—Estaba muy concentrado proporcionando caricias a su cintura bajo sin camiseta con ternura e inocencia que casi nunca había tenido con su novia. Aquella posición no le gustaba antes, pero raramente ahora sí le estaba gustando y sospechaba que era solo porque era con Destiny. ¿Qué tenía la chica para tenerlo tan enamorado? Nunca nadie había conseguido invadir su corazón, y mucho menos una persona a la que anteriormente odiaba a muerte. Apoyó la frente en su nuca y cerró los ojos, dejando escapar un suave suspiro de sus labios, sintiéndose muy cómodo junto a ella. Al escuchar su voz alzó la cabeza solo para mirarla por detrás porque no podía llegar a mirar sus ojos. —No importa, hay algunas cosas que no se pueden decir ni a tu mejor amiga. —Encogió los hombros con tranquilidad, dejando un dulce beso en su nuca para luego acariciarla con la barba que se había dejado que se había dejado a propósito porque gracias a ella no parecía un adolescente. Volvió a colocar la frente en su nuca, moviendo la cabeza de un lado a otro. No iba a soltar una lágrima delante de su novia ni de nadie. —No hace falta, cielo, no tengo ganas de llorar ni de hablar de tema. —Susurró antes de morderse el labio inferior con cuidado de no hacerse daño, intentando pensar en un tema de conversación tan solo porque no quería que siempre saliese el tema del bebé. —Y… ¿Los estudios van bien? —Preguntó en un tono de voz bajito, sin querer alterarla.—
Descansó sus brazos sobre los de él, trazando las líneas de su piel con suavidad. Podía sentir cómo se relajaba, sabía que no todo estaba perdido. No eral el fin, algo le decía que le quedaban muchas más cosas por vivir en compañía de su novio. Y aquello la reconfortaba. Asintió ante sus palabras, cerrando los ojos y disfrutando de aquellos pequeños lugares donde sus cuerpos entraban en contacto sin ningún tipo de barrera: su cintura, su cuello, sus brazos—. Me haces cosquillas —se quejó, más no intentó alejarse de ninguna forma. Frunció el ceño al escucharlo; comprendía perfectamente su actitud, pero no quería que se guardara todo. Se dio vuelta hasta quedar de frente al moreno y acarició su mejilla con suavidad, mirándolo a los ojos—. Cuando tengas ganas de hablar, podes hablar conmigo, ¿sí? Quiero que lo sepas —murmuró, sacando fuerzas de donde no tenía. No había nada que quisiera más que ser su apoyo—. Te amo —besó sus labios rápidamente. Hizo una mueca ante aquel tema—. Sí. Milagrosamente, no suspendí absolutamente todo. Pero dudo que pueda seguir estudiando acá el próximo año, aunque realmente no me importa —encogió un hombro, su educación la traía sin cuidado—. ¿Encontraste alguna universidad? —inquirió, con genuino interés. Kadeem se había mostrado reacio al continuar sus estudios cuando se enteraron de que estaba embarazada, pero tenía toda la intención de que los retomara. Más aún ahora, lo ayudaría a distraerse. A pesar de que aquello los alejara, no quería ser un obstáculo en su vida: quería acompañarlo.








