¿Nadie aquí tiene ganas de divertirse? -murmuró mientras se desperezaba sobre uno de los sillones de la sala común.-

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@ebony-szafranski
¿Nadie aquí tiene ganas de divertirse? -murmuró mientras se desperezaba sobre uno de los sillones de la sala común.-
Estaba distraída en su propio mundo, que realmente no se imaginaba que nadie la viera… Aunque sí que podrían haberla escuchado. Se maldijo por haber actuado instintivamente de aquella manera. Simplemente se encontraba demasiado frustrada. Alzó la mirada al ver a la chica, y sin saber porqué, sonrió levemente. ¿Qué? ¿Por qué hizo eso? “Ni siquiera sabes quiénes son, gurl. Además, no permitiría que te rompieras una uña por ello.” Al instante apartó la mirada, cerrando los ojos y regañándose así misma por lo que acababa de decir. “Ignora eso, ne? No estoy en mi sano juicio.”
Alzó las cejas esperando la respuesta de ella y luego no pudo evitar soltar una carcajada al oírla. ─ ¿Que me rompiera una uña? ─repitió, incrédula ante las palabras de ella y luego asintió ligeramente antes de dejar de sonreír.─ ¿Te parezco una niña mimada, verdad? Porque créeme, he golpeado personas que se lo merecen menos que quien sea que nos metió en ésto. ─ rodó los ojos y asintió. ─ Lo dices porque a ti también te marcaron.
—¿Cómo lo sabes? —inquirió —. Hace unas semanas yo pensaba que no podía haber gente tan idiota como para hacernos lo que nos hacen, y he aquí, que seguimos encerrados —alzó los hombros —. Vaya, tienes que estar muy mal para encontrar entretenido un árbol.
Dije quizá, primero aprende a escuchar —alzó las cejas mientras asentía un poco y miraba la pared en busca de algún lugar en el que pudiera poner las manos para impulsarse más alto.— Creo que quien sea que nos secuestró aún no llega al límite de lo psicópata, podría ser peor. —murmuró y luego volvió su vista a ella, riendo.— O tu muy estúpida para no hacerlo, o débil, quizás.
─ Frunció en entrecejo, observando a la chica─ ¿McNew? ¿Casa de locos? Lo siento, Ebony, pero no entiendo nada.
McNew es quién nos secuestró, o al menos así es como están firmadas las notas que nos hemos encontrado ─alzó los hombros.─ Ésta casa de locos es ahora tu casa, así que deberías comenzar por acostumbrarte y por aprender donde está tu habitación... o sea, donde quiera que despertaste.
No sé quien habrá encontrado esto...
Sonriendo ampliamente a la ojiazul, le arrebato la botella de Ron de las manos luego que bebiera un buen trago. Al terminar él de beber, poso en la cintura de la muchacha una mano para cercarla un poco más y seguir moviéndose al ritmo de la música.
Sonrió de lado al chico mientras continuaba bailando un poco y moviendo la cadera al ritmo de la música que ahora sonaba, volvió a tomar la botella de entre las manos de él y bebió un poco, antes de pasársela de nueva cuenta.─ Mueve las caderas, Ed. ─murmuró, riendo.
Ains.
Entendía que todos estuvieran molestos por estar allí y por eso más de una vez había respondido con sonrisas a la hostilidad de las personas, sin embargo esa vez, la chica -que parecía libre de signos de haber sido tocada- la encolerizó aún más. — ¿Por qué tú no tienes nada? — atacó, era injusto que unos sí y otros no. — No sé quién…ni qué..pero me han hecho algo. — sentía que el aire se le iba con cada palabra y que volvía pero de a punzadas que se tornaban dolorosas.
Arrugó la nariz con tranquilidad luego de ver la reacción de la rubia y se encogió de hombros un poco, sin inmutarse lo más mínimo. — ¿Y que te han hecho, rubia? —preguntó, alzando una ceja y cruzándose de brazos. No entendía porqué la chica estaba tan frustrada ni de qué estaba hablando.
No sé quien habrá encontrado esto...
-Creo que tú misma te respondiste -opino con una sonrisa viendo a la castaña tomar de la botella que le había sido arrebatada. Acercándose a ella, empezó a bailar junto a esta, muy cerca y un poco demasiado tomado como para saber lo que hacia.
Supongo ─rió levemente mientras tomaba un largo trago de la botella de alcohol y luego se giraba a ver al chico y sonreía ligeramente, comenzando a bailar ella también.─
¿Qué ha pasado?
Pregunta confundido pues no recuerda mucho, solo recuerda que había estado cuidando de los alimentos después todo se puso negro y de pronto despertó en la habitación donde había comenzado todo esto.
Bueno, aparte de los experimentos de anoche, nada relevante. ─frunció ligeramente el ceño ante la pregunta del chico.─ ¿También experimentaron contigo?
Ains.
— fue lo único que pudo articular al despertarse esa mañana. La extraña sensación de haber despertado de una pesadilla terrible la invadía mientras su pecho subía y bajaba por el esfuerzo que estaba haciendo para recuperar el aire. Sin embargo, cualquier intento de recomponerse fue inútil cuando sintió varias molestias en el cuerpo y reparó en la extraña ropa que llevaba puesta — ¿Qué es esto? — chilló rayando la desesperación, podía sentir el dolor en su garganta por las lágrimas retenidas. Enseguida salió al pasillo, quería saber si era la única o que es lo que estaba pasando allí, necesitaba respuestas más urgente que nunca — Tú, tú…por favor, ¡ven!— llamó cuando vio la sombra de una persona pasar.
Su humor cada vez empeoraba un poco más, ella definitivamente no estaba hecha para estar encerrada y sentía que se volvería loca en cualquier momento. Resopló luego de haber intentado cocinarse algo y salir del comedor sin más remedio que volver a su habitación antes de que una voz la sobresaltara. Se giró para ver a la chica rubia que le llamaba y luego se acercó a ésta alzando una ceja.─ ¿Que quieres?
. . .
¿Y yo cuando me hice esto? —se cuestionó a si mismo, sentando en el sofá de la sala. Llevaba observando por horas las marcas trazadas a lo largo de su cuerpo—. Me siento tan extraño y esta ropa me aprieta en exceso, se han confundido de talla. Qué imbéciles, ni siquiera sirven para tener en cuenta esos mínimos detalles.
Eh, ¿y a ti que te picó? ─murmuró mientras entraba en la sala principal y observaba como el muchacho mascullaba y refunfuñaba sin parar. Frunció el ceño mientras se dejaba caer en uno de los sillones.
¿Que demonios…? -Masculló sumergida en una inquietante confusión. Había despertado en lugar completamente desconocido y tenía una extraña sensación de que algo andaba mal. Salió de aquella habitación y se encontró con una persona. Se sobresaltó- ¿Tu quien eres? ¿Me has traído tú aquí?
Iba caminando por los pasillos hasta que una voz la sacó de sus pensamientos y se giró a ver a la chica, sabiendo que no la había visto antes y que parecía sobresaltada entornó las cejas. No le gustaba ser ella la que diera la mala noticia a los nuevos.─ Ebony. Y no, yo no fui. Al parecer McNew, quien quiera que sea, pensó que sería buena idea añadirte a ésta casa de locos.
...
—Había salido a dar un paseo por la casa más temprano ese día, así que había visto a todas las caras confundidas porque habían experimentado con ellos así que regreso a su habitación aunque no sin pasar antes por la cocina, tenía un ataque de pánico de nuevo. Una vez en su habitación cerro la puerta, había pasado mucho tiempo desde que lo había hecho por ultima vez pero ahora si que lo necesitaba, no quería que experimentaran con ella, esta aterrada; así que realizo dos cortes en sus muñecas, sólo para aliviar la tensión. Un par de minutos después, cuando estaba más tranquila se dispuso a deshacerse de la evidencia pero estaba demasiado distraída como para notar que las mangas de su camiseta estaban manchadas de sangre—.
No podía creer la cantidad de personas que habíand esaparecido en algún momento de la noche y a las que habían devuelto después con marcas y cosas extrañas. Si podían tener disposición de ellos y de sus cuerpos con tanta facilidad, dudaba mucho que a partir de entonces tuviera noches de sueño profundo ¿como es que alguien podía hacer éso con un montón de adolescentes de la noche a la mañana? Había intentado tranquilizarse sin mucho éxito así que se dedicó a pasear por los pasillos haciendo respiraciones profundas e intentando que no se notara su desestabilidad. Sin embargo llamó su atención Kaley y su mirada se posó en las mangas teñidas de rojo en la camiseta que esta llevaba, se acercó a ella a paso apresurado.─ ¿Lo hiciste tú? ¿Te lo hicieron ellos? ─preguntó con aprehensión mientras le tomaba de las muñecas.
~~~
Min Ah se encontraba distinta a otros días, no sentía ese entusiasmo de siempre por ir a explorar la casa en busca de una salida o simplemente por darse un paseo… No, esta vez no sería así. Después de una larga siesta, despertó e inmediatamente se dio cuenta de algo: la chaqueta que trajo consigo había desaparecido. Se remangó las mangas de aquella blusa que le habían dejado, y sus brazos tenían ligeras marcas de haber estado buscando la vena en la que Dios sabe qué habrían pinchado. El desconcierto pronto pasó a convertirse en furia. Se comprobó la parte baja de uno de sus costados… Tenía que asegurarse que cada uno de sus órganos estuviera en su sitio. Tras ello, salió de su cuarto a cada paso que daba, más enfadada. “¡Hijos de putaaa~!” Gritó a los cuatro vientos, comenzando a golpear las paredes hasta que no le quedaran más fuerzas… Todo lo que creía saber no valía de nada.
Habían tocado su cuerpo, y encima había algo en ella que no le hacía sentirse como de costumbre. “¡Si alguien me escucha, como volváis a tocarme, yo misma me encargaré de arrancarle la cabeza a cada uno de vuestros familiares!” Gritó fuera de sí, dejándose así caer contra la pared hasta que su espalda la hiciera deslizarse hasta el suelo. Escondió su rostro entre sus piernas, y aguardó en silencio a que sus sentimientos se calmaran… No debía perder el control sobre sí misma de esa manera.
La tensión en cualquiera de las habitaciones era casi palpable, así que había decidido no pasar demasiado tiempo en un área concurrida con todos pues ésos rumores de que habían experimentado con algunos les ponía los cabellos de punta, después de todo de alguna manera estaban a disposición de quien quiera que los puso en aquella ratonera y de donde no podrían salir hasta quién sabe cuando. Además, quien sea que lo hizo tenía acceso a sus familiares y amigos, así que el sólo pensar en su madre aterrada por alguien con la capacidad de secuestrar a quien sea, le hacía temblar. Pero no, ella estaba bien, seguro que su padrino la protegería. Intentó tranquilizarse y para ésto decidió que quizá el encierro en su habitación le estaba haciendo un poco de mal así que salió casi al justo momento de encontrar a una chica gritando en el pasillo para después desplomarse al suelo. Seguro también tenía las marcas. Se acercó a ella con cuidado y se aclaró la garganta.─ Si te hace sentir mejor, yo puedo ayudarte en arrancárles la cabeza.
—¿Saltando? —preguntó de nuevo, intentando no reírse —. Quizá no haya nada allá afuera… solo arboles o algo así.
¿Saltando? ─alzó las cejas mirándola.─ Allá arriba quizá pueda pasarme al techo de la casa y algo se tiene que ver. No podemos estar simplemente rodeados por más y más muros. Y si hay árboles al menos serán más entretenidos que éste estúpido patio.
Se quedó de brazos cruzados observando como la chica hacía numerosos intentos fallidos por subir aquel enrome muro —¿Si llegas arriba vas a saltar?
Si llego arriba pienso escapar ─contestó con convicción mientras miraba el muro con decisión. Quizá no lograría subirlo ése día pero poco a poco podría intentar subir más.─ O al menos ver desde allá dónde diablos estamos.
—No vas a lograrlo ¿Lo sabes, no?
¿Te importa? ─sonrió de lado y se giró de nueva cuenta para correr hacia la pared e intentar trepar por la misma.─