M,
Sí alguna vez lees esto, quiero disculparme.
Han pasado más de diez años y a veces la nostalgia me invade, no fui buena persona contigo, no fui buena amiga y no cuidé de tu sentir. Te aparte sin pensar en como eso te dolería, creí en terceros en lugar de simplemente hablar.
Dios, era tan simple preguntarte.
Las cosas pasaron, éramos dos niñas intentando sobrevivir a heridas que se convirtieron en cicatrices. Nos sosteniamos de la única manera que podíamos y eso nos ahogó. Me sostuviste, fuiste la primera en abrazar mis heridas, en quererme aún conociendo todo ese caos que parecía consumirme.
Ahora hemos crecido, no sé de tu vida más allá de que seguramente estés por terminar tu carrera en servicio social, deseo de todo corazón que ahora puedas sentirte menos sola en esas noches donde todo abruma, que te rodeen personas que te ofrezcan calidez y un par de brazos gentiles. Deseo que tu corazón esté en calma y agradezco tu compañía en ese tramo de mi vida.
Perdón, y gracias, M.











