pensé en los campos de mi niñez
y me asaltó el recuerdo extraño
entre feliz y melancólico
Sus ojos parecían decirme:
y yo quería acercarme, decirle:
como a las frases geniales.
A los malabaristas de palabras
A los que jugaban a entenderla
Cada invento, vulgar o pretencioso
Cada recurrir a intentar persuadirla
Por eso me guardé las palabras
Intentar llegar a ella era posible
solo a través del silencio.
No siempre encuentra uno la dicha
en un ave oscura y solitaria
quien por voluntad propia
sucumbe al amor en silencio
Ella estaba cansada de promesas.
Pero una noche volví a casa
con la imagen de su rostro desencajado en mi cabeza, y desde entonces
no abandoné la idea de que,
aun cuando ella era hermosa,
alguien le había hecho creer lo contrario.
grandes y tan tristes, me dijesen:
Desde hacía un tiempo atrás
el potencial de sus errores
se había convertido en el impulso
No me interesaba su carne
el hecho de que ella no procurara
tan cansada, tan escéptica
tan errónea, tan distante
Y sin embargo, otras veces,
era simplemente una mujer
con exceso de amor y de miedos
sino cuando se daban solo
los milagros del buen humor.
para ella en ese lugar seguro
solo se sellan con las miradas.
Había que empezar por decirle
que yo no estaba dispuesto
a cambiarle absolutamente nada.
porque esos errores no hacían