ROMÁN PIÑA CHAN: EL EXPLORADOR INCANSABLE DE NUESTRO PASADO ANCESTRAL
ROMÁN PIÑA CHAN: EL EXPLORADOR INCANSABLE DE NUESTRO PASADO ANCESTRAL
En 1975, el arqueólogo Román Piña Chan dirigió importantes excavaciones en el cerro del Tetépetl, en el municipio de Tenango del Valle, Estado de México. Su objetivo era desenterrar la zona arqueológica de Teotenanco, uno de los principales centros cívicos y religiosos de la cultura matlatzinca. Durante estos trabajos, participaron habitantes de distintos pueblos de la región, entre ellos mi abuelo, Ascensión García Garduño, cuya contribución a este proyecto es motivo de gran orgullo para mí.
Los esfuerzos de Piña Chan en Teotenanco permitieron recuperar estructuras arquitectónicas, así como numerosos vestigios materiales que ayudaron a comprender mejor la vida de los matlatzincas. Gracias a su dirección y al trabajo colectivo de los pobladores, se logró la restauración y consolidación del sitio, permitiendo que hoy sea un importante testimonio del pasado prehispánico en el Valle de Toluca. Estas excavaciones reafirmaron su papel como uno de los más destacados arqueólogos mexicanos del siglo XX.
Román Piña Chan nació en Campeche el 29 de febrero de 1920. Su nombre fue inspirado en el barrio de San Román, donde creció. Tras trasladarse a la Ciudad de México, ingresó a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y en su segundo año de estudios ya participaba en excavaciones en Tlalilco, Estado de México. Posteriormente, cursó la maestría y el doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En 1946, se incorporó al Museo Nacional de Antropología, entonces ubicado en la calle de Moneda, donde su maestro Daniel Rubín de la Borbolla lo instruyó en la clasificación de piezas arqueológicas. Su pasión por la enseñanza lo llevó a impartir clases en la ENAH desde 1953. En 1964, fue nombrado el primer conservador del recién inaugurado Museo Nacional de Antropología en Chapultepec, cargo que desempeñó con gran compromiso durante cinco años.
A lo largo de su carrera, Piña Chan trabajó en 16 estados de México y dirigió más de 50 proyectos arqueológicos, desarrollando una visión integral de Mesoamérica. Su legado incluye valiosas investigaciones sobre culturas como los mayas, toltecas, matlatzinca, mexicas y olmecas. Falleció el 10 de abril de 2001, dejando una huella imborrable en la arqueología mexicana.
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