Álvaro Mutis, Maqroll y el viaje final
Esta semana, a raíz de su fallecimiento, recordamos a uno de los grandes poetas y narradores de la literatura española: Álvaro Mutis. A sus 90 años de edad, en la ciudad de México, lugar donde vivió desde 1956, ocurrió su deceso tras una larga enfermedad.
Inmediatamente después reconocidos personajes manifestaron sus condolencias, homenajes y recuerdos a un “hombre generoso con sentido del humor a flor de piel, gran amigo y enorme escritor, maestro de por lo menos cuatro generaciones de escritores, aficionado a la literatura y la historia francesa, y a Napoleón Bonaparte; colombiano de México, latinoamericano del mundo, solidario con los escritores refugiados y poeta y narrador de primera” (El Universal), según expresaron sobre él Juan Villoro, José María Espinasa, Carlos Prieto y José Carreño, entre otras personalidades de las letras.
Mutis nació el 25 de agosto de 1923 en Bogotá, Colombia. Maqroll el Gaviero fue un personaje creado por él que presentó a lo largo de su obra. Se trata de un aventurero sombrío, un errante en busca de lo desconocido que llegó a experimentar situaciones de gran tensión.
“El comercio entre Álvaro y Maqroll fue prolongado y complejo. A veces Álvaro quería deshacerse de su avatar, y viceversa. Los muchos libros de poesía, las novelas y los libros mixtos que son ambas cosas, bien podrían ser un solo libro. Espero sin embargo que Álvaro, como alguna vez Maqroll, ‘lleno de gozo febril’, haya atisbado la ‘parcela de dicha’ exclusiva de quienes se acercan a su muerte”, publicó Guillermo Sheridan en su columna en Letras Libres.
Incursionó en la poesía, la novela y el ensayo destacando sus obras: Tríptico de mar y tierra (1923), La nieve del almirante (1986), La última escala del Tramp Steamer (1988), Los emisarios (1984), La muerte del estratega (1995), La mansión de Araucaíma (1973), Ilona llega con la lluvia (1987), entre otros. En Random, bajo el sello Debolsillo, publicamos hace algunos años: Relatos de mar y tierra, Suma de Maqroll el Gaviero y Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero (1 y 2). Sin embargo, reeditaremos estos textos junto con algunas novelas que vendrán con un estuche especial.
Recibió el Premio Xavier Villaurrutia en 1988, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1997, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1997, el Premio Cervantes en 2001 y el Premio Internacional Neustadt de Literatura en 2002.
Su poesía es ética, “muy honda en la reflexión sobre el amor, el heroísmo, la tierra, los paisajes y al mismo tiempo de grandes reflexiones filosóficas y metafísicas”, expresó Villoro.
En palabras de Gabriel García Márquez, expresando hace algunos años su admiración sobre su amigo:
“Lo que más aprecié desde siempre es su generosidad de maestro de escuela, con una vocación feroz que nunca pudo ejercer por el maldito vicio del billar. Ningún escritor que yo conozca se ocupa tanto como él de los otros, y en especial de los más jóvenes. Los instiga a la poesía contra la voluntad de sus padres, los pervierte con libros secretos, los hipnotiza con su labia florida y los echa a rodar por el mundo, convencidos de que es posible ser poeta sin morir en el intento”.
Por sus casi cinco décadas que Mutis hizo de México su casa, el gobierno mexicano lo asume como un escritor nacional, por eso le ofrecieron a la viuda del poeta y narrador un homenaje en el Palacio de Bellas Artes, decisión que todavía no ha sido aceptada.
Pero el mejor homenaje que le podemos hacer a este magnífico escritor es leyendo sus obras. Así es como lo mantendríamos vivo y con su espíritu volando por el mundo, o como diría Juan Gelman “hay que leer a Mutis porque su literatura es muy refrescante, Maqroll el Gaviero es alguien que sí te hace navegar interiormente.”
“El legado de Álvaro Mutis a México”, El Universal
“Álvaro Mutis cambia de postura”, Letras Libres
“Por qué hay que leer a Álvaro Mutis, según los escritores”, El País
“Un reaccionario entrañable”, El País