Llevo una mano a su rostro para retirar las lagrimas que podía sentir sobre ellas, no se podía controlar, aquello que sentía era demasiado fuerte y profundo, le estaba doliendo mas de lo que el pensaba que sucedería, pues si, el ya había vislumbrado esa situación y creía que iba a estar bien. Apretó su mandíbula con fuerza conteniendo lo que tenia para decir porque lo que saliera de sus labios, no haría ningún cambio en la decisión que Rebekah había tomado, lo sabia, la conocía así que tenia que mantener la boca cerrada.—No tiene caso que te explique nada—y es que el pensaba que en algún momento lograría cambiar la opinión de Ángela en cuanto a los bebés, pero ahora, con el paso de los años, sabia que no sucedería.—No mereces nada de eso y creo que tampoco me gustaría ponerte en esa posición, no se porque pensé que tu y yo… no lo se, solo olvídalo quieres—su rostro se tenso un poco, coloco ambas manos sobre su rostro y cuando las quito parecía un hombre completamente diferente, solo había durado con el rostro tapado unos cuantos segundos y logro escuchar lo que decía, rodeo su cuerpo cuando se acerco a el—Ni yo y no lo estas haciendo fácil con esto—se aparto de ella—es mejor que me marche y supongo que nos veremos por el hospital, porque de este evento, creo que ya no haré más.
Cuando Everett se apartó de ella y dijo aquellas palabras esta sintió como si sus piernas flaquearan al extremo de caerse, pero no fue así, debía admitir que ella era la que había comenzado con aquello de alejarse y ahora que él ponía una distancia no podía hacer nada, por supuesto que le dolía, lo amaba mucho, pero, ¿Qué más podía hacer? Solo proseguir con su vida, ¿o que más? “Imagino que sí, aunque tratare que no coincidamos” Soltó mirando al suelo, sentía unas ganas inmensas de besarle y abrazarlo hasta quedar sin aire, pero realmente estaba dolida, estaba intentando por alguna razón ser fuerte cuando realmente no podía, por más que quisiera poner una distancia estaban en el mismo hospital, en la misma isla y sabía que en cualquier momento podrían encontrarse. “No, la que se marcha soy yo, lo menos que quiero es quedarme aquí haciendo nada, cuídate mucho, Everett. Y de verdad, espero que las cosas marchen bien, no soy hipócrita, te lo juro” Dijo con voz entrecortada dándole vuelta a su cuerpo y comenzando a caminar, y es que jamás podría ser hipócrita con él, Everett era su amor y aun así quería que fuese feliz, y si era saliéndose ella del medio pues lo haría.