Luego de un buen rato buscando su habitación, Melanie había logrado encontrar su habitación. Dejó sus cosas y antes de ordenar, decidió salir a dar una vuelta por la mansión. Mientras caminaba, se encontró a una chica revolviendo casi toda la sala de estar. Se quedó ahí un rato viendola, porque le causaba risa, hasta que ella se percató de su presencia. La rubia le sonrió. — ¿Qué buscas con tanta desesperación?
—Mi teléfono —respondió, realizando una breve mueca. De verdad, a veces hasta ella misma se sorprendía por lo olvidadiza que llegaba a ser—. No recuerdo dónde lo dejé, y estoy segura de que Arthur se preocupará si no lo llamo en apenas diez minutos —explicó, recordando cómo su padrastro era sumamente protector con ella.

















