pronuncie ['mja.mi] y no [ma'ja.mi]
Mi relación con Miami comenzó desde muy pequeña. Es el primer recuerdo que tengo de haber visto el océano. Significa los cimientos de mi carrera grabando a diario en L’Gueveo como VJ de MTVLA. Representa la universidad y mi primer trabajo en la constructora de mi hermano en Hialeah. Nunca olvidaré el: "Óyeme tú... ¡Mira a la hermana de German!, ¡Qué cosa más grande, was cookin’ good lookin...!
Es difícil imaginar lo que implican 100 años (y en realidad son más) los que cumplió esta ciudad en marzo. Antiguamente se le conocía como Bahia Vizcayna, esto hasta que el español Juan Ponce de León llegó en búsqueda de la fuente de la Juventud cerca de 1500. La ciudad recibe su nombre de los indígenas “miamis”, que residían en torno al lago Okeechobee y a lo largo del río al que dieron su nombre que significa “agua dulce”.
Este territorio que también le pertenecía a los “tequesta”, no se dejó someter fácilmente ante los españoles. Algunas etnias incluso tienen gran parte de los territorios en la actualidad y poseen sus propias leyes y casinos; la tribu Micosukee aún defiende lo suyo.
Lo cierto es que luego de Ponce llegó una viuda; Mrs. Tuttle, quien logró que la línea de ferrocarril llegase hasta este enclave de relax y así empezaron los primeros hoteles y poco a poco comenzó el auge de esta comunidad geográficamente privilegiada. El oasis duró hasta que se hicieron sentir los huracanes; el terror de esta ciudad. Ahora, la gente está acostumbrada a ellos, a ponerles nombres cursis y a esperar a que pasen de largo.
Miami ha vivido muchas crisis y de alguna manera siempre encuentra cómo recuperarse. Ha sido la casa de la mafia con el gran Al Caponne (allí lo capturaron), ha sido la postal de retiro de tantos abuelitos y entre cabezas blancas se camufló por años el imperio más grande del vicio más consumido en los años 80. Cocaine War. Scarface. ¿Quién no recuerda esa casa fabulosa en donde Tony no le quita los ojos a Elvira tras en un ascensor de vidrio? Nothing exceeds like excess. You should know that, Tony. Miami Vice luego se volvió la serie de acción más importante.
Poco a poco la ciudad fue retomando su tranquilidad y empezó a llamar la atención de fotógrafos como Bruce Weber. Madonna desde su casa en Coconut Grove registró cientos de escenas eróticas junto a Naomi Cambell y el sabor de la década de los noventas, lo puso Vanilla Ice; Miami “born and raised”. Stallone empezó con las primeras discotecas, al igual que Micky Rourke quien aún vive en La Florida.
Gianni Versace se compra una casa abandonada frente al agua en una calle inhóspita, en ese entonces el paseo Ocean Drive, y luego de hacer un mini palazzo se convertiría en víctima de un crimen pasional... Allí tuve mis primeras grandes fiestas.
Un día amaneció toda la Bahía y sus islas forradas de látex rosado, la obra del gran artista italiano Christo. Yo diría que esta intervención pionera fue lo que hizo que ahora Miami se convirtiese en la sede del arte de Latinoamericano para el mundo con su Art Basel.
Millones de cubanos exiliados encontraron aquí una segunda oportunidad.
Hoy la cultura cubana vive más fuerte que nunca en Little Havana, también el Caribe dice presente con el Little Haiti, y recientemente, creciendo a pasos agigantados, llegamos a DoralZuela. Una comunidad de venezolanos que ya pasa el millón. Así lento pero seguro Miami se vuelve la capital de los latinos.
Gloria y Emilio Estefan tienen mucho que ver con que la ciudad juegue una parte importante en la música: Enrique Iglesias, Ricky Martin, Paulina, Alejandro, Pitbull , Puff Daddy, Tommy Motola. También es el lugar de los festivales de música electrónica más importante: ULTRA y WMC, así que la fiesta no para.
Y aunque me encuentre haciendo cine, a unos cuantos kilómetros de distancia, viviendo en otra locura llamada Los Ángeles, Miami no deja de ser mi casa. Cada vez que voy parece una versión mejorada y más fresca de Mónaco, solo que el Miami Film Festival podría parecerse más al de Cannes. Todos los días hay algo nuevo, hace unas semanas fue la sede para la primera Formula E con el increíble apoyo de TAG HEUER.
Hoy a sus 100 años Miami recién comienza a ganar el respeto que se merece. La cuidad a orillas del “Sunshine State”, que a tantos nos ha recibido y dado un lugar para hacer nuevos hogares.
Es un honor, y siempre lo ha sido, decir que Miami is my town! Espero que podamos hacer de ella un lugar más próspero, en armonía con su naturaleza y conservarla. Que los desarrollos de construcción sean inspirados con una visión a futuro y no todo sea “el guiso” para salir del paso.
Así que para celebrar la relación tan intensa que siempre tendré con Miami, nada mejor que relajarse en el Fairchild Tropical Botanical Garden y dejar que la vida fluya.