Una sonrisa destelló en su rostro al oír sus palabras, solamente eso bastaba para hacerla sentir feliz y segura: saber que compartían el mismo sentimiento, que ambos se querían y estaban dispuestos a llevar su relación hacia adelante. Había tenido mucho miedo de perderlo también a él luego de perder el bebé, pero saber que ese no era el caso la reconfortaba. Justo como sus caricias, que tanto al ayudaban a apaciguar su tristeza y desdicha. A decir verdad, era Kadeem quien estaba evitándole un gran sufrimiento con su simple presencia. Se acostó dándole la espalda, con los brazos del moreno envueltos alrededor de su cintura. Sus cuerpos encajaban como si estuvieran hechos el uno para el otro. Se pegó todo lo posible a él, eliminando la distancia entre sus cuerpos. Negó con la cabeza ante sus palabras—. Creo que tuvo un problema familiar o algo, como sea, no me dijo mucho —encogió un hombro, lo último que importaba en ese momento eran los problemas de su amiga. Tomo aire, juntando coraje para decirle algo que probablemente no le diría si la estuviera mirando a los ojos en ese momento—. Kadeem, no quiero que me contengas. No quiero que te guardes tus sentimientos para protegerme… Si quieres llorar o algo, hazlo. Yo también quiero cuidarte como tú me cuidas —hablo, con un hilo de voz y el semblante serio.
--Estaba muy concentrado proporcionando caricias a su cintura bajo sin camiseta con ternura e inocencia que casi nunca había tenido con su novia. Aquella posición no le gustaba antes, pero raramente ahora sí le estaba gustando y sospechaba que era solo porque era con Destiny. ¿Qué tenía la chica para tenerlo tan enamorado? Nunca nadie había conseguido invadir su corazón, y mucho menos una persona a la que anteriormente odiaba a muerte. Apoyó la frente en su nuca y cerró los ojos, dejando escapar un suave suspiro de sus labios, sintiéndose muy cómodo junto a ella. Al escuchar su voz alzó la cabeza solo para mirarla por detrás porque no podía llegar a mirar sus ojos. --No importa, hay algunas cosas que no se pueden decir ni a tu mejor amiga. --Encogió los hombros con tranquilidad, dejando un dulce beso en su nuca para luego acariciarla con la barba que se había dejado que se había dejado a propósito porque gracias a ella no parecía un adolescente. Volvió a colocar la frente en su nuca, moviendo la cabeza de un lado a otro. No iba a soltar una lágrima delante de su novia ni de nadie. --No hace falta, cielo, no tengo ganas de llorar ni de hablar de tema. --Susurró antes de morderse el labio inferior con cuidado de no hacerse daño, intentando pensar en un tema de conversación tan solo porque no quería que siempre saliese el tema del bebé. --Y... ¿Los estudios van bien? --Preguntó en un tono de voz bajito, sin querer alterarla.--











