nxlangham:
Tener a Dakota cerca le proporcionaba una paz indescriptible: como si una parte de él, de su hogar, estuviera consigo. Y era extraño, porque realmente el de rizos nunca había vivido en Chicago, y apenas habían compartido más de tres meses juntos. Pero Noah supuso que tu hogar no era la casa en la que vivías, si no las personas que hacían de tu vida algo acogedor y bonito. Y para él Dake siempre había sido esa persona, sin importar que el contacto entre ellos hubiera sido nulo después de su vuelta a casa. Se apartó por fin cuando empezó a hablar y le acarició el cuello, parte del pelo, clavando sus ojos en los contrarios mientras le escuchaba. —Bueno, puede que vuelva, nunca se sabe—. No, definitivamente no era bueno intentando apoyar a los demás, ni siquiera cuando era alguien importante como él. Apestaba como psicólogo, por lo que agradeció internamente que cambiara de tema. Encogió sus hombros ligeramente por su pregunta y finalmente una pequeña risa escapó de su garganta. —Nunca me ha llamado la atención, lo siento—. Murmuró, pero antes de que dijera algo más, le dedicó una sonrisa. —Pero podemos verlo juntos, si quieres. Así podré ser tu amigo—. Agregó. Y pronto se acordó de algo. Se quitó la mochila de la espalda y sacó de la misma un paquete envuelto en papel de regalo. Tras cerrarla encaró al de ojos verdes y mordió su labio. —Tengo esto… desde hace muchos años. Siempre quise ir a Tennessee para dártelo, pero nunca pude hacerlo por una razón u otra. Pero bueno, nunca me deshice de la idea de hacértelo llegar, por lo que lo conservé. Y mira… tenía razón—. Se lo extendió.
En cuanto las palabras de Noah abandonaron su boca, Dake se obligó a negar con la cabeza; había cierto pesar en la forma hundida de sus hombros, mientras lo hacía. ---No, no quiero pensar que vaya a volver. No quiero vivir con la idea en la cabeza de que pueda volver, porque eso hará que me quede ahí estancado, esperando inconscientemente a que suceda. Y no me abriré a nada nuevo, nunca, y entonces si no vuelve ¿qué habrá sido de mí? Me habré perdido de mucho, ¿entiendes? ---explicó, aunque evitaba mirar sus ojos. Sus caricias en el cuello le distraían de una manera muy sutil y le costaba dar con mejores palabras para hacerse entender. ---Si alguna vez la veo, será una sorpresa como haberte visto a ti, pero no es algo que estaré esperando... ---finalizó. Dakota tenía que admitir que pensar así le hacía sentir un poquito más miserable, como si intentar superarla fuera una especie de traición a su memoria, pero de algún modo tenía que convencerse. Suspiró para sí e hizo aquel mohín tan suyo, colocando el labio inferior sobre el superior. Estaba a punto de responder algo sobre la serie, cuando Noah sacó el regalo y Dake frunció el ceño por la inesperada sorpresa. Había dicho que tenía años de espera, años. Dejó de mirar la caja y alzó los ojos hacia él. ---Debiste ir, Noah ---murmuró, conteniendo el sentimiento en su voz. ---A ti sí te estuve esperando ---comentó sin poder reprimirse; de ahí había aprendido la lección. Cogió el regalo después y lo abrió rompiendo el papel y dejándolo caer al suelo. ---¡Es genial! Me encanta. Cuando me conociste estaba obsesionado con este juego ---recordó, con la mirada fija en las pequeñas llaves bañadas en oro y la sonrisa más genuina que había dado a nadie durante aquellas semanas. ---N-no sé cómo agradecértelo... ---admitió.


















