Vírgenes, pero no como crees: una serie sobre género, poder y mitología griega
Parthenos no significa “virgen” en griego
¿Te has preguntado la importancia que tiene la virginidad en la narrativa de las diosas vírgenes en Atenea, Artemisa y Hestia? No se trata de un juicio hacia el sexo como algo impuro pero esto revela como eran los roles de género en la sociedad de la antigua Grecia.
Hago este ensayo para aprender más de la religión griega y comprender qué significaba la virginidad para ellos ya que se me hacia algo incongruente que en una cultura donde se alababa al sexo con Afrodita, fuera a haber narrativas puritanas del sexo como en la actualidad, pero la virginidad en Grecia tenía otras razones de ser. Quédate a descubrirlo.
El término griego Parthenos se traduce al español como virginidad, por ejemplo:
“oudè men aidoíēi koúrēi háde érg' Aphrodítēs, Histíēi, hèn prṓtēn tékéto Krónos ankylomḗtēs, aûtis d' hoplotátēn, boulêi Diòs aigiókhoio, pótnian, hḕn emnônto Poseidáōn kaì Apóllōn: hē dè mál' ouk ethelen, allà stereôs apéeipen:ṓmose dè mégan hórkon, hò dḕ tetelesménos estín, hapsaménē kephalês patrós Diòs aigiókhoio, parthénos éssesthai pánt' ḗmata, dîa theáōn.” (Himno homérico 5 a Afrodita líneas 20-25)
Traducción: Tampoco le gustan las obras de Afrodita a Hestia, doncella respetable a quien engendró el artero Cronos antes que a nadie y es, no obstante, la más joven por la voluntad de Zeus, que lleva la égida; virgen veneranda que fue pretendida por Poseidón y Apolo, pero no los quiso en modo alguno, sino que los rechazó porfiadamente y, tocando la cabeza de su padre Zeus, prestó un gran juramento que se ha cumplido: ser virgen todos los días. (Traducción de Luis Segalá y Estalella 1873-1938)
Vemos que en este himno homérico se traduce parthenos al español como virgen, pero no significaba esto, por lo menos es una traducción parcial. En español la palabra virgen significa:
Virgen: “Persona que no ha tenido relaciones sexuales” (RAE)
Calame (como se citó en Sissa, 1990, pp. 75–76) define parthenos como el estatus de "la mujer joven que, aunque púber, todavía no estaba casada".
Aunque se asume que una mujer no casada sea virgen es por eso que se traduce así, pero si analizamos todo lo que conllevaba ser parthenos en la antigua Grecia puede llevarnos a descubrir más sobre los dominios, y habilidades de las diosas y entender sus formas de actuar y no solo quedarnos con la narrativa de: son diosas, por lo tanto deberían ser vírgenes “puras” para merecer ser diosas. O por lo menos yo caí en esta forma de pensar por la influencia cristiana.
¿Cómo era ser una Parthenos en la antigua Grecia?
Las parthenos, mujeres jóvenes que aún no están casadas, se preparan para serlo, se conservaba la virginidad de la mujer hasta el matrimonio porque esto funcionaba como garantía de que el hijo fuera del esposo ya que es obvio que un hijo es de la madre porque lo pare, pero para el padre puede haber cuestionamientos y eso era para proteger los patrimonios.
Las parthenos vivían bajo la protección de su padre hasta que fueran entregadas a un hombre en el matrimonio. También el destino o aspiración (impuesto por la sociedad) de las mujeres era casarse y tener hijos por lo que el matrimonio para una mujer representaba estar al servicio del hombre sin tener alguna aspiración personal fuera de este rol.
Por lo que las Parthenos eternas están libres de pasar por lo que la corporalidad femenina pasaba a lo largo de su vida.
Una mujer que era parthenos y tenía relaciones sexuales fuera del matrimonio seguía siendo llamada parthenos, tenemos los casos de varias mujeres que tuvieron hijos con dioses y se les seguía llamando así porque seguían solteras, este estatus social no cambia por tener sexo o no.
En Traquinias de Sófocles, Heracles se refiere a Yole su concubina pública, capturada en guerra y con quien mantuvo relación sexual conocida por toda su casa como parthenos, incluso en el momento en que ordena que se case con su hijo Hyllus. Como analiza Sissa (1990), esto ocurre "porque Yole era solo la amante del señor de la casa" (p. 78): sin matrimonio formal de por medio, el término no cambia, sin importar que la relación sexual fuera de conocimiento público.
Por lo que sabiendo este contexto lo que rechazan las diosas vírgenes es en específico el matrimonio y la razón de esto es para que cada una pueda ejercer sus roles para siempre ya que los griegos parece que reflejaron su cultura en sus relatos de las diosas. Si un cuerpo femenino se embarazaba y tenía hijos, pues tendría que dedicarse a cuidarlo y ya no poder ejercer otras tareas fuera de ese rol.
¿Virginidad = a pureza para los griegos?
La virginidad no era algo que se perdía para siempre ya que Hera se bañaba para restaurar su “virginidad” o más bien para volver a ser parthenos esto con el objetivo de hacer ver que su dominio del matrimonio nunca se desgasta, como si recargara fuerzas no porque entregarse a Zeus la ensuciara.
"Una fuente llamada Kánato donde, según dicen los argivos, Hera se baña cada año y, al hacerlo, se convierte en doncella; este es el relato que forma parte de los misterios relacionados con los ritos que realizan en honor a Hera."
(Pausanias, Descripción de Grecia, 2.38.2-3)
También en los templos se prefería usar en ritos a mujeres Parthenos pero no porque fueran superiores a una casada tenemos el ejemplo de Lisimaca, sacerdotisa de Atenea Polias en Atenas, era una mujer casada y con hijos y era igual de “pura” o mejor dicho apta para los ritos simplemente tenía que hacer rituales necesarios para limpiarse del miasma causado por los fluidos corporales y esto no es exclusivo del sexo, podría ser asistiendo partos o contacto con cadáveres. Las parthenos contaban con esa ventaja de estar más alejadas de los fluidos corporales. (Parker, 1983, p. 88)
¿Esto quiere decir que las diosas podrían haber tenido sexo?
La única prueba que encontré de que sí son vírgenes en el sentido de la palabra en español es que en el himno homérico a Afrodita se cita que ellas tres son las únicas que se libran de la influencia de los trabajos de Afrodita:
“[...] Pero hay tres diosas a quienes no ha podido persuadir el ánimo ni engañar. Una es la hija de Zeus, que lleva la égida: Atenea, de ojos de lechuza, a quien no le placen las obras de la áurea Afrodita, sino las guerras y las obras de Ares, y luchas y combates y cuidarse de preclaras acciones; fue ella quien primeramente enseñó a los artesanos que viven en la tierra a construir carretas y carros con adornos de bronce; y a las doncellas de delicado cuerpo, a hacer, dentro de sus cámaras, espléndidas labores que les sugería en la mente. Tampoco la risueña Afrodita ha domado con el amor a Ártemis, la de las flechas de oro, clamorosa, pues a esta le gustan los arcos y cazar fieras en los montes, y las cítaras, y los coros, y los gritos desgarradores, y los bosques umbríos y una ciudad de hombres justos.
Tampoco le gustan las obras de Afrodita a Hestia, doncella respetable a quien engendró el artero Cronos antes que a nadie y es, no obstante, la más joven por la voluntad de Zeus, que lleva la égida; virgen veneranda que fue pretendida por Poseidón y Apolo, pero no los quiso en modo alguno, sino que los rechazó porfiadamente y, tocando la cabeza de su padre Zeus, prestó un gran juramento que se ha cumplido: ser virgen todos los días. Y el padre Zeus diole una hermosa recompensa: coloca en medio de las casas para que recibiera el suculento olor de los sacrificios. Se la honra además en todos los templos de los dioses y es para todos los mortales la más augusta de las deidades.
A estas tres, Afrodita no les ha podido convencer el entendimiento, ni tampoco engañar, pero ningún otro ser se libra de ella, ni entre los bienaventurados dioses, ni entre los mortales hombres. [...]
“Táon u dýnatai pepitheín phrénas ud' apatêsai;Tón d' állon u per ti pephygménon est' Aphrodíten úte theón makáron úte thnetón anthrópon. “
El último párrafo hay una palabra especial phrenes en griego pasa como la palabra parthenos que no hay una palabra específica en español pero el phren es un lugar en donde se encuentra la mente, las emociones, la voluntad y el juicio por lo que propiamente Afrodita al ser diosa del deseo no sólo limitándose a lo sexual, no puede manipular mentalmente ni emocionalmente a estas diosas. Entonces la virginidad de las diosas se describe como una especie de fortaleza interior inconquistable: nada, ni siquiera el deseo mismo, puede alterar su juicio o desviar su voluntad.
En conclusión Parthenos aplicado a las diosas mas que virginidad como ausencia de sexo implica para la narrativa que ellas:
No necesitan del matrimonio y maternidad para ser completas. No están subordinadas a los roles tradicionales de género con el objetivo de poder ejercer con libertad sus roles en el orden cósmico. Son invulnerables a manipulaciones mentales y emocionales, inconquistables, inviolables.
En los siguientes blogs te explico para qué servía la virginidad de cada una de ellas en específico porque ser parthenos no era una rebelión contra el patriarcado (Zeus), si no una forma de mantener este orden además de que el objetivo de cada una de ellas era distinto.
Artemisa era la protectora de la transición joven -> casada y su virginidad ayuda a ser jueza de esta transición. Ella en su mito ayudó a que su madre pariera a Apolo por lo tanto se convirtió en la diosa patrona de los partos, ¿cómo es que puede hacer posible el nacimiento sin que ella para jamás? (blog próximamente)
Hestia representa el hogar mismo por lo tanto no se traslada como simbólicamente lo hace el matrimonio y no pertenece a alguien específico si no a todos, la virginidad la vuelve omnipresente. (blog próximamente)
Atenea no pasó por la infancia o niñez (ella nace parthenos) por lo que su virginidad está más relacionada a la autonomía. Pero a diferencia de Hestia y Artemisa Atenea es llamada Meter (Madre) lo cual puede ser contradictorio a los argumentos de este blog, así que espera descubrir la dualidad de Atenea Virgen y Madre (blog próximamente)
Referencias:
Abramovich, L. V. (2016). Relatos de los orígenes en la Atenea Parthenos. Iconología de Erecteo y Pandora. Eikón Imago, 9(1), 1–17. Academialatin.com/literatura-griega/himnos-homericos David, J. L. (1771). El combate de Minerva contra Marte [Pintura al óleo]. Museo del Louvre.
Frangeskou, V. (1995). The Homeric Hymn to Aphrodite: A new interpretation. Scripta Classica Israelica, 14, 1–16.
Kerényi, K. (1988). Athene: Virgin and mother in Greek religion (M. Stein, Trad.; 2.ª impr.). Spring Publications.
Parker, R. (1983). Miasma: Pollution and purification in early Greek religion. Oxford University Press.
Sissa, G. (1990). Greek virginity (A. Goldhammer, Trad.). Harvard University Press. (Obra original publicada en 1987)























