paseo": ¿qué problemas va a generar el ser humano? (respuestas de todo el grupo - sigue el visionado).
La enfermedad de la Tierra: ¿qué remedios está intentando aplicar el hombre en la actualidad? (respuestas del grupo - sigue el vídeo).
La Tierra muere: anticipar que la historia no tiene un final desgraciado, así que, entre todo el grupo, imaginar qué va a idear el hombre para "resucitarla".
En grupos pequeños:
- retitular la historia.
- escribir el futuro que le espera al planeta Marte (que aparece entre los títulos de crédito).
(Making of)
Backseat Italians (por FunnyorDie)
Solo falta el Instituto Cervantes.
If I were learning a second language with a teacher, I would tell the teacher what I want to say, not wait to be told what someone who is not there thinks I might want to say. (Scott Thornbury)
http://scottthornbury.wordpress.com/2013/06/09/the-end/
Los ladrones ya no pasan por comisaría
Y como no van a la comisaría, tampoco les sacan fotos ni de frente ni de perfil, porque ahora se fotografían a sí mismos.
Los ladrones de hoy ya no son necesariamente personajes imaginarios de novelas policíacas, pues ahora protagonizan fotoblogs en internet.
Esto es lo que está sucediendo con Hafid, que una noche robó un móvil en una playa de Ibiza. Desde entonces, el dueño legítimo del teléfono está recibiendo en su Dropbox las fotos que Hafid saca con el producto de su hurto.
El dueño, un joven alemán que pasaba unos días con sus amigos en Ibiza, ha creado un blog donde va subiendo las fotos y los vídeos que le llegan de Hafid (que al parecer vive en Dubai) y los acompaña de unos sarcásticos comentarios:
Es una interesante relación la que mantienen autor, personaje y obra.
En la medida en que suministra al autor el material necesario para crear la obra, es el propio protagonista el que construye el personaje. Lo curioso es que lo hace de manera inadvertida, pero aun así, mantiene cierto control sobre el proceso de creación, pues el autor depende del material que le proporciona.
La obra va surgiendo de esta dialéctica entre el autor-narrador-víctima y el co-autor involuntario y desprevenido. El fotoblog, además de provocar el regocijo del público, cumple a un tiempo las funciones de denuncia (a una escala global) y de venganza mediante la satirización del personaje.
Ahora queda por saber cuál será el desenlace de la historia. Si Hafid llega a descubrirse en el fotoblog que protagoniza, ¿se gustará y querrá dar continuidad a su personaje? ¿O desactivará la subida automática a Dropbox? ¿Dará, quizá, un giro a la historia enviando un nuevo tipo de fotografías? ¿O será el autor -como manda la tradición- el que “acabe" con el personaje?