Muchas veces me quedé en un lugar donde no era elegida. Me quedé esperando a que algún dÃa él decidiera verme como yo lo veÃa. Me convencà de que si era paciente, si entendÃa sus silencios, si aceptaba lo poco que me daba, eventualmente cambiarÃa. Quise irme muchas veces, pero cada vez que me buscaba, aunque fuera solo por deseo y no por cariño, sentÃa que eso era suficiente para seguir ahÃ. Me dolÃa la forma en que evitaba hablar de lo que me incomodaba, cómo se desesperaba cuando intentaba arreglar algo mÃnimo, cómo se exaltaba en lugar de escuchar. Y aún asÃ, me quedaba. Me quedaba con la esperanza de que un dÃa me elegirÃa sin que yo tuviera que mendigar ese lugar.







