Había cometido un error en sentarse cerca del camellón de flores, estaba lleno de hormigas y Corwan fue la primera victima del día. Sacudió su trasero y maldiciendo por lo bajo poniéndose de pie. — Joder… — se quejó por cuarta vez y cuándo visualizó una silueta acercándose, prefirió prevenir. — No te acerques por acá o morirás picado por las hormigas. — se alejó, sacudiendo sus piernas y sus manos al aire. Enseguida miró a la persona. — Uh, hola.
Llevó una mano a su pecho al sobresaltarse por la repentina aparición del chico, bajando la vista mientras intentaba recuperarse del susto antes de volver a observarlo--. Uh, hola --rió por lo bajo--. Gracias por la advertencia... ¿Acaso no viste antes de sentarte en el suelo?









